Libro "Caperucita Ligia se fue por la mar" de Luis Enrique Arce
Carta secreta
para amantes de escuela
Amigos:
¿Quién dice que los niños no nos enamoramos? Si sentimos
que el corazón galopa, como un caballo diminuto, dentro del pecho, cuando
volvemos la mirada hacia un pupitre. Y en ese pupitre está alguien en quien
pensamos todo el tiempo. Sí, aunque nos salgan los colores al escuchar
el tarareo de "tiene novia" y digamos con toda fuerza que eso es mentira,
sabemos que en el fondo, anhelamos convertirnos en lápiz, regla o borrador
para viajar en su bulto, de la escuela hasta su casa.
Algunos adultos, aburridos y serios, insisten en que enamorarse es cosa de grandes.
No hay mayor mentira. Nadie es capaz de explicar cómo el amor se transforma
en mariposa, se mete por una oreja, aletea dentro de nuestra cabeza, y así,
ya no podemos dejar de pensar más que en ese ser del pupitre de al lado.
Como resultado, podemos tener una pérdida total de concentración,
a tal grado de sacarnos un cuarenta en un examen, pues no se puede más
que imaginar esos ojos y esas manos anclados en un cuaderno escrito con tintas
de colores. Y tantos desastres ocurren, porque el amor es tan cierto y alegre
como la sirena que nos invita al recreo.
Luis Enrique Arce, padre, abuelo y maestro, ha estado mucho tiempo cerca de los
niños y conoce los secretos de nuestros amores. Él, a pesar de ser
adulto, sabe que somos capaces de emprender viajes inimaginables cuando esa mariposa
se cuela por la oreja, y ya no se puede hacer ni soñar otra cosa. Don Luis
Enrique ha escrito varios libros como Entonces pasa un sol, y muchos otros que
leeremos, cuando seamos grandes. Se ha esforzado en guiarnos por senderos de conocimientos
en sus clases. Y el país se ha dado cuenta de ello, por eso se le otorgó,
en 1999, el Premio Mauro Fernández Acuña. Y aún hoy, cuando
ya no va todos los días a las aulas, continúa emprendiendo proyectos
esperanzadores, tan abiertos y luminosos como el sol que se suele mirar el primer
día de clases.
Bien sabe don Luis Enrique que los niños nos enamoramos y por eso escribió
Caperucita Ligia se fue por la mar. Esta novela nos va a dar mucho de qué
hablar, pues, en algún momento, hemos visitado los escenarios fantásticos
a los que se aventuran Moisés y su amiga encapuchada con la roja caperuza.
Y posiblemente nos preguntaremos, ¿será Ligia la misma Caperucita
de los cuentos de hadas? Eso no lo sé. Lo que sí puedo afirmarles
es que viajaremos por puentes tejidos con hilos de magia, como los que hace la
abuela para llegar a la luna.
Y si al terminar de leer este libro nos sentimos enamorados, saquémosle
punta al lápiz y pongámonos a escribir. Elaboremos versos y cuentos
para decir lo imposible, porque el papel no se sonroja y guarda todos nuestros
sentires sin decir nada.
Corramos a dar vuelta a la página y empecemos la lectura. Moisés
y Ligia nos esperan para viajar, desde la escuela, al mar inmenso de la ternura.
Se los aseguro.
Carlos Rubio