Reseñas en medios de comunicación
EN SUPLEMENTO CULTURAL ANCORA DE LA NACION
http://www.nacion.com/ancora/2007/mayo/06/libros1082338.html
Todo pasa y todo cambia
Evelyn Ugalde
Cuando los cuentos crecen
Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com
Hollywood nos ha llenado de secuelas, aunque es mejor llamarlas secuencias para no perder el concepto de continuación. Fue lo que hicieron Homero y Cervantes de manera magistral antes que Hollywood. Es lo que intenta la escritora Evelyn Ugalde, herediana y joaquineña, con dos ediciones continuas de su libro Cuando los cuentos crecen , ambas del 2006, publicadas por la editorial Atabal, empresa tamborilera en la fiesta narrativa de la joven prosista.
A la primera ojeada, ambas ediciones parecen iguales. La diferencia está en que la edición segunda tiene un cuento más y viene de primero. Al leerlo ( De cómo la princesa del guisante hace arrepentirse a todos ), percibimos el contexto donde se inscribirán los cuentos restantes: 16 en total.
Las jácaras escritas por Evelyn Ugalde prolongan la rutina de algunos personajes de ciertas historias infantiles. Son cuentos de personajes más que de situaciones. Se trata de colocar a tales personajes/actores en condiciones actuales. Lo decía Heráclito y resultó proverbial: “Todo pasa y todo cambia”, aun en los cuentos infantiles.
Evelyn Ugalde va más allá de la función poética esbozada en la dedicatoria a su madre: “Por las historias que me contaba mientras lavaba mi cabello con jabón de fantasía”.
Lo que Ugalde hace es literatura con intertextos para amalgamar un cuerpo lleno de ironía, de humor negro: entre la puya y la eutrapelia.
Por ejemplo: para conocer la historia de la princesa del guisante, a quien la narradora llama Geremiada Incómoda Pérez, debemos saber de otros cuentos, como La flor del olivar , de Carmen Lyra. Por cierto, en este relato se lee que Geremiada significa quejumbrosa.
A puro sonido, eso es cierto; pero la tal palabra va con jota (jeremiada) por culpa del profeta Jeremías, célebre por sus lamentaciones (sobre todo cuando se perdía la ortografía de su nombre).
En este retozo de cuentos, otros cuentos llegan a la cuentería, valga la expresión, y no en cuentagotas, más bien de cuentahílos, que por allí van los cuentapasos.
Evelyn Ugalde se solaza en esto de cuentearnos y nos divierte con su humor mañoso: “La tristeza cayó en su corazón casi con la misma fuerza que su amado en la olla”, escribe cuando habla de Cucarachita Mandinga.
Si pensábamos que las hormigas son trabajadoras, en este libro lo es la cigarra. Además, lo importante con el ratón Porras, sucesor del ratón Pérez, es si le gusta el arroz con leche o no.
Vemos cómo Pinocho aprende a mentir por computadora y no le crece la nariz, pero odia aquella canción que dice así con su ritmo tropical: “Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan”.
Para la chica en coma por pincharse con una jeringa drogada, lo mejor es un beso del príncipe que despertó a la Bella Durmiente.
Por su parte, desde niño Gulliver tenía pinta de parrandero y le dio por viajar. La gatita del gato con botas prefiere una agencia de viajes que los zapatos de su marido.
Es obvio que la Cenicienta solo duerme después de la medianoche. Pues bien, así define la autora el estilo de estos cuentos crecientes, quien igual se entromete como escritora en el relato del narrador: “Y digo es, porque…”, ¡un estructuralista talibán le cortaría las manos!
Cada uno de estos cuentos obedece a una única acción, en el tanto se “encuentra” con otras fabulaciones. Esto resulta cómodo para los cuentacuentos (en la tradición oral) e igual para nosotros, leedores, quienes disfrutamos husmear cómo diantres prosperan los cuentos cuando crecen.
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EN PERIODICO LA NACION / 18 de julio 2006
http://www.nacion.com/ln_ee/2006/julio/18/aldea6.html
Entrevista
Evelyn Ugalde
Periodista y promotora de la lectura
Evelyn Ugalde: Escribir con alma de niña
Presenta su libro Cuando los cuentos crecen, colección de historias de personajes clásicos de la literatura infantil puestos en situaciones del mundo actual
Por Doriam Díaz
ddiaz@nacion.com
Edad: 30 años
Estado civil: Soltera
Profesión: Comunicadora
¿Cómo nació este libro?
Es mi primer libro de cuentos y lo escribí con alma de niña. Le hice caso a eso que decían luego de contarnos un cuento: "Me meto por un huequito y me salgo por otro para que ustedes me cuenten otro". Sentí que me dejaban la puerta abierta para jugar con los cuentos infantiles. Allí nacieron estas 15 historias.
¿Por qué le interesó contar qué pasaba con los personajes de los cuentos infantiles después de la historia original?
Cuando era niña, Pinocho, la Cucarachita Mandinga, Aladino, el Gato con Botas, la Cenicienta eran mis compañeros de juegos, mis amigos. Ahora que soy adulta, un día me pregunté: ¿qué habrá pasado con ellos? La respuesta es que crecieron igual que yo.
"Así pues, pensé que ellos también viven, como yo, en un mundo de tecnología, consumismo, apariencias. Lo que hice fue imaginar a esos personajes en ese mundo.
¿Son cuentos para niños o cuentos para adultos?
Los considero cuentos para todo los que hayan leído el cuento original. Si alguien leyó Pinocho, mi cuento le hará gracia ya sea niño o adulto con alma de niño.
Son cuentos con final feliz. ¿Por qué no se arriesgó con otro tipo de desenlace?
Cierto, casi todos terminan con final feliz... Seguramente fue porque les tengo mucho cariño para ponerlos en una posición difícil.
Están escritos con ironía y humor; sin embargo, no se atreven a romper esa candidez de cuando uno los leyó en la niñez.
El jugar con niños en mis actividades de fomento a la lectura, hace que viva en un mundo de ocurrencias, travesuras, quijotadas e ilusión; eso nutre mis escritos.
"Estos cuentos son reflejo de lo que experimento en mi vida cotidiana, solo que en este caso invité a mis amigos de infancia a formar parte de mi historia personal