Entrevista a escritor costarricense Santiago Porras

Lectura favoritas:

-Cuáles son sus 10 libros favoritos? Porqué?

1.- METAMORFOSIS
2.- PEDRO PÁRAMO
3.- EL DECAMERON
4.- LA OVEJA NEGRA Y DEMÁS FÁBULAS
5.- EL VIEJO Y EL MAR
6.- UNA CUESTION PERSONAL (Kenzaburo Oé)
7.- DESGRACIA (J. M. Koetzee)
8.- ESE MALDITO YO (E. M. Cioran)
9.- UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR
10.- CÁNDIDO (Voltaire)

Mis libros preferidos son más de diez, pero en los de la lista anterior encontré bien representado lo bueno y lo perverso del ser humano, lo que contribuyó a mejorar mi comprensión de nuestra naturaleza contradictoria, y, por ello, fascinante.

-Escritores favoritos y porqué?

Jorge Luis Borges
Augusto Monterroso
Juan Rulfo
Eça de Queiroz
Antón Chéjov
Fedor Dostoivski

Todos son escritores perspicaces y de los tres primeros –solo leo en español- admiro la precisión de su prosa.

-Un libro para releer sería...

LA OVEJA NEGRA Y OTRAS FÁBULAS de Augusto Monterroso (tanto porque me gusta, como porque el autor tuvo la delicadeza de hacerlo breve).

-Sus libros costarricenses favoritos son...

CUENTOS, de Fabián Dobles
MURÁMONOS FEDERICO, de Joaquín Gutiérrez
CUANDO DESAPARECIERON LOS TOPOS, de Fernando Durpan Ayanegui
LA EXTERMINACIÓN DE LOS POBRES, de Alberto Cañas
CAMPANAS PARA LLAMAR AL VIENTO (José León Sánchez).

-El libro que le hizo llorar...

Más que un libro fue un texto del autor de Quo Vadis, Enrique Sienkiewicz, llamado: YANKO EL MÚSICO.

-El libro que le hizo reír...

LA LETRA E (A. Monterroso).

-El libro que le hizo reflexionar...

DEMIÁN (H. Hesse)

-El libro que ni a su peor enemigo recomendaría es...

Dicen que “hay gente para todo”, de ahí que cualquier libro tendrá sus lectores, yo no recomiendo los simplones ni los pedantemente intelectuales.

La lectura:

-¿Qué significa para usted la lectura?

Se ha dicho atinadamente que la buena lectura es una conversación con una persona inteligente, por lo tanto es la forma más grata de pasar un rato.

-Cuantos libros se lee en una semana, en un mes o en un año?

Es variable, pero suelo leer más de uno por semana (sobre todo de narrativa).

-¿Cuál es su tema preferido de lectura?

Historia y literatura fantástica.

-¿Qué le atrae de un libro cuando lo ve?

El autor y la portada; pero en definitiva, casi siempre, el precio dice la última palabra sobre si lo adquiero o no.

-¿De qué depende la escogencia de sus libros: de reseñas, de recomendaciones de amigos, de bestsellers, de Nobel, de modas?

De recomendaciones de amigos (con quienes comparta el gusto por la buena literatura), por reseñas (de comentaristas de quienes no sospecho segundas intenciones) y de Premios Nobel (si no están muy caros sus libros).

-¿Por qué cree que la gente lee? ¿Porqué le gusta a usted leer?

La gente lee para pasar el rato (muchos como catarsis, muy pocos para instruirse, y no faltan los que lo hacen por esnob). Yo leo para disfrutar esos momentos sublimes de la creación humana.

-¿Qué papel ocupa la lectura en su vida?

Un segundo lugar después de mi familia.

Personajes literarios:

-Personajes literarios que hayan formado parte de su vida son:

El Ángel de la guarda y el Diablo.

-Personaje literario del que se enamoró...

Kira de LOS QUE VIVIMOS (Ayn Rand)

-Personaje literario que admira...

Santiago Paganel (El geógrafo de LOS HIJOS DEL CAPITAN GRANT – J. Verne), de quien aprendí a encender fuego con lentes.

-Personaje literario que teme...

Ninguno.

-Personaje literario que desearía conocer...

Aliosha de LOS HERMANOS KARAMASOV.



Cuentos Guanacasticos o, la búsqueda del ser y la identidad de un cuentista auténticamente costarricense

