Ensayo "El escritor" del gran escritor José Marín Cañas. Tomado del libro: "Realidad e imaginación"

..."El escritor es una entidad de la sociedad, que no tiene ninguna relación que lo afecte, en su valor intrínseco, en cuanto a sus lectores. El escritor es una entidad, y los lectores un factor. Los lectores afectan, para bien o para mal, al librero y económicamente, y solamente en el campo económico, favorecen la economía del autor, pero no su personalidad o valor literario. Si los autores fueran buenos o malos de acuerdo con lo que venden, podríamos decir que la maravilla del siglo no hay lugar a duda que lo es Corín tellado, la que de la "cintura breve" de sus heroínas. No obstante ser una maravilla en ese aspecto, Corín tellado no figurará en jamás de los jamases, sobre Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea, Sarmiento e incluso Hugo Wast. Ni siquiera tendrá puesto alguno en la historia de la literartura argentina.
Don José Pérez y Pérez, se cansó de vender novelas rosas allá por las décadas del 20-40. Y lo mismo le pasó a Caridad Bravo Adams ahora, y a Carolina Invernizzio y Carlota Braeme,a principios de siglo, sin que en el escalafón de la literatura mundial, hayan ni siquiera olido un humilde puesto de galería.
Tampoco es regla el que el favor dle público se vierta sobre un escritor, en forma momentánea. Cuando Becquer, un periodista que hacía versos, iniciaba sus poemas y rimas, el que acaparaba la absorción del público era don Garpasr Núñez de Arce, magnífico, clásico y su poco filósofo poeta de moda. Murió Bécquer, sin saber que sería el "Príncipe de la Lírica Española" hasta nuestros días. Vicente Blasco Ibáñez se hizo millonario con dos novelas: "Los cuatro jinetes del apocalipsis" y "Mare Nostrum", relatos de circunstancias al final de la primera Guerra Mundial. No obstante esto, su valor literario que lo coloca en un punto intermedio se lo debe a "Arroz y tartana", "La barraca", "La horda", "Sangre arena", etc, que lo hicieron pasar hambres.
Es bueno distinguir entre la calidad del escritor y el negocio editorial, que e suna cosa inminentemente comercial, y cuyas realizaciones, -en algunas ocasiones realmente verdaderas y comprobadas- se deben a circunstancias que no inciden en forma alguna en el valor intrínseco del autor. afka no vendió nunca un libro. Cuando apareció el primero, estaba muerto.
Tampoco es motivo de catalogación el que los autores hablen de su pueblo y del problema social, o que sean auténticamente locales. Shakespeare tiene sus obras más famosas, "Otelo", "Hamlet", "Romeo y Julieta" y "La fierecilla domada", ubicadas en Venecia, verona, España y Dinamarca, y ninguna de las cuatro son parte de Inglaterra.
Los autores no piensan en los lectores. Están pensando en su obra. La obra se hace, no para lorar gloria y dinero. Se hace, porque se hace. Es uno de los enigmas del espíritu humano. Me permito enunciar una forma modesta que sí podría ser más o menos exacta: El escritor logra su excelencia, cuando su obra es perdurable.

