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Nació en Alajuela, cerca de la terminal del ferrocarril, en 1939. Es hijo de padres artesanos. Desde muy niño viajó por varios países. El primero fue Cuba a los once años, donde permaneció seis años. Los estudios realizados en Cuba no se los reconocieron, presentó exámenes por suficiencia e hizo el bachillerato en un colegio nocturno . Obtuvo el bachillerato en Química en la Universidad de Costa Rica. Realizó otros estudios en Holanda en la universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard.
En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector (1981). Es casado con varios hijos y nietos. Trabaja en la fundación Oscar Arias y vive en San Pedro de Montes de Oca.
LO QUE ESCRIBIÓ FERNANDO DURÁN AYANEGUI
NOVELA
1. Retorno al Kilimanjaro: 1988 (relato)
2. Las estirpes de Montánchez: 1993
3. Cuando los topos desaparecieron: 1994 (relato)
4. La joya manchada: 1995 (relato)
5. Tienes nombre de Arcángel: 1998
CUENTO
Dos reales y otros y otros cuentos: 1961
El último que se duerma: 1976
Salgamos al campo: 1977
El benefactor y otros relatos: 1981
Diga que me vio aquí: 1981
Cuentos para Laura: 1986
Opus 13 para cimarrona: 1989
El viaje de la familia Hueco: 1988
Dos reales y el puntito curioso: 1993
El fin de la historia: 1993
Y yo jamás veré Marsella: 2000 (aparece en la misma publicación
de Retorno al Kilimanjaro, 2° edición)
El lugar común de la sonrisa: 2000.
TEATRO
Billy come back. La poca ejemplar historia de Julio césar Pérez y el escuadrón de la muerte: 1994
POESÍA
Hojas en el viento: 1993
La primera novela que publicó la llamó Retorno al Kilimanjaro
y la publicó en 1988 .
No es una novela. Es un relato que pertenece al género Extraño
y no Fantástico, como veremos a continuación.
La primera observación que deseamos hacer es la grata sorpresa de encontrarnos con un análisis técnico de don Jézer González y no las consabidas excusas explicativas del autor sobre su obra o los prólogos panegíricos de un amigo que ningún bien le aporta a la obra y menos al escritor. Deberían eliminarse todas esas explicaciones torpes que nada tienen que ver con la obra, así como las citas a pie de página. En cambio es importante y esclarecedor, al final y no al inicio de la novela o relato, permitir que un especialista realice un análisis literario de ella, tal y como lo hizo don Jézer. Digo que al final de ella porque deja la decisión al lector, si lo lee o no, y si lo hace antes o después de la lectura. Nosotros recomendamos que lo haga, si así lo desea, después de leer la novela. En vez de prólogo, prefacio, etc. debería llamarse algo así como póslogo, posfacio, etc.
Retorno a Kilimanjaro es un relato y bien lo plantea Jézer cuando afirma
que su composición, propia del relato, ofrece una introducción
(los dos primeros capítulos) que para nosotros corresponde a lo que llamamos
la "Si" o situación inicial. El primer capítulo corresponde
a la situación inicial narracional de la enunciación principal
y el capítulo segundo a la situación inicial de la historia o
el enunciado y se explicita en la carta que envía Manuel Rivera al escritor
norteamericano de ciencia ficción, Ray Bradbury, residente en los EUA.
El desarrollo que abarca los siete capítulos siguientes y corresponden
a los procesos emprendidos por los personajes, sobre todo el señor Bradbury
y sus aliados para satisfacer la necesidad de Manuel Rivera, planteada en la
situación inicial del enunciado. Por último se llega al final
y que nosotros llamamos "Sf" situación final y está
explicitada en el relato, en los dos últimos capítulos, donde
se encuentra el desenlace del relato. Esta composición o estructura es
típica del relato y no de la novela. Se parte de una situación
inicial de necesidad, negativa, por parte del personaje principal, en este caso
el problema de la vejez de Manuel Rivera (60 años) y el amor de Amelia,
muchos años menor que ella (30 años), a pesar de ser felices,
Manuel siente la necesidad de regresar a los treinta años para hacer
realmente feliz a su amada, casarse con ella y ofrecerse un mayor tiempo de
amor. Este estado de cosas se presenta como un desequilibrio producido por la
diferencia notable de la edad, por lo tanto debe emprenderse una conducta, un
proceso para volver a la estabilidad social, emocional, psicológica del
personaje Manuel, porque Amelia juega un papel secundario, irrelevante, aún
más no presta atención a ese conflicto y acepta pasivamente la
condición de la diferencia de edad.
