El Teatro Popular Melico Salazar
¿Será realmente popular?


Por Francisco Zúñiga
Tomado del libro sin publicar del autor, llamado "La palabra recogida"
Gracias a Dlia Mcdonald

Parece que la inauguración del Teatro Popular Melico Salazar se hará, como se anunció, con la presentación de la ópera Carmen, de Bizet. No sería criticable una inauguración así, pues el arte debe llevarse al pueblo, quien tiene derecho, como el que más, a disfrutar también de la ópera. Mal se haría si se vedara, por un prurito populizante -lejano de la calificación de lo popular-la comunión de la mayoría con las grandes obras, porque eso significaría menosprecio de la comprensión del pueblo hacia las bellas artes.
Lo que sí es reprobable es la tendencia, marcada desde un principio por los que dirigen la cultura en este país, de darle al nuevo teatro un halo de aristocracia, de no popular. Se habló e insistió en el nombre -incluso hubo un veto presidencial - pues el criterio era llamarlo Teatro de Bellas Artes, y por el no hay más remedio se estuvo de acuerdo con el homenaje- regateado pero homenaje al fin, de Melico Salazar.
Y vino el nombre pero no la calificación. El adjetivo de popular no quiere usarse y eso explica la insistencia en no hacer una inauguración costarricense con un espectáculo maestro, que le dé el espaldarazo al destino del Teatro Popular. Que lo defina como teatro para el disfrute del pueblo.
Carmen de Bizet tiene un costo millonario. Eso lo han dicho ya, hasta la saciedad, como lo dijeron de Las Divinas Palabras de Valle Inclán recientemente. Después de Carmen parece que vienen - y este "vienen" hay que colocarlo entre comillas porque los espectáculos son también importados -otras óperas. Dos más, tenemos entendido, para las aperturas siguientes e inmediatas del teatro.
Con Carmen y las que siguen se presenta ya el panorama cerrado; el Teatro Popular Melico Salazar será un teatro para elegantes. El riesgo que amenaza a una maravillosa idea, cual fue la de tener un teatro para el pueblo, se produce. El Gobierno de Costa Rica inaugurará una sala que no será para la gran mayoría.
Costa Rica tiene gente con capacidad reconocida. ¿Por qué no se le toma en cuenta? Benjamín Gutiérrez -para poner un ejemplo y hay muchos - presentó su ópera "El Pájaro del Crepúsculo" con miles de limitaciones y dificultades. Y Gutiérrez es -de eso no cabe duda- un artista reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. Y su música es de gran calidad.
Y también lo es la de Bernal Flores, Julio Mata, Alcídes Prado, para citar a compositores de ópera.
Pero hay además toda una realización artística en el campo de la canción, la música, el teatro, la danza, etc. ¿Por qué, entonces, no se piensa en inaugurarlo con la participación de artistas costarricenses, ya sea montando una ópera o un festival?
Pero se juntan las dos cosas. El menosprecio al pueblo y al artista costarricense por una parte y el gusto del nuevo rico, por la otra. Deciden, aun cuando la Magdalena no está en tafetanes, tirar la casa por la ventana importarlo todo y a precios millonarios.
Pero todo, desde el productor hasta el vestuario y el director y los cantantes. Absolutamente todo. Pareciera que la idea es la de ostentar, de modo que quede presente que de verdad queremos a una Costa Rica mejor para todos.