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Sentencias, dichos y refranes de la Costa Rica de ayer
 
 

 

de Ana Zulay Soto
Méndez, compiladora
Editorial UNED (De venta en librerias dela UNED)

Por Alfonso Chase

En esta recopilación la pintora, profesora y animadora de la preservación de nuestro patrimonio cultural Ana Zulay Soto Méndez busca fijar, precisamente como elemento patrimonial, las sentencias, dichos y refranes de lo que ella llama la “Costa Rica de ayer”, pero que en verdad es la de ayer, hoy y posiblemente del futuro, porque todas las frases recopiladas tienen un valor de uso que la mantiene vivas aún, en sectores etarios mayores, en ese lento pero efectivo genocidio del idioma, donde el valor de las palabras se va perdiendo, como ocurre siempre que una nación más poderosa extiende su lenguaje por sus países periféricos.
Lo más llamativo y valioso de este trabajo es poder entender la lengua materna, por así llamarla, como base y sustancia de lo que esta significa como complemento insustituible de todos los hechos humanos, principalmente la comunicación, primero en el ámbito familiar y luego en el social inmediato de la comunidad.
El haberlos compilado por medio de la clasificación alfabética nos permite remitirnos a la primera letra del abecedario que les da su propia existencia, haciendo que el hecho de consultarlos nos permite hacerlo con más rapidez, y buscando en la memoria todo aquello que se refiere a un significado más preciso, creando bloques de lenguaje que valen por sí mismos y sirven para perpetuar su significado como patrimonio del habla popular o culta. No se trata de andar a brincos y saltos por el lenguaje, en su universo de dichos, sentencias o refranes, sino que es el apropiarse de su significado para magnificar la expresión, desde el punto de vista castizo o con tenues resabios de otros idiomas, que se hacen nuestros en el valor de uso de las palabras.
Cada sección de significados vale por sí misma, aunque —y eso es lo maravilloso de este libro— tengan otros significados, variando la intensidad idiomática para cada situación específica, lo que lo diferencia de otros textos sobre el tema, que se quedan titubeantes ante el uso inmediato. No es solo rescate, tampoco. El hecho de incluir lo que ella llama sentencias nos permite penetrar en el significado de las frases en su carácter más íntimo, pues algunas tienen valor para cada persona y definen el perfil del que habla, no solamente en voz alta, sino en lo más profundo de su mente, al hurgar entre muchas opciones, aquellas que en realidad se necesitan.
El ingenio popular o culto forma parte de todo lo recopilado, desde los tesoros del ámbito familiar hasta lo que forma parte de la conversación diaria, con las variantes que la autora encuentra, producto muchas veces de diferentes estratos sociales que convergen, sin embargo, en un lenguaje común y particular que define a los seres humanos. Las variantes que encontramos dan más riqueza al libro en su totalidad, a la vez que especifican el valor de las sentencias, los dichos y refranes para unirlos en un solo universo al cual se accede por medio de haberlo clasificado usando el alfabeto en su totalidad. Las variantes lingüísticas nos permiten, también, darnos una idea del lugar en que se usan, sobre todo en el área central del país, así como los aportes del español universal, que efectúa cambios apreciables, no en su significado último, sino en las diferentes palabras que conforman el material, unido también al español costarricense, de amplia data en otros investigadores.
El carácter sentencioso del material nos hace tener muy presente el valor de las frases, lapidarias y concretas, que definen una situación, porque lo valioso de la recopilación es el valor de uso que mantienen, dando vida a la idea de que somos en el lenguaje que usamos. Lógicamente hay acepciones que ya no se usan, pero existen en la memoria colectiva de la nación, o en el caso particular de quienes todavía le dan un uso activo, no solo para mantener un uso documental y tradicional, que no es otra cosa que referirlos al valor patrimonial del lenguaje español y costarricense, reflejado o manifiesto en lo que se llama la identidad nacional, imposible de soslayar a la hora de mantener la identidad.
El trabajo no solo es una investigación nacida primero en el ámbito familiar, luego en el inmediato de convivencia diaria, buscando fijar una herencia que sobrepasa el mismo uso del término de la Costa Rica de ayer, pues un país o nación que pierde su memoria lingüística está condenado a su desaparición paulatina.
El libro es una investigación gozosa y exhaustiva, hecha a calzón quitado, libre de polvo y paja, donde pareciera que nada hay de incorrecto en pedir peras al olmo, quitando piedras para evitar tropezones. Un libro original, en el cual la autora se raja como la manta para romper todos los moldes en este tipo de investigaciones.