Manuel Rivera abre el proceso de restauración, de equilibrio de restablecimiento psicológico y social de la estructura o programación puesta en duda por él y posiblemente la sociedad que reprocharía una conducta dispar en esa relación, el parecer social, el qué dirán. Abre así el personaje el proceso de mejoramiento, de resolución a su necesidad y para ello acude al señor Ray, un escritor americano de ciencia ficción que había expuesto en uno de sus libros la posibilidad de transgredir el tiempo, hacia el pasado o futuro a través de una máquina, artefacto Device, y él, asiduo lector de sus libros desea someterse a ese experimento que le regresaría a la edad de treinta años para igual a la de Amelia y casarse con ella y realizar el sueño de hacerla completamente feliz. Como podrá observarse el medio por el cual el personaje Manuel desea resolver su conflicto pertenece a las leyes sobrenaturales o irracionales que hemos llamado "LS", en contraposición con las leyes naturales o racionales, propias de la ciencia natural que designamos con las letras "LN". Esta convivencia de los dos planos, uno regido por leyes naturales, los dos primeros capítulos, se ve abruptamente usurpado por la posibilidad, virtualidad de ser intervenido, usurpado, violentado por leyes sobrenaturales, opuestas a su código natural. El relato que por su misma naturaleza es irreal, ficticio, como todo texto literario, ofrece la dicotomía antes citada como posible, como verosímil y despierta en el lector, no sólo virtual sino social la intriga, la expectación, la sorpresa, el asombro. Es de enorme importancia el impacto que produzca la aparición de las LS en el lector y de ello dependerá el género en que se inserte el texto. La inserción del plano sobrenatural en el plano convencional, real, natural y su convivencia se inicia al principio del relato y puede durar durante el desarrollo del mismo y muchas veces solo se da en el desenlace, eso no es tan importante, lo cierto es que del mismo relato crea el verosímil propio de él. El lector acepta las reglas y la estructura del relato y es éste el que define su propia naturaleza en relación con el lector. En el caso que nos ocupa el personaje Manuel no realiza ningún acto, no emprende conductas, sólo solicita la ayuda de un aliado o cómplice para obtener lo deseado. Su único merecimiento obedece a su condición de admirador del escritor Ray. Es éste el que realiza, bajo sus propios medios: averigua la genealogía de Manuel a través de los ariones, dos religiosos que viven en el país de origen de Manuel, un español amigo y, cuando se le comunica que existe un hijo de Manuel de una edad parecida a la de Amelia, treinta años, decide viajar al encuentro de él y utilizarlo para realizar su trabajo: regresar a Manuel a la edad de treinta años y para ello utilizará a su hijo que, desde luego Manuel desconoce que existe. El lector está al tanto de esta estrategia racional, por lo tanto el relato se desarrolla dentro del plano de las leyes naturales "LN" y ese plano no se ve violentado en ningún momento. Una vez que tienen todo listo el escritor se comunica con Manuel y planea un encuentro en un hotel capitalino. Ahí conversan un poco, piden vino y se lleva a cabo, dentro del plano real, racional, la aparición, frente al hotel del joven hijo, muy parecido a su padre y de la edad de treinta años. Le es fácil al escritor convencer a Manuel Rivera de que el personaje que verá en las afueras del hotel es él a la edad solicitada. Manuel Rivera, ya viejo y casi chocheando (lo dice el narrador) observa bajo los efectos de la sugestión y la impresión de la escena que su sueño se ha cumplido y se desvanece cuando cree que logró su cometido. Este desenlace, a pesar de que el escritor Bradbury le hace ver que ha sido una treta, un embuste, causa la virtualidad del regreso a un tiempo anterior, el esperado, por parte de Manuel y ya su vida, como viejo deja de tener sentido, por eso muere. Podría decirse que las leyes sobrenaturales se interpusieron al plano de las leyes naturales, pero eso no es cierto. El lector sabe que fue un embuste y que nunca hubo tal viaje, por lo tanto no se asombra, no sufre un impacto que le cree la duda. Todo lo contrario el relato le ha facilitado la explicación racional esperada y que desde el inicio del proceso de mejoramiento por parte de Manuel, ya conocía. El relato puede clasificarse como perteneciente a la modalidad de lo extraño y nunca de lo fantástico.