"El buen escritor es aquel que perdura". Creo firmemente que esto tan sencillo es un principio universalmente aceptado. Todo lo demás "Es comentario", como dice el Talmud.
Esto, implícitamente, establece que la calidad de una obra no es propincua al favor del público ni al rendimiento económico. La calidad de una obra y de su autor, dependen, pues, de su permanencia. Está establecido que solamente la criba de las generaciones de lectores y críticos, puede sar el auténtico peso específico, tanto de las letras como de las notas. Se leyeron autores olvidados y se oyeron compositores marginados, por haber encontrado en ellos su verdadera trascendencia, hasta despúes de un siglo. Existen casos realmente asombrosos y de ellos, son buena muestra Juan Sebastian Bach y Gustavo Adolfo Becquer.
Ocurre que a veces un autor se pone de moda; como ocurre que un libro de circunstancias llame la atención de los lectores; o que una publicación contenga ingredientes poéticos, morbosos o pornográficos y alguno de estos elementos dé un resultado positivo al librero que la venda. Todo ello es beneficioso y hasta espectacularmente beneficioso para autor y editor, mancomunados en el negocio, pero ello no siempre tiene significación profunda para la posteridad. "La Iliada" no debió ser un éxito de venta. Pero sí fue un descomunal ejemplo de permanencia en el gusto del mundo a través de no pocos siglos.
Anejo al problema que nos ocupa, se desarrolla uno muy interesante qu no debiéramos soslayar: El efecto que hace un libro de venta fácil en el valor de otros libros que no lo han alcanzado. La pregunta así estructurada puede hacerse más profunda si la trastocamos por esta obra: ¿La fácil venta de un libro daña el prestigio de los que escribieron libros de no fácil venta?. parados sobre esta encrucijada, valdría la pena estudiar sus rumbos para ver a qué atenernos.
Todo país del mundo, sea cualquiera su latitud, tiene dos continentes de lectores potenciales. Un pequeño contienente de ellos que lee libros escritos para minorías cultas. (Entendemos por minorías cultas, no un grupo erudito, sino una amplia capa social de cultura media para arriba, en la que entran profesionales, universitarios, estudiantes de enseñanza media, hombre y mujeres de edad que sin ser profesionales se han desarrollado en medios cultos), Y una inmensa mayoría que usualmente, no leen libros.
En los países de mayor extensión y profundidad cultural, se podría a aventurar las cifras de un 10% de minoría lectora y un 90% de mayoría lectora ocasionalmente. En los países de menor saturación cultural, las cifras cambiarían, arriesgándose a colocarlas en un 1 y 99% las tendencias respectivas.
Existen muy variados caracteres en los libros que equivale a decir en los escritores.
Hay libros escritos para una minoría, que por razones circunstanciales que a veces alcanzan a la genialidad por el carácter del autor, llegan no solamente a la minoría sino a una parte muy apreciada de la mayoría (García Márquez). Existen libros de minoría que a a duras penas llegan a las minorías (Marcuse) (Valle Inclán en "La lámpara maravillosa")(Camus en su "Sísifo")
Existen libros para las mayorías. Estos libros pueden tener o no, un alto valor literario, y pueden o no, tener un nugatorio valor literario, incluyendo la elemental sintaxis, la imprescindible prosodia y la inevitable ortografía. Cuando un libro para mayorías está desarrollado dentro de un campo patético, morboso, erótico, logra un éxito pleno. (Amicis es un autor muy representativo de este género de libro mayoritario con gran valor en el campo de las letras, Alvaro retana es un ejemplo del caso contrario).
Y existen también libros que, como dice oportuna y fielmente el editorialista crítico de un periódico de la tarde, no lee nadie (Marín Cañas).
El mercado libresco es amplio, complejo, variado y atrayente. Tiene pues, las características que tuvieron las fenecidas ventas callejeras.
Dentro de esta variada escala de valores, es que tendremos que afrontar la pregunta que dejamos hincada en las líneas que anteceden.
Si se acepta el panorama descrito, hemos de llegar a la conclusión de que cada autor escribe de acuerdo con su sensibilidad. En el fondo, escribir, no es un problema de talento. Es, más bien, un problema de sensibilidad. Y decir sensibilidad, es decir de sentimiento, de cultura, espíritu, voluntad, temple, ideales, etc. Esto varía mucho, desde luego.
Cada escritor está autorizado, por derecho inalienable, a escribir como su "yo" le indique. Los hay que prefieren hacerlo como una muestra de su superación en el medio, ya sea dentro del plano metafísico, social, terrestre, etéreo o humano. Los hay que se inclinan por el realismo, como por el naturalismo. Dentro de estas tendencias, existen quienes prefieren lo brutal y otros, la descroción palpitante, pero dentro de cánones de belleza o simplemente de respeto o recato. Ahora se ha puesto de moda, para dar sensación de fortaleza de un personaje, el usar palabras gruesas. La palabra gruesa es un elemente altamente bello cuando se usa con estricta prudencia. El abuso de ellas, lo que produce es elefecto contrario al que se busca. Ningún personaje es vigoroso porque cada dos palabras suelta un exabrupto. Es, precisamente, lo contrario. Es un personaje débil.
La fortaleza de un personaje está precisamente en su silencio, no en su algarabía. "El coronel no tiene quien le escriba" es fuerte, porque solamente usó una palabra gruesa, maravillosamante sola y escueta. Cela rebaja su extraordinaria "Acta notarial" de "San Camilo" usando término que se escriben usualmente en las paredes.
Podemos decir atenidos a las razones expuestas, que habiendo dos continentes de lectores y siendo los libros para uno u otro para ambos, pueden subsistir todos, sin que haya motivo alguno para que no puedan ser coexistentes. En la realidad, establecer teorías basadas en este despropósito excluyente constituye una sandez histórica fruto de la ignorancia del quehacer literario.
Erich María Remarque da, en un momento dado, una obra de oportuna atracción para el mundo. Se festeja el hecho, pero el pueblo alemán no ha de demeritar por ello a Thomas mann, ni "La montaña mágica" deja de ocupar el puesto en el paladar de los lectores mundiales de esa novela definitiva. Charriere publica "Papillón", de escaso calor literario pero de acusiosa actualidad. Este fenómeno no implica que en Francia desalojen su posición Gide, Proust, Malraux, Maritain, Flaubert, Balzac, Carretero, novelista fácil y pornográfic, o Trigo, genial precursor de la novela erótica y de fácil venta, no obligan al ostracismo a pío Baroja, a Miguel de unamuno, a don Ramón del Valle Inclán, a don Benito Pérez Galdós, cuyos libros son de estricta minoría, "Gamiani" que se le achaca a Musset, la obra más brutalmente sexual escrita en Europa, hace su agosto entre estudiantes, porteras, soldados, gente de taberna y clientes de lupanares. No por ello Europa ha de renegar de toda su historia literaria. Guido de verona es un novelista italiano que estuvo de moda en las décadas del 10-30 y poesía un fino y poético trasfondo erótico literario. Hoy nadie lo nombre. "Cien años de soledad", un comprobao y verdadero éxito mundial, no obliga José Eustasio Rivera no a Guillermo Valencia a arrepentirse, en los sepulcros, de sus respectivas obras. El "Facundo" de Sarmiento tiene ya un siglo de estar vigente. No lo opacan ni siquieta las obras de Sábato, que constituyen la mejor literatura moderna de Argentina, con todo y que son geniales.Menos conseguirá ese efecto destructor un ejemplar de Corín tellado, la de la "cintura breve", y cuyas producciones hechas en serie, se venden en porrillo.

