Libros de Costa Rica para los niños del mundo
(Reseña del desarrollo de la literatura costarricense para niños en el siglo XX)
Por Carlos RubioReciente, muy reciente, es la idea de escribir para niños en Costa Rica. Claro está... hubo una rica fuente de relatos, poemas y canciones que datan de los tiempos precolombinos, de los que hoy poco se conoce. Los primeros libros llegaron al país durante la Colonia con el fin de adoctrinar a los indígenas. Y en los primeros años de vida republicana se publicaron volúmenes de clara intención didáctica. Pero la producción sistemática y disciplinada de obras de ficción dirigidas al solaz de los pequeños empieza después de 1920, con un grupo de escritores que practicaron la docencia escolar.
Los maestros escritores (1920-1970)
Dos aspectos impulsaron el surgimiento de una literatura para niños en Costa Rica: Primero, la fundación de la Escuela Normal en 1914. Este centro armador de maestros recogió las ideas de Froebel, Pestalozzi y Montessori y dotó de una dimensión psicológica, biológica y social al niño. Segundo, el impulso que el animador cultural Joaquín García Monge, célebre editor de la revista Repertorio Americano, dio a dos maestras. Las motivó a recoger relatos de sus tierras para que los plasmaran en sus cuentos.
Carmen Lyra fue una de ellas. Escritora de talla latinoamericana cuya obra no ha sido debidamente difundida. Su aguda sensibilidad social, le permitió iniciarse en su adolescencia como Hermana de la Caridad y llenar sus aspiraciones como activa militante del Partido Comunista. Viajó a Europa y se convirtió en discípula de María Montessori.
Carmen Lyra escribió el libro clásico de nuestra literatura para niños. También el más querido por los pequeños desde 1920, año de su primera edición: Cuentos de mi tía Pan chita. Usted encontrará en esta obra elementos comunes del folclore universal, como argumentos ya tratados por los hermanos Grimm y por Fernán Caballero. Encontrará también, al tío Conejo, que guarda gran similitud con el pícaro personaje "Brother Rabbit" del que habla tío Remus, según lo cuentan los negros del Sur de los Estados Unidos. Pero, hallará que la construcción gramatical y el vocabulario autóctono hace que Cuentos de mi tía Panchita sean intrínsecamente costarricenses. Su humor aún despierta las sonrisas de las nuevas generaciones. Además, observará en esta obra un manejo perfecto en la estructura narrativa.
Carmen Lyra hizo su recopilación en el Valle Central. María Leal de Noguera, otra maestra, hizo la suya en su provincia, Guanacaste. Ella también encontró relatos de origen europeo y los escribió utilizando el lenguaje popular de su provincia. Publicó su obra. Cuentos viejos, en 1923.
Se puede afirmar que con Cuentos de mi tía Panchita y Cuentos viejos queda inaugurada formalmente, la literatura de los niños costarricenses.
De 1920 a 1970 muchos maestros se dedican a escribir textos literarios, la gran mayoría con intenciones exclusivamente didácticas. Muchas de estas dramatizaciones, cuentos y poemas eran representados y leídos en aulas y escenarios escolares bajo la dirección de los adultos, pero no se convirtieron en lectura que los niños buscaran por su propia iniciativa.
Sin embargo, algunos educadores lograron abandonar sus pesados zapatos para traspasar las fronteras que dividen la adultez de la infancia. Ellos son Carlos Luis Sáenz, Adela Ferreto, Lilia Ramos.
Carlos Luis Sáenz, maestro egresa:.o de la Escuela Normal y activo militamente de izquierda, regaló a los niños varias libros de poesía, teatro y prosa sobre temas relacionados con nuestra cultura e idiosincrasia escritos con humor y frescura, como Navidades (1929,.. Mulita Mayor (1949), El abuelo cuentacuentos ('974) y El gato tiempo (1983). La cantidad de sus obras lo han consolidado como el poeta más querido por los pequeños costarricenses. Escuchemos Lección, una pieza suya:
-Cacado, no, cacao.