Los recursos técnicos utilizados en el autor, tales como la intertextualidad, el distanciamiento del narrador y la utilización de la ironía, los espacios reales, más sugeridos que enunciados, tales como Costa Rica, Limón, y San José crean un discurso literario polifónico que dan expresividad al relato y lo colocan dentro del paradigma de la literatura actual.
Ahora bien ¿qué está detrás de este relato extraño? ¿Cómo podríamos interpretarlo?, si es que ello es posible. El conflicto aparece como una necesidad individual, pero solo en apariencia. La búsqueda de la felicidad, de la identidad personal escapa a los deseos individuales para refugiarse en las estructuras ausentes, ocultas, no manifiestas y aquí se ofrecen indicios de una de ellas. La realización personal en el amor de la compañera tiene una codificación social alienante, enajenante: ser uno en el otro, realizarse en el ajeno. Dejar de vivir en el presente como un acto de impotencia para refugiarse en el pasado que tampoco lo fue en ese momento adecuado. Es la respuesta a la estructura enajenante de que los tiempos pasados fueron mejores que los presentes aunque en el pasado tampoco se fue feliz y menos en el amor como lo demuestra el personaje que evidencia un fracaso completo en su realización personal y en relación con la otra, su compañera a quien deja embarazada y la abandona. Cuando se cree que alcanza el verdadero amor, entonces resulta que es muy viejo y se refugia en la impotencia de dar felicidad a la mujer, precisamente a quien cree feliz a pesar de su edad. La frustración del sujeto interior es producto del inconsciente colectivo que le censura los amores desiguales por motivo de edad. Nadie se lo dice pero el relato le abre la felicidad en el otro y acepta la muerte como algo que le redime y no que le extermina. Así se devuelve el desequilibrio a la situación inicial, por causa de un amor imposible sublimado en la enajenación, la alienación muy propio de la sociedad enajenante en que vivimos.
La segunda novela la llamó Las estirpes de Montánchez y la publicó
en 1996 .
Es una novela histórica muy condensada. Abarca acontecimientos que van
desde la conquista (invasión) de los españoles de las tierras
indígenas, hasta el 10 de abril de 1992, que es la fecha con la que comienza
la enunciación de la novela. Desde este presente se viaja hasta el pasado
remoto del 29 de junio de 1543. Es el tiempo histórico a través
de fechas en las cuales se dieron acontecimientos importantes en los países
latinoamericanos. El espacio se enfatiza en San Marcus, pero eso es insustancial.
Los hechos narrados sucedieron en todos los lugares, las islas del Caribe y
los países del continente, desde México hasta el sur.
