Lecturas por edades
Carlos Rubio

Durante la vida uterina
Después de cuatro o cinco meses de desarrollo uterino, el futuro bebé oye los sonidos internos y externos del cuerpo materno. Léale poemas de versos cortos (preferiblemente de menos de 8 sílabas) y marcada musicalidad. Susúrrele las canciones de cuna de la tradición oral. Tenga la convicción de que el pequeño ser, que se encuentra en el vientre, las escuchará.

Entre los cero y los cuatro meses

Continúe leyéndole poemas de marcada musicalidad y versos cortos. Para ello, busque textos de algunos poetas como: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbouru, Alfonsina Storni, Claudia Lars, Federico García Lorca o Carlos Luis Sáenz. También puede recurrir a poesía de la tradición oral, a las nanas o a canciones de cuna que por tantos años han arrullado a los bebés.

De los 4 a los 8 meses

Preséntele los primeros libros a los bebés. Estos libros se han editado en materiales que retardan su destrucción, como cartón barnizado, tela o hule. Generalmente, tienen entre doce y catorce centímetros en cada uno de sus lados. Las imágenes son de gran sencillez, con muy pocos elementos. recuerde que el bebé está leyendo las ilustraciones.Usted puede elaborar los libros de sus hijos. Hágalo con tela, pintura adecuada y materiales de relleno como la guata. Cada página parece una "almohadilla" de 24 por 12 centímetros. En cada una de estas páginas se pintan dos imágenes sencillas, de ser posible, enfatizando los colores primarios: rojo, azul y amarillo. las páginas se unen cosiéndolas al centro. Siga leyéndole poemas con marcada musicalidad y cantándole canciones de cuna. procure que, desde este momento, los niños lo vean leyendo. Ojalá usted comente delante del bebé lo maravilloso que le resulta leer. Trate de disfrutar,delante de los pequeños, cualquier cosa: periódicos, revistas, libros...

De los 8 meses a los 2 años

Los llamados "libros-álbum" resultan ideales. La ilustración abarca casi toda la página. por lo general, tienen un texto breve, que ante todo le sirve como guía al lector arduo. Busque libros con diferentes texturas: telas, cordones, materiales de belcro. Piense en libros para tocar, oler y oír. Las imágenes pueden tener mayor complejidad en cuanto a diseño y colores. Empiece por presentar libros con secuencias entre dos ilustraciones. Luego, atrévase a compartir con los pequeños libros con secuencias de principio a final. Léale los libros, pero, también escuche, con atención, las historias qu el niño formula acerca de lo que ve. No censure al niño por rasgar, morder, rayar o destruir el material de lectura. Los hábitos sobre el cuidado del libro se formarán, sin regaños, en la etapa posterior. Comparta juegos que impliquen el uso de la palabra y el cuerpo. Versos populares como "Esta era una hormiguita que andaba buscando maní, a todos le dió menos a mí", que implican hacer "caminar" los dedos por el brazo del niño hasta llegar al cuello y hacerle cosquillas resultan actos que acercan a la lectura.

De los 2 a los 7 años

Al principio, cuéntele al niño los primeros cuentos. Estos deben ser muy breves, con pocos personajes, con un lenguaje rico, claro y preciso. textos como "Este era un gato/que tenía los pies de trapo/ y la barriguita al revés/¿Quieres que te lo cuente otra vez? le servirán al pequeño para conocer nuevo vocabulario, inventar historias con un principio y un final y ayudará en sus hábitos de escucha y atención.
Lleve al niño a la biblioteca pública de la comunidad. Procure que el niño no vea este lugar como un sitio de estudios, destinado a personas mayores. la biblioteca debe ser un espacio abierto al juego, al compartir y al disfrute de libros apropiados para su edad. De ser posible visite, junto a su hijo, librerías que expendan textos literarios de calidad. Según sus posibilidades económicas, dígale al niño entre cuáles, libros puede escoger. Ojalá el niño siempre cuente con libros seleccionados por él mismo.
Busque libros con textos de marcada musicalidad y sentido del humor, María Elena Walsh, de Argentina, nos dice: "Había una niña em Tacuarí / que solamente hablaba con a í / !Qué papelón un día, / delante de su tía / en lugar de papá dijo "pipí"!. Trate de que las ilustraciones no presenten imágenes estereotipadas "añoñadas" o empalagosas. por el contrario, busque material de gran riqueza artística y limpieza en el diseño gráfico, que le permita al pequeño leer una y otra vez. Hay libros que solo contienen ilustraciones y ningún texto, que le serán de gran ayuda.
Cuando haya crecido un poco más, preséntele historias de animales o historias que ocurren en sitios parecidos a los que él conoce. No intente, de ninguna manera, que el niño aprenda a leer o a hallar moralejas en los cuentos. Disfrute de la lectura por el placer que ésta representa.
Más adelante, cuéntele historias que presenten reiteraciones. Por ejemplo, "La cucarachita Mandinga" de Carmen Lyra. En ese texto, la cucarachita ve pasar diferentes pretendientes por su ventana. El esquema que se repite hace que el niño se apropie del cuento. pero, sabe que en cualquier momento, el esquema se romperá y eso lo hace mantener su atención. También existen libros de información científica, con textos breves y muchas ilustraciones.
Busque temas que sean de verdadero interés para su hijo. No se preocupe si su niño le pide que le lea, en forma repetida, el mismo libro. El niño puede durar leyendo un libro varios meses. practique los juegos tradicionales. recuerde qye juegos como "La pájara pinta" o "Ambo, ambo, matarilerilerón", implican decir, en voz alta, un texto, un texto que también es literario.