Bacalado, tampoco, bacalao.
Pez o peje; y el sacado ya del agua
fts el pescado. Dicen, dicen
las muchachas: -"El casao
ni frito, ni asao",
en vez de decir casado y asado. iAy mi maestra,
-y no mi "mestra"-, qué enredao
es el hablao!
Adela Ferreto, esposa de don Carlos Luis, también fue egresada de la Escuela Normal y alumna de Joaquín García Monge. Durante toda su vida escribió, sin embargo, publicó sus obras después de 1980. Tolo, el gigante Viento Norte, Novela de aventuras de Chico Paquito y Cuentos de Navidad y de la tradición cristiana reflejan un lenguaje pulcro, sencillo y armonioso. En algunas de sus obras orienta la mirada crítica del lector hacia problemas de la actualidad. Tal es el caso del cuento "Las palabras perdidas". Ocurre en 2222, ano en que los niños redescubren, en labios de una abuela, aquellos vocablos olvidados como "solidaridad", "amistad", "justicia".
Lilia Ramos también fue maestra, humanista. Contó con una amplia vocación pedagógica. Sus cuentos y su novela para niños están dotados de un vocabulario de cultismos y de un manejo erudito del idioma, tal es el caso de Diez cuentos para ti (1942) Cuentos de Nausicaa (1952). Trató, ante todo, de fomentar la fraternidad en el lector, y el amor hacia la estética de lo bello. Por ejemplo, Almofar hidalgo y aventurero (1966), es un duende que ayuda a transformar a la malvada bruja Cinzolín en la bondadosa mujer Rabinjá-Rabinzu.
Afirmar que de 1920 a 1970 solamente maestros se ganaron el interés de los niños sería falso. Esta característica nos hace abrir en esta etapa un paréntesis que abarca de 1940 a 1960. Algunos escritores, cuya obra estaba dirigida a los adultos, capturaron la atención de los chicos. Ellos, a pesar de haber crecido, dejaron tintinear ese cascabel que según Ortega y Gasset va dentro de nosotros y se nos apaga con el término de la infancia.
Tal vez la más importante de las poetisas costarricenses, Eunice Odio, nunca se imaginó que sus primeros poemas, como "Huida de San José, el Niño y la Virgen", tomado de su libro Territorio del alba (1954), fueran de agrado de los pequeños.
Bendita viene la Virgen en un caballito blanco.
Dos rosas de oro le ciñen el cabello y la garganta.
Morena tiene la gracia, moreno el vuelo y el manto.
Negros los ojos y el aire con brillos de quiebraplata.
Tiembla en los ojos del niño queriendo alumbrar el alba.
Bendita viene la Virgen en un caballito blanco.
San José viste de noche con sombra recién cortada.
Yen el pañuelo del sol
se están secando sus lágrimas.
No llores más, San José, que viene la capitana.
Y el Cordero en sus regazos parece un niño de plata.
Fernando Luján, gran lector de la poesía neopopularista de Rafael Alberti y Juan Ramón Jiménez, no escribe para los niños, pero se siente uno de ellos al componer, tal como se observa en su poema "Recuerdo., de su libro Tierra marinera (1940):
¿ Te acuerdas, amigo, cuando nos fbamos a bañar?
La poza grande y azul donde se aprende a nadar.
El puente sobre la poza, y sobre el puente la rama.
iYen tu rama nuestra ropa como una bandera blanca!
El novelista Carlos Luis Fallas, sin proponérselo, escribió Marcos Ramírez (1952) y Mi madrina (1954), obras de gran importancia para nuestra niñez.
Fallas se distinguió por sus luchas en el Atlántico del país, donde estaba instalada la United Fruit Company, empresa transnacional que cometió grandes atropellos contra la dignidad de sus trabajadores. Marcos Ramírez es una novela autobiográfica en la que el autor narra sus andanzas de niño y adolescente. Es llamado por muchos el "Tom Sawyer tice". Las travesuras de ,_. Marcos Ramírez despiertan el interés de pequeños y jóvenes.