La historia se desgrana en una especie de gajos, fracciones de tiempo, páginas de nuestra historia, bien seleccionadas e intensamente narradas y el hilo conductor lo desarrolla los diferentes Montánchez, extremeños aventureros que dejaron sus vidas en los ajetreos de la guerra, el poder y sus ideales de libertad. A veces se dan indicios biográficos pero carecen de importancia, o si la tienen no es más que el pretexto para resaltar estas estirpes y su papel en la historia de Latinoamérica. Es el viaje a las raíces, a la identidad, un viaje en el tiempo histórico y familiar para comprender el presente y también histórico y complejo, plurisignificativo y multifacético como nuestra historia misma. Por eso el viaje, motivo de tantas obras literarias se presta para el relato en tres dimensiones: el histórico, el de sus generaciones y el individual. Y los tres se dan simultáneamente, desde la perspectiva de los mismos actores, son los Montánchez los que narran sus mismas experiencias. Se parte de la incertidumbre fantástica de ser confundido por los demás, en el tiempo y lo individual pero no en lo histórico y testimonial. Esta tricotomía fantástica abre la virtualidad del viaje búsqueda y se cierra con la fecha idéntica con la que inicia la novela, como la historia de un sueño que apenas si dura unos pocos minutos. El círculo histórico se cierra también y deja más preguntas que respuestas pero invita a la reflexión, la comprensión y la certeza de que nuestra historia polifacética, posiblemente tenga la respuesta final de lo que somos: una diversidad buscando una identidad.
El tercer relato que publicó en el año 1994 , lo tituló
Cuando desaparecieron los topos.
Algunos equivocadamente lo consideran novela corta. Este relato fue premiado
en España. Otro equívoco es considerarlo como fantástico,
cuando realmente no lo es, lo que de ninguna manera le disminuye, en nada, su
gran calidad literaria por otras razones que trataremos de exponer. Es posible
que el desenlace del relato haga incurrir en este error. La posible intromisión
de un personaje sobrenatural al final, una especie de doble, tiene explicación
racional y no deja en el lector la duda propia del relato fantástico.
Podríamos estar ante un relato que pertenece al género de lo extraño
pero no fantástico.
La estructura formal es similar a otros relatos del autor, once secciones o partes. Los dos primeros plantean la situación inicial, el personaje y el espacio. Por supuesto es una situación inicial negativa. Los siguientes siete secciones abren el proceso y narran algunos acontecimientos que justifican el estado de soledad, angustia, rencor del personaje y los dos últimos precipitan el desenlace.
La acción del relato recae en un hombre, sin nombre, solo, enigmático en un ambiente desértico como él, una casa vieja, sola, un corredor, una mecedora, unas gradas y afuera una tierra también sola, yerma, abandonada, sin vida, a no ser por las negras aves de rapiña y las serpientes venenosas. El hombre parece uno de esos personajes de Rulfo, también en un ambiente de susurros y sequedad, estéril. Se intuye un personaje lleno de rencor que vive su propia tragedia y espera en la venganza, la muerte. Hay un paralelismo o simbiosis entre personaje, casa y hacienda: soledad, abandono, vacío, sequedad, muerte.
Se abre el proceso de venganza, de rabia, de dolor, de aniquilamiento de los demás que su propia destrucción final. Se dan detalles de hechos fatales: la muerte de su esposa y la violación de ella por la pandilla de desalmados del pueblo lejano, la muerte de sus padres en un accidente, la muerte de sus dos hijos, al mayor lo mata él por accidente. Simultáneamente se dan detalles de la degradación de la hacienda, al igual que él se fue secando, fue muriendo, primero por la llegada de los topos que se comían todos los productos, "entiéndase se los robaban" y éstos también desaparecieron, víctimas de las serpientes, las buenas y las malas. El hombre, la casa, la hacienda y las serpientes (sus aliadas y victimarias), son los únicos sobrevivientes a la devastadora rapiña que sufrió su tierra, su casa, su familia y sus sueños. Nada vive a esa catástrofe. El pueblo vecino es reflejo de las mismas consecuencias como se observa en la familia de los suegros del hijo que mató por accidente. Después de quedar embarazada su hija huyeron lejos de ahí. Lo que en tiempos pasados fuera una hacienda productiva, con ganado en abundancia, buena agricultura y sustento de la familia fue por obra y gracia de los usurpadores de siempre, los oficiales del gobierno y los ricos de la ciudad, dueños de las compañías poderosas que absorben las riquezas materiales y dejan los pueblos y hombres pobres, secos, vacíos, sin proyectos, como sombras en un desierto. ¿Y las autoridades? ¿El gobierno?, como en Luvina: ese nunca mira hacia acá y si lo hace es para traer más corrupción y engaño a los pobres habitantes. Ya no es una Casa Tomada al mejor estilo de Cortázar sino una tierra violada, esterilizada, destruida, enajenada. Y un hombre símbolo de la impotencia, el fatalismo, el desamparo, esperando matar a quien llegue a robarle lo único que le quedaba, su sombra, su rabia, su venganza, su propia nada. Por eso no importa quien muere al final, mordido por las serpientes, pues al morir su sombra, solo queda el espectro de su propia sonrisa macabra.