De los 7 a los 9 años

comparta con sus hijos los cuentos de hadas que han maravillado a generaciones y generaciones como "La Cenicienta", "Blancanieves" o "La Bella Durmiente del Bosque". Le recomendamos las traducciones de los textos originales de Charles Perrault, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen y abstenerse de las versiones simplistas y comerciales. Los niños pueden encontrar el mayor despliegue de fantasía en el texto y las ilustraciones, principalmente si tiene acceso a ediciones cuidadas y de comprobada calidad.
No obligue al niño a utilizar el texto literario (cuentos, poemas, adivinanzas, coplas, entre otros) para aprender a leer. Permita que el pequeño se aventure a leer estos libros a su propio ritmo. Tampoco lo regañe si comete un error en la lectura en voz alta. Siéntese junto a él y pídale, con cariño, que vuelva a leer el texto en forma más despaciosa, hasta que lo haga sin equivocarse. Usted puede eyudarlo si lo considera propicio.
No ponga a competir la televisión con la lectura. Comparta con sus hijos algunos espacios de televisión y coméntelos cpn él. Hágale ver que tanto se disfruta de ver un programa como leer un buen libro. Trate de conseguir libros que hagan referencia a la televisión y su contenido.
Busque textos con temas que para el niño sean interesantes: tecnología (computadoras, juegos electrónicos, robots, entre otros), magia, cocina, inventos, deportes, animales, civilizaciones antiguas...No desprecie los libros y revistas de tiras cómicas, también estimulan el hábito de la lectura.

De los 9 a los 12 años

Los pequeños se interesan por temas que han estado vedados o prohibidos para ellos, por ejemplo, la muerte, las injusticias sociales, la sexualidad, los enamoramientos o las "historias de miedo". por lo general, se les llama temas "tabú". Busque libros que traten estos temas de forma adecuada para la niñez. Existen autores, publicados por editoriales de prestigio, que mezclan la fantasía que caracteriza a los pequeños de la etapa anterior con los intereses realistas que buscan los adolescentes.
Ya se empiezan a interesar por poesía de verso blanco (con musicalidad, sin regularidad métrica) verso libre y en historias de pandillas, de aventureros, de viajes dentro y fuera del planeta, de trama interesante y finales no predecibles.
También se vuelven interesantes las leyendas latinoamericanas o de otros contextos. Lo mejor es que ellos marquen la pauta de lo que desean leer.
Nunca pida al niño leer pór obligación. Tampoco lo compare con otros que leen más. lo importante es que cada uno pueda disfrutar la lectura que le atrae. se vale, incluso, saltarse las páginas.

Durante la adolescencia

Los textos con temas "reales" se vuelven de gran interés. Losproblemas ecológicos, el complejo mundo de la sexualidad (que más allá de atender información de carácter anatómico o fisiológico) puede ofrecer un vasto panorama acerca de las relaciones afectivas y el amor. También puede alertar acerca del peligro del sexismo, la intolerancia ante las diferencias sexuales o prácticas por medio de las cuales se puede llegar a un embarazo no deseado o a contraer enfermedades de transmisión sexual o el sida). También hay libros que traten temas como el racismo o el suicidio. El lector descubre sus propias conclusiones en el encuentro misterioso con el texto.
Se recomienda la poesía de amor. La poesía no debe servir tan solo para cumplir con los ejercicios de carácter linguístico o literario que se practiquen en el colegio. La poesía está para expresar lo que es difícil de expresar. Para decir lo que no es sencillo decir, para verbalizar lo que no se puede con el lenguaje cotidiano.
Algunos adolescentes sienten gran atracción por las biografías, por hombres y mujeres que han dejado huella en la ciencia, al historia o el arte. Novelas policiales, noveas históricas, novelas de ciencia ficción, todas ellas tienen en común que están escritas de tal forma que parece "verosímil" lo que dicen.
Los adolescentes sienten gran confianza en aquellos textos que los tratan como personas capaces de comprender un ancho mundo, donde no es posible subestimar la inteligencia. Y ante todo, no se olvide de destinar un espacio del hogar para la biblioteca. Allí habrá un clima adecuado para el juego, el diálogo y para aventurarse a mirar ese maravilloso escenario: la página de un libro.

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