Joaquín Gutiérrez retrata, en su novela Cocorí, las andanzas de un negrito de la provincia de Limón. Negrito enamorado de una niña blanca que le regala una rosa. Negrito que busca una explicación para el misterio de la rápida muerte de la flor. El libro de Gutiérrez encierra un amplio cuestionamiento filosófico sobre la vida y la muerte. Sin embargo, está escrito con un lenguaje tan claro, sencillo y poético, que hace de Cocorí, la novela más amada de los niños de mi tierra. Con esta obra el escritor ganó en 1947 el premio "Rapa Nui" de Chile. Ha sido traducida a once idiomas y publicada en nuestra lengua en Argentina, Chile, Cuba, Honduras y Costa Rica.
Tal como puede apreciarse, tras esta breve síntesis sobre el lapso que abarca de 1920 a 1970 las obras para niños se caracterizan por tratar de retratar el mundo rural y rescatar valores de la idiosincrasia costarricense.
De la didáctica a la magia (1970 - actualidad)
A partir de 1970 la literatura para niños experimenta un cambio en su temática y en su forma. Enfoca al niño urbano, más que al rural. La nueva tecnología, la problemática social y los mal llamados "temas tabú es" hallan cabida en la nueva producción. El público al que va dirigida no está, necesariamente, dentro de nuestras fronteras. Las causas de este cambio de enfoque son diversas. Podemos mencionar:
a. La creación de la Editorial Costa Rica, en 1959, como institución autónoma, que dio mayor oportunidad a los escritores de divulgar sus obras. Así, que la producción literaria tuvo que ajustarse a algunas exigencias del mercado.
b. La creación del premio Carmen Lyra de Literatura Infantil y Juvenil, por parte de la Editorial Costa Rica en 1975, estimuló la creación de más obras dirigidas a los pequeños.
c. Los autores de libros para adultos que empezaron a producir en la década del sesenta generalizaron la narrativa urbana, y de esta manera, se atenuó la narrativa de corte agrario. Este aspecto lo observamos, en forma tardía, en la literatura para niños de la década del setenta.
ch. Una nueva concepción de niño que se esboza en los centros de formación de psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales y educadores del país durante los sesenta. La influencia de Freud y de Piaget es notable.
d. El surgimiento de nuevas editoriales estatales y privadas, como el Grupo Editorial Farben Norma.
Si bien la producción literaria ha aumentado, se debe admitir que muchos escritores se limitan a evocar recuerdos de su infancia o conciben sus obras en forma frívola, simple y cursi.
Observamos que los autores que se destacan más en la actualidad tienen algún contacto evidente con obras extranjeras. Por ejemplo Alfredo Cardona Peña, quien reside en México, escribió La nave de las estrellas (1978), obra en que un abuelo narra cuentos de ciencia ficción a sus nietos.
Mabel Morvillo nació en Buenos Aires, pero, desde hace más de veinte años reside en nuestro país. Ella trajo un lenguaje rico, perceptible en su prosa como en su poesía. Los volúmenes Cuentos con dos cielos y un sol (1983) y Los habitantes de la brisa (1985) tratan temas novedoso s en nuestras letras. Escuchemos el poema Abuelo, de su libro La rayuela en el agua (1983):
Una pipa con niebla
Y un barco navegante
de puertos y banderas,
¿ Te acordás, abuelito?
Vos sabias hablar
con todas las palomas mensajeras. Tu enorme saco azul,
tu gorra marinera
y ese reloj de plata,
que señalaba tiempos de otras tierras. Jugábamos. abuelo.
tiene el aire por paje
y por escudo a su pueblo.
iQue nol ¡Que no!
Que Mambrú viene,
Que con el sol llegará. Ballesta y jubón al hombro. Yen sus manos abiertas la estrella de la libertad.