La cuarta novela, y que nosotros consideramos un relato, la llamó La joya Manchada y la publicó en 1995 .
Este relato sí es típicamente fantástico y nos hizo recordar
el cuento fantástico de W. W. Jacobs, titulado La pata de mono. Los dos
tienen el título del objeto sobrenatural, una pata, una joya.
Es grato encontrar, tal y como lo sugeríamos en el análisis del relato Retorno al Kilimanjaro, que al final y no al principio se incluyera un estudio del género fantástico y el análisis del relato, por parte de un especialista, Claudio Bogantes, profesor de la Universidad de Aarhus Dinamarca. Pocas son las diferencias que separan mi reseña de la postura teórica del profesor y muchas las coincidencias.
Este relato también, como Retorno al Kilimanjaro, tiene once capítulos. El primero describe la situación inicial. Se trata de un hombre viudo. Hacía más de seis años que murió su esposa Ana María. Vive solo en un apartamento, tiene dos hijas pero viven lejos de él y nunca las ve, son casadas, una hasta en EUA y la otra en Venezuela. Considera "su deber" pasar los últimos años de su vida, pues es viejo, solo, cerca de donde reposa su mujer que vivió veinticinco años con él. Se siente solo y solo espera la muerte. Es un profesor de secundaria pensionado y económicamente la pasa bien. Se mantiene saludable y a su esposa la consideraban como "su madre". Tuvo aventuras amorosas pasajeras, efímeras. Tiene un perro, Caniche, y una empleada que le hace el oficio hogareño y recibe la visita, de vez en cuando, de una mujer, Magda, que le satisface sexualmente sus deseos carnales. Este es el marco de la situación inicial a nivel del enunciado y el sujeto del mismo que coincide con el narrador en primera persona. El personaje, sin nombre cuenta su propia historia. Esta situación inicial ("Si") es positiva solo en apariencia. Presenta algunas necesidades o desequilibrios. El hombre es viejo, solo y viudo y su solvencia económica no es tan buena. No ha podido llenar el vacío de su mujer-madre y su felicidad y seguridad emocional solo lo es en apariencia. El marco referencial es propicio para abrir el proceso de mejoramiento y se da con una extraña visita.
La presencia de algo extraño introduce el plano de las leyes sobrenaturales
("LS") en el mundo hogareño del personaje, manejado por las
leyes naturales ("LN"). Alguien visita al hombre pero a pesar de verificar
su presencia no encuentra respuesta positiva. Cree que es un ladrón y
se prepara para defenderse pero no lo encuentra, a pesar de que
"más abajo se escuchaba el lento ascenso de aquellos fantasmales
pies descalzos" .
Obsérvese dos indicios importantes. El personaje está seguro de que el ruido lo produce unos pasos de pies descalzos y son fantasmales. Estamos en presencia de una visita fantasmal y no hay duda de que se trata de una mujer: su esposa. El plano de lo sobrenatural hizo presencia e irrumpió en el plano de las leyes naturales. Además la visitante no violentó puertas ni ventanas y tampoco fue sorpresa para su perro. Es indicio de que éste le conocía y a pesar de ser un fantasma, gozaba del cariño del animal. El personaje descubre que
"una parte de la normalidad había cesado de funcionar. Poco antes de despertar, lo recordaba ahora, había soñado que me levantaba y descendía a abrirle la puerta al perro" .