Vivir de los libros

Si el escritor, además de tener escritos libros de valor literario para minorías o para mayorías de menos valor, vive en una sociedad muy densa y rica (Estados Unidos, Alemania, Japón) la venta de un libro de éxito le permitirá vivir de sus libros. Suponiendo que los "compradores" de libros alcancen al 1% de la población, en Costa Rica podríamos contar hoy (1974) con 17.000 compradores (cifra muy optimista). pero en los Estados Unidos los compradores sumarían 1.800.000 (cifra no optimista por el grado de riqueza cutural). Así se explica que Hemighway viviera de sus obras. Y también, así se explica, que "Magón" nuestro maestro y guía, el escritor costarricense por antonomasia, no pudiera con sus escritos pagar ni el alquiler de su casa.
El escritor de libros de alto valor literario no produce para mayorías, y ello incide sustancialmente en el rédito que recibe por sus trabajos. El fenómeno es parejo para El Paso de la Vaca como para la Costa Azul.
Temo que se haga necesario examinar la ocupación regular de algunos escritores, para darnos cuenta de la realidad o ficción que encierra la premisa que nos ocupa. Pío Baroja, superado novelísticamente nada más que por Cervantes y Galdós, era médico y panadero. felipe trigo, médico militar, Azorín, periodista y empleado del Ministerio de Educación. Malraux, político. Lugones, director de biblioteca y periodista. Don José Echegaray, Premio Nobel como dramaturgo, era ingeniero. Unamuno, rector de la Universidad de Salamanca. Ricardo León, de moda en la década del 20-30, empleado del Bantico. Don Alfonso Reyes, director del Colegio de México y catedrático. Marcuse, catedrático de las universidades de Columbia, Harvard, Brandeis y San Diego; Heidegger, catedrático. Valle Inclán, cuando se llamaba Ramón Valle, periodista. Sábato, catedrático de Física. Don Gregorio Marañón, médico y director de hospitales.Don José ortega y Gasset, catedrático de la Universidad Central de Madrid. Y separándonos un poco de los escritores, Guisepi Verdi, el gigante de la ópera italiana, lechero.Tenía una hermosa lechería con cien solemnes vacas, igual a un vecino acomodado de San Isidro de Coronado.

Se podría, de tener espacio, alargar la lista hasta lo infinito. pero basta lo citado para realizar la verdad literaria.
Se nos ocurre someter a los escritores de mayorías, algunos temas esotéricos o eróticos, que se pueden aprovechar con ventajas económicas muy sustanciosas. Por ejemplo: ¿Estuvo Jesucristo en Costa Rica?, ¿Conoce la verdad de una casa de prostitutas? ¿Llegarán los humanos a comer hormigas?, ¿Fue la Mata Hari amante de don pedro Nolasco?. Las revistas eróticas son nuestros best seller cotidianos.

Recuerdo que en los tiempos de periódico, hace cuarenta años, Herrera García, que era un "pillo de las siete suelas" me tentó con la oferta de escribir una información sensacional: ¿Es el cantante José Mojica costarricense?". La propuesta se basaba en que hay Mojicas en Guanacaste, y el hecho de ser Mojica un cantante de moda, nos daba pie para despotricar a gusto. Su oferta nació cuando el autor de estas líneas plantó una información en primera página que decía "El hombre que vio operar a los médicos invisibles". "Los médicos invisibles" estaban de moda entre la gente inculta del país. Tenían suculentas ventajas: no cobraban servicios profesionales, la cicatriz no se veían ni con lupa, no usban anestesia, sino el sueño natural, hacían operacióna domicilio, lo que equivalía economizar al paciente los gastos hospitalarios; bien es verdad, que no tenían la "bomba de cobalto", pero por lo demás era un servicio quizás superior al del Seguro Social, que se creó después.Se vendieron miles de periódicos y esa semana, cobremos el sábado.
Estas travesuras, que hacíamos con un tono intrascendente y festivo, ahora son tomadas en serie. Ya tenemos 30 años de Universidad. por otra parte, son temas que dan más dinero que los pozos del rey Faisal.
El problema es de respeto por sí mismo, cuando se trata de libros..."