Rocío Sanz, que vivió también en México, nos legó sus colecciones de cuentos El insomnio de la Bella Durmiente y La palabra descontenta, en las que se observan situaciones humorísticas, pero al mismo tiempo criticas, a /o Antoniorrobles o a lo Gianni Rodarí.
Lara Ríos, que publicó el poemario Algodón de azúcar (19,15) con una alta influencia de la poeta argentina María Elena Walsh. Esta autora figuró en la lista de honor del lBBY en 1992 por su novela Mo, historia de una niña indígena de la actualidad.
Claro está, muchos otros autores han dado obras significativas a la literatura contemporánea como Floria Jiménez, Delfina Collado y Quince Duncan.
No podemos predecir qué nos entregarán los autores costarricenses para niños en el futuro. Se puede percibir, a través de esta breve reseña, que la literatura ha ido avanzando de tratar temas folclóricos y evasivos hasta tocar temas cercanos a la esencia y al contexto del infante.
Panorama. de la literatura infantil. Costa Rica
RAICES FOLKLORICAS DE LA LITERATURA INFANTIL
Nuestro folklore ha recibido, entre otras, influencias orales del folklore europeo y aún del lejano oriente, que han tenido repercusión en nuestra literatura para niños. Es muy probable que este fenómeno aparezca en otras regiones del nuevo continente. En mis pesquisas sobre este asunto he hallado canciones, decires, juegos, adivinanzas, cuentos de estructura y personajes equivalentes a los nuestros, y con aquella influencia, en el Norte, el Centro y el Sur de América. .
En nuestra literatura infantil se pueden apreciar .cuatro raíces folklóricas diferenciables:
Los cuentos de animales personificados, que simbolizan las características humanas tales como la astucia, la fuerza, la inteligencia, la bondad, la maldad, etc., y que se hallan también en América, en Europa y en Africa. Según algunos estudiosos, son de origen africano. Para otros teóricos, se consideran como la respuesta paralela de las diversas culturas ante los mismos hechos, y con simbolizaciones equivalentes y coincidentes, por hallarse los mismos animales en el propio medio. Este tema de los orígenes sigue siendo motivo de investigación. Un ejemplo nuestro es el del Tío Conejo, que aparece también en América. Latina y también en Norteamérica como B'er Rabbit, y en Africa como Samba, el cual, en todas las latitudes, personifica la inteligencia , del pequeño frente a la fuerza física del grandote o ante la malicia del perverso.
Una segunda raíz folklórica la hallamos en los cuentos de hadas tradicionales, con su estructura y sus símbolos mágicos; con diversos orígenes, y que nos llegaron, en forma oral, con la lengua española. De esa fuente surgen también juegos, rondas, glosalalias, adivinanzas, que se vienen trasmitiendo oralmente desde los bisabuelos hasta hoy. Está debilitándose hoy día su fuerza, por la tremenda embestida comercial de la televisión y su poder de sugestión sobre la mente de los niños. .
Una tercera fuente son las "leyendas de miedo" que cuentan nuestros. campesinos por las noches, al calor del fuego, o en la frescura del corredor de la casa de campo. Los personajes de la Llorona, el Cadejos, la Cegua, La Carreta sin Bueyes, el Muerto sin Cabeza y los cuentos de brujas y de duendes, son personajes entrañables de nuestro pueblo y que, hasta 'nuestros días, forman parte de un pensamiento mágico que explica en forma mítica los fenómenos naturales que les producen miedo o incertidumbre. Creencias que corren de la mano con sus creencias religiosas, sin presentarles, aparentemente, conflicto mágico-religioso. A los niños, especialmente en el campo, les fascina arrinconarse llenos de emoción, a escuchar en el corro familiar las leyendas de miedo.
Escritores nacionales han recogido esas leyendas en versiones para adultos. En algunos casos, los personajes de estas leyendas se emparentan con raíces muy lejanas: por ejemplo, La Llorona, que también está en México, tiene su equivalente en la China. Es la madre que llora sin consuelo a- su hijito ahogado -en el río. . .