Dlia Mc Donald Woolery


Tal vez, porque mi visión es un ojo que dista mucho de ser convencional me he detenido mucho en la relectura de este libro y, precisamente por eso, es que quiero que entienda quien lea estas palabras que, no tiene de ninguna manera, la intención de ser un ensayo, presentación, o estudio, de ningún tipo que para mí Cuentos Guanacasticos, es la obra escrita, —por segunda vez— en el breve plazo de la memoria del tiempo por Santiago Porras, con una intención que transciende lo obvio, nos recreamos cada vez que tomamos la palabra y, eso es lo que sabe un buen escritor, porque existe el escritor que es empunchadito, y a tontas y locas llena paginas enteras sin un verdadero sentido de comunicativo, el que escribe por escribir pa’que otros sepan que escribe y el que escribe porque tiene algo que decir, esa fue una de las máximas que nos enseñó Chico, a casi todos los que nos cobijamos bajo su alero y he de agregar que los pájaros mueren volando.
En 1990 y tantos, Santiago Porras J., llegó al taller de Chico Zúñiga, allá en la casona que le alquilaba el Café Cultural al I.N.S., con un atado de poemas BAJO EL BRAZO, porque quería, como todos nosotros queremos, ser poeta y no escritor de cuentos, porque muchas veces, son muchos los llamados y pocos los que conocen la diferencia; con el paso de los meses se hizo evidente que su destino era la de escrutador, artista plástico de las memorias que todos llevamos dentro.
Comenzó, como ya dije, como todos, pero tal vez, por aquello de sus años en la materia de dar talleres y por ser un conocedor innato del tejido cimero con que inscribiríamos nuestro sello particular, en la arábica, que en este caso es la palabra adecuada para perfilar la firma con que cada uno de nosotros, los discípulos de Chico, dejamos huella en el tiempo.
Contra la oposición de muchos que no llegaron a entender el proceso de creación de cada cual, Zúñiga, simplemente dijo, “ la madera de este muchacho es de otro corte...” y, diligente, comenzó a mostrarle otros mundos a Santiago, mundos que estaban insertos en libros de autores de todas la talla que podía conocer su ojo y su memoria; que era muy particular para detectar originales de copias y de repente, como el abuelo de Federico, vimos que los poemas no siempre caen del cielo como tales sino que veces los cuentos pueden llegar a ser cielos abiertos de verdad y conocimiento... fue cuando nació, cuentos de ayer de hoy y de nuca, un golpe a la astucia de quienes no pensaron de otra manera que no fuera que aquel empleado bancario no llegaría a ser otra cosa que un buen lector de poesía y de historietas de corte farolero, un logro indiscutible ante la evidencia y el derecho de seguir intentando ver lo que se trae por dentro.
Ahora, desde el tiempo transcurrido por este trajín de palabra él ha aprendido a ser escritor y como tal ejerce una lengua con acento guanacasteco y, por ende con regionalismos y significados ocultos que ya no son comunes a la memoria urbana colectiva actual, porque significa, de un modo muy claro, el poder ejercer dominio sobre una condición humana que no es casual: la comunicación escrita como un arte visual; en donde la creencia y la lengua reforman y replantean la capacidad de creación para, en este caso particular, ejecutar una defensa del idioma, de lo antiguamente vivido, de lo que se conoce y se ama, sin ser una imposición cronológica hecha por el primer cultor de la lengua.
Hablando de escribir cuento, Zúñiga siempre dijo, que “escribir es juego...” y ello, debe ser entendido, como la reconstrucción en si misma de un momento y una unión frontal con lo que se piensa y que en ese sentido es un constante girar en donde la lengua y la escritura es la integración que se hace del medio, la secuencia en que se teje la realidad entrelazando el realismo mágico con la verdad del mundo y un sentido matemático que enfrenta y subyuga la lógica conductual de un texto en que se espera una salida, pero nunca hecha a la medida de lo que se lee sino del que escribe. Aprender a interpretar un texto es solo la aplicación intencional de todo eso que ya conocemos y eso es lo que hace la diferencia entre bueno y malo.
Un hecho particular me llamó mucho la atención de este breve atillo de cuentos coloquiales y no costumbristas y quizás no hubiese reparado en ello si Virginia Grüther no hubiese tirado la primera piedra al respecto;
“ no es justo Chico, esos cuentos los debí haber escrito yo... porque se parecen a tanto que recuerdo y se me olvida...”
y es que tanto una ( la Grüther) como el otro (Chico Zúñiga) se definían a si mismos como conocedores del proceso coloquial de escritura, y defendían muy bien los trazados con que delimitaban la pequeña trama de la novedad escrita, y que como tal guarda una relación más que trivial con la identidad que asumen los escritores a la hora de escribir un texto; algo más que el desarrollo una historia que se cuenta desde el papel, una habilidad que rasga el planteamiento temático: el vuelo de un viejo mundo conocido que, de nuevo ha de asumirse como el vuelo del ave que muere en pleno dominio de lo que sabe hacer, en otras palabras, la reconstrucción de lo dicho lleva al remozamiento y revuelo del Fénix, una forma de escritura que puede ser muy bien definida como la reconciliación del yo interior con lo que ve el yo exterior, misión de entregar y dar un pasado, o más bien entrelazar un presente con lo pasado en donde todo lo vivido es inexpresable, pero si puede ser replanteado.
Historias sobre los escritores hay muchas, y muchos dicen, con pleno derecho de acertividad que siempre han escrito y que su don es un arte que desarrollan desde niños, pueda ser, como puede ser también que existe un don no revelado en aquellos que inician su encuentro con la literatura y a la que simplemente llamo inventiva; la misma visión ilusoria con la que Sancho Panza acompaña a Don Quijote y éste, el recorrido que Cervantes ha trazado para él, una simple rutina de cigarras.
Escribir es eso, no inventar sino poner de común acuerdo los desacuerdos que vivimos, sin postergar la tinta ni alargar la pluma; porque cuando se hace eso, se escribe mucho, pero poco es bueno.
A propósito de la coyuntura entre escritor y palabra, y entre guanacastico y ser tico, existe una dualidad que promete un referente de ideas que denota una brillantez muy similar al del oro en el fondo de una peña, el segundo libro, Cuentos Guanacasticos, hoy reeditado, demostró una brillantez temática que sorprendió a más de uno, ¿cómo era posible que de nada, un escritor descubriera una veta tan sutil como aquella? La respuesta la dio el mismo Zúñiga en una conversación con algunos amigos, “ caminaba por el mundo creyendo que era carbón, cuando en realidad era un diamante en busca de más carbones...” así de fácil y sencillo resumo un momento importante en el nacimiento del hombre palabra que fue tan sencillo en su trazo que logró toda la sensibilidad lúdica de la mano de Hugo Díaz; quien como ya sabemos fue otro innovador del arte de ver lo que llevamos dentro pero que no somos capaces de sacar de ninguna otra forma que no sea seguir contando nuestras memorias; merito que no es nada fácil de logra...