Por fin, nos queda por mencionar una cuarta influencia, no muy explorada, que es la tradición literaria oral de los indios. En nuestro país la cultura indígena perdió continuidad con la conquista. Los grupos eran pequeños y fueron pronto destruidos o asimilados por los conquistadores. Sin embargo, en los juegos del corro infantil, por ejemplo, aparece el juego de las tinajas, que tiene relación con los juegos indígenas. Y recientemente, algunos autores como Adela Ferreto y Alfonso Chase han ido a hurgar en esa fuente, como inspiración para sus libros de leyendas para niños.
PRIMERAS PUBLICACIONES DESTINADAS A LOS NIÑOS
Hay un hecho muy particular que sucede en Costa Rica, como antecedente de la literatura infantil escrita, y que es importante señalar. Este fenómeno se presentó acá mucho antes de aparecer en otros países de América Latina y es que la literatura infantil en Costa Rica comenzó en la cátedra. Una maestra notable, Isabel Carvajal, más conocida por su nombre literario de Carmen Lyra, dictó esa cátedra (que fue creada en 1919 por don Joaquín García Monge) en la Escuela Normal de Costa Rica, en Heredia, durante varios años. Fue ella, también, quien escribió la primera obra dedicada a los niños, intitulada Los Cuentos de mi Tía Panchita.
Ella escribió otras obras destinadas a los niños (novela, teatro, cuentos) pero Los Cuentos de mi Tía Panchita son su obra maestra. Personifica en sus animales y otros personajes reales o fantásticos los rasgos del costarricense, con gran fisga, penetración y buen humor, y son a su vez universales en su tratamiento de la lucha del bien y el mal, la preminencia de la inteligencia, con cierto desparpajo, eso sí, muy del costarricense. Por ejemplo, en Uvieta hallamos cierto parentesco con un cuento escandinavo en que también amarran a un árbol a la Muerte, pero el tonito despreocupado, casi insolente al dirigirse al Señor "Tatica Dios", que lo manda a llamar, eso, es muy tico. No sólo el lenguaje es nuestro, sino que toda la psicología nuestra está allí representada con gracia inigualada. Sin ser un libro filosófico, sino otro como los de la literatura universal de seres imaginarios y de animales personificados, tiene ese valor impenetrable que el niño aprehende por la vía intuitiva.
A Carmen Lyra la siguieron en la enseñanza de aquella cátedra para -los maestros Carlos Luis Sáenz, autor de bellísimos libros para niños (recientemente fallecido), Adela Ferreto, su esposa, quien hace pocos años empezó a publicar libros para niños, también. Dictó luego esa cátedra M. Dobles (quien escribe) y luego Hannia Granadas de Camacho, fina cantadora de cuentos.
Esa labor de enseñanza estimuló, desde la cátedra, la difusión de la literatura infantil en las escuelas y en las comunidades. Y fue así como grupos de maestras propiciaron e hicieron posible la publicación de las revistas y periódicos de literatura infantil.
Los primeros libros de literatura infantil que se publicaron fueron el resultado del esfuerzo personal de sus autores. No fue sino hasta la aparición de la Editorial Costa Rica, en el año 1959, en que comenzó una política editorial patrocinadora de la literatura infantil.
De aquella época inicial son todas las obras de Carmen Lyra; también Mulita Mayor, de Carlos Luis Sáenz, que es una síntesis de canto, juego, cuento y poesías populares de su niñez, y que se ha considerado como su obra más bella, entre tantas otras hermosas obras infantiles que escribió a lo largo de toda su vida. En Chile apareció, por entonces, la tercera obra que, con Los Cuentos de mi Tía Panchita y con Mulita Mayor se han considerado nuestras tres obras clásicas para niños: se tituló Cocorí, y su autor es el costarricense Joaquín Gutiérrez. Es la novela de un negrito, Cocorí, que plantea los grandes interrogantes de un niño adolescente ante la vida; y los valores esenciales del hombre.
Aparecen en esa época también los Cuentos Viejos de María Noguera. Cuentos de personajes reales e imaginarios y de animales personificados, símbolos de la subcultura del llano costarricense, en el Guanacaste, con muy sabroso sabor folklórico, aunque trasluce en ocasiones ciertos prejuicios sociales.
En esta primera época apareció una preciosa historia novelada para niños, que su autor, don Anastasio Alfaro, un científico-maestro, creó con sus alumnos para transmitirles la vida, costumbres y valores de los indios del Golfo de Nicoya, y que intituló El Delfín de Corubicí.
En esa misma época aparecen las primeras revistas para niños. Primero fue San Selerín, de Carmen Lyra y Luisa González, luego Triquitraque, creada y dirigida el primer año por un grupo de maestras de kindergarten y posteriormente dirigida por Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto (1936-1947). Le siguió luego Farolito de Evangelina Gamboa, Emma Morales y Angela Sáenz, maestras de Heredia. Muchos años después, ya en la segunda mitad del siglo apareció Bambi que editaron María de los Angeles Obregón y sus hermanas, también maestras. Fue una buena revista que combinaba material literario y didáctico.
Estas revistas se distribuían en las escuelas. Por razones de discontinuidad política, que repercutían en el financiamiento, perdían su continuidad, y luego un nuevo empeño hacía aparecer la siguiente.
EVOLUCION DE LA LITERATURA INFANTIL DESDE SUS INICIOS HASTA LA EPOCA ACTUAL
No es muy clara la apreciación de las tendencias literarias en la literatura infantil. No resulta fácil establecer las categorías a que estamos acostumbrados en la literatura adulta. Sin embargo, se pueden intuir ciertas influencias en su evolución. Por ejemplo, el naturalismo se refleja en esas primeras obras de animales que hemos mencionado y en las historias de indios; y hay cierto costumbrismo, típico de comienzos del siglo, que aparece en los Cuentos de Magón (Manuel González Zeledón) y en Concherías de Aquiles J. Echeverría: son dos obras escritas para adultos, pero que se adaptan a niños y adolescentes.
El modernismo se refleja en obras de adultos y en otras para niños, particularmente en poesía durante este siglo. No se puede señalar una influencia clara del postmodernismo y sus varias corrientes. Cabe si señalar que en los cuentos de muy reciente aparición hay una tendencia hacia la ciencia-ficción, en un cuento de Floria Herrero Pinto y otro de Alfredo Cardona Peña.
Los géneros predominantes han sido el cuento, la novela, la poesía y el teatro. Este último en menor escala y de menor calidad. Aun cuando hay un excelente teatro de marionetas y se han producido para él y para el teatro infantil piezas interesantes, no han sido aún escritas y publicadas las obras.
A mediados del siglo aparecen, editadas por sus propios autores, las siguientes obras: El Delfín de Corubicí de Anastasio Alfaro, Un Robinson Tico de Caridad Salazar, Dramatizaciones infantiles de Rosario Ulloa, Cuentos de Nausicaa de Lilia Ramos. El Angelito Fierabrás y El Angelito Baja a la Tierra, ambos de José Basileo Acuña. Todos muy hermosos libros infantiles.
Los autores recientes más destacados son: Eva Aguiluz, Mabel Morvillo, Lara Ríos, Alfonso Chase, Rodolfo Dada, Floria Herrero, Julieta Pinto, Floria Jiménez, Ana Isabel Vargas y Lilly Kruse. La mayoría de ellos ha publicado sus obras en la Editorial Costa Rica.
Otras editoriales han empezado a publicar también obras para los niños: la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia (EUNED) publicó el año pasado, de Joaquín Gutiérrez, Chinto Pinto, que es una selección bellísima de decires y cantares populares costarricenses, con una pequeña y excelente selección de poesías latinoamericanas del género infantil; promovió un concurso de Literatura Infantil para conservación del ambiente, y premió y publicó Las Aventuras de Tulín, de alga Emilia Brenes; este año publicó de Adela Ferreto un libro de leyendas indígenas costarricenses, intitulado La creación de la tierra del buen Sibú y de los bibris,también de excelente calidad, y el cuento largo intitulado Cuento del Príncipe Viejito. La editorial de C.S.U.C.A. (Consejo Superior Universitario de Centro América) ha empezado a editar cuentos para niños de Oscar Wilde, Carmen Lyra y el Popal Vuh. Igualmente, la editorial de la Universidad Nacional está interesada en publicar obras infantiles, las cuales esperamos muy pronto.
Hay que hacer, aunque sea brevemente, un señalamiento de las obras de teatro para niños de Eugenia Chaverri, y las obras de guiñol de Enrique Acuña, que, entre otras, constituyen un aporte muy valioso para el cultivo de la literatura con los niños. De igual manera, vale una mención la labor de los promotores de teatro con niños que realiza en los pueblos el Ministerio de Cultura. Este es un empeño que habrá de tener su repercusión, sin duda, en el futuro próximo. Pienso que este grupo de jóvenes está echando las raíces de una hermosa floración del teatro popular costarricense desde el corazón mismo de los niños.
Ilustradores especializados en libros de niños no hay realmente en el momento actual. Ha habido algunas ilustraciones muy buenas, eventualmente, y hay algunos artistas que comienzan a interesarse por esta especialidad. Cabe mencionar de ellos a Félix Arburola, Georgina García, Fe,rnando Carba110 y Gerardo González.
Nota aparte merece nuestro laureado artista-escultor de mérito especial Juan Manuel Sánchez, a quien se le deben los bellísimos dibujos en blanco y negro que ilustran las obras de Carmen Lyra, Carlos Luis Sáenz, Adela Ferreto, ].B. Acuña y Lilia Ramos.
EDITORIALES DEDICADAS A LA PRODUCCION DE LIBROS PARA NINOS
No hay ninguna editorial dedicada sólo a la literatura infantil. Como hemos mencionado, sin embargo, hay interés en varias editoriales por publicar algo de literatura infantil, y en la Editorial Costa Rica puede decirse que sí existe una política en lo que a este género se refiere. Esta editorial, en su política para promover, desarrollar y dar a conocer lo que de este género se ha producido en el país, ha establecido varias acciones importantes. Anualmente se otorga por concurso, que califica un jurado ad-hoc, el premio Carmen Lyra; también acepta obras para su publicación, si un jurado de tres miembros da su aprobación. Este año ha nombrado a la escritora Mabel Morvillo encargada de la "Colección de Literatura Infantil", quien debe supervisar la edición, ilustración, color, diagramación de las obras infantiles. Finalmente, y en estos mismos días, ha nombrado una comisión integrada por Mabel Morvillo, Margarita Dobles, María Pérez, Rafael Fernández y Fernando Castro, quienes deberán establecer criterios de prioridad y recomendar cuáles obras ameritan ser reeditadas prontamente.
La Editorial Costa Rica viene publicando en los últimos años un promedio de cuatro obras nuevas por año, con un tiraje de 5.000 ejemplares cada una y reediciones en número de cuatro a cinco con tirajes promedio al año de 10.000 ó 20.000 ejemplares. Además, edita el Premio Carmen Lyra con 5.000 ejemplares.
Por ejemplo, en 1983 reeditó Cocorí (Edición 16), 10.000 ejemplares; Los Cuentos de mi Tía Panchita, 20.000 ejemplares; El Abuelo Cuenta Cuentos, 10.000 ejemplares; Mulita Mayor, 5.000 ejemplares; Cuentos Viejos, 10.000 ejemplares.
El premio Carmen Lyra empezó a otorgarse en 1975, y se ha dado sólo seis veces. .
BIBLIOTECAS ESPECIALIZADAS PARA NIÑOS y JOVENES
En el año 1969 se llevó a cabo en Costa Rica un Seminario Latinoamericano de Literatura Infantil. Asistieron personalidades como Carmen Bravo Villasante y Hugo Lindo. Nuestro conocido promotor de arte, el escritor Luis Herrero, fue el promotor destacado de tal actividad. En esa oportunidad, la profesora Hannia Granados de Camacho presentó una ponencia proponiendo la creación de una biblioteca infantil. En el año 1971 se creó la Biblioteca Infantil Carmen Lyra, que tiene su sede bajo el quiosco del Parque Central, en San José. Asisten niños con edades desde un año (con su mamá) hasta 13 años, con un promedio de 50.000 niños por año (1982). El horario entre semana es de 8:30 am a 4: 30 pm., y los sábados de 8: 30 amo a 12: 30 m. Pueden llevar libros en préstamo a la casa por 5 días; para ello han de tener un carnet que la biblioteca les otorga. La asistencia es muy regular con grupos heterogéneos, pues sirve no sólo al área metropolitana, sino que está abierta a niños o grupos de otros lugares del país que deseen asistir.
Se desarrollan allí otras actividades, además de la lectura, tales como: narración de. cuentos, películas, juegos educativos, teatro, títeres, manualidades en plasticina, fieltro, etc.
Está atendida por una directora y cuatro asistentes estudiantes. Esta Biblioteca pertenece a la Municipalidad de San José. Con la misma directora funcionan otras dos bibliotecas para niños de igual edad, en barrios periféricos de San José: la Biblioteca María Luisa Porras en el barrio Sagrada Familia (promedio de asistencia 25.000 niños al año), y la Biblioteca Emma Gamboa, de muy reciente creación, en Paso Ancho. .
En la Biblioteca Nacional hay una sección de Literatura Infantil y Juvenil. El Ministerio de Educación tiene una Dirección de Bibliotecas Infantiles que asesora el funcionamiento de las bibliotecas en las escuelas.
El Instituto de literatura Infantil y Juvenil (ILIJ), creado en 1979 por- iniciativa de la escritora Lara Ríos (Marilyn Echeverría), ha logrado reunir a gente de la joen generación" y a los "viejos" que han escrito para los niños. Su labor se ha centrado en la promoción de la literatura infantil entre escritores padres y maestros. Para ellos realizó un taller este año con asistencia de 30 personas un curso para escritores en 1982 y otro para ilustradores en 198O con la colaboración de la O.E.A., el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación Pública. El Ministerio de Educación colabora con el IUJ en la publicación de la revista Triquitraque lo cual contribuye a llenar una necesidad primordial para los niños.
Por último, es importante referirse al Centro de Documentación e Información que está desarrollando el Instituto, el cual será fuente de referencia muy valiosa para padres, maestros y escritores. Actualmente tiene su sede en una sala cedida gentilmente por la Directora del Museo de Arte Costarricense en la Sabana, al Oeste de la ciudad de San José.
Esperamos que las limitaciones financieras que aquejan las actividades culturales, reflejo de la situación general del país y del mundo, hallen una fórmula de maravillosa buena voluntad para seguir adelante con el entusiasmo y esperanza que caracteriza al ILIJ, que se propone también crear una biblioteca para niños y jóvenes.
LIBRERIAS ESPECIALIZADAS EN LIBROS PARA NIÑOS
No hay actualmente librerías exclusivas para niños. Existió hasta hace poco una excelente, Hamada Los Duendes, muy selecta y actualizada, con literatura infantil exclusivamente. Pero hubo de cerrar cuando empezó a sentirse el efecto de la inflación en las importaciones.
Las buenas librerías tienen toda una sección de libros para niños. Por ser comerciales, se halla en ellas lo bueno y lo comercial. Son la Lehmann, la López, la Universal y la Trejos. Hay dos con obras en inglés que también tienen su sección de literatura infantil: son la Bookshop y la Steiffer. La Editorial Costa Rica mantiene puestos de libros para grandes y chicos en diferentes sitios como el Aeropuerto, el Museo de Arte Costarricense, el Hospital México, etc.
CLUBES
No existen clubes de libros para niños. De vez en cuando surgen proyectos para revistas o periódicos de carácter privado. Pero ninguno se ha consolidado.