Y la convivencia con los sueños y la materialización de ellos en su casa se convierten en una realidad. Esto demuestra que las leyes sobrenaturales (LS) pueden coexistir con las leyes naturales (LN) durante todo el proceso del relato y no solo al final, en el desenlace. El personaje comenzará a recibir objetos soñados en forma material y continua. Primero son frutas, luego naranjas y después anillos de oro finos, iguales a los de su mujer, cuando más necesitaba de ellos para pagar algunas deudas. Es el momento en que acude a vender las joyas (algunas) que había dejado Ana María, después de muerta, por si hubiera algún imprevisto. La visita de su esposa-madre le socorre en el momento que más lo necesitaba. Así comienza a vender a un judío las joyas que aparecen en sus reiterados sueños y amanecen materializados en su apartamento. Establece amistad con el comerciante de joyas y resuelve el conflicto económico. Se restablece el orden que se manifestaba en desequilibrio. Y no es de extrañar que el tipo de joya reiterado sea el anillo. Recordemos que es el símbolo de la unión entre esposos. Su mujer-madre está presente y le recuerda, en su socorro económico, su compromiso matrimonial, su fidelidad. Tanto en vida como tiempo después de la muerte de Ana María, él había tenido aventuras amorosas pero ésas no ofrecían problema alguno porque no eran de amor, de traición, de infidelidad real, de cambio sino de placer ocasional y ellas a nivel social son aceptadas y toleradas como algo pasajero, normal y si se quiere necesario, por lo tanto su esposa lo toleraba pero una amante con carácter de cambio, de sustitución, eso no era permitido, ni por la mujer y menos socialmente. Pareciera que su mujer se lo recordaba con los sueños y la presencia material de los anillos. Pero llegó la violación al código por parte del marido. Sucedió cuando apareció la nieta del joyero, Elina, joven de diecisiete años, bella, llena de vitalidad y próxima a graduarse de bachillerato, huérfana de padre y madre. Un bocado apetecible, aunque el viejo, se muestre, en apariencia desinteresado.
"Y no debe entenderse mal mi admiración por la niña, pues a mi edad ya se habían atemperado en mí todos los motivos para el apasionamiento carnal, y mis decrecientes ímpetus eróticos encontraban satisfacción suficiente en las visitas que me hacía ocasionalmente Magda. La única mujer en el mundo capaz de sustituir, en parte, a Ana María".
Es cierto que la parte necesaria, sexual era aceptada por su mujer y la sociedad, por eso no hay castigo, él no violentaba el código, pero al aparecer Elina se da la violación del código, por más que el viejo hipócritamente asegurara que era intrascendente su admiración. Se empieza a enamorar y eso sí no se lo va a perdonar su esposa muerta. La respuesta no se hace esperar y sobre todo cuando aparece con unos rizos de Lina en su mano. Comienza un proceso inverso al anterior que era de mejoramiento y ahora es de degradación. Los sueños ya no son sólo de joyas valiosas sino de restos humanos, huesos de un esqueleto, ¿su propia esposa?, se convierten en pesadillas. Empieza una relación de temor con su amigo el joyero, de culpable, de alguien que tiene una conducta impropia, se llena de objetos sin valor, ausentes de belleza, monstruosidades de consumo. La joven trae consigo su propio castigo, la frivolidad, la juventud vacía, la sociedad de consumo, el parecer y despierta en él, la sensación de que alguien desea matarlo. Y es en esa insoportable situación que se materializa un anillo producto de una pesadilla, es una joya
"solamente alcancé a recordar que, al tomar en mi mano aquel hermoso anillo, lo sentí impregnado de una pastosidad repugnante que se me antojó sangre coagulada."
El elemento sobrenatural inicia su papel de castigo, de restaurador del orden, de vengador. Y se da el encuentro que abre la virtualidad del amor pero se cierra con el castigo del infractor del código, del contrato, del matrimonio hasta la muerte. El nombre visita al joyero para vender la joya manchada y recibe la visita de Alina que llena de alegría le comunica que ha ganado bachillerato, le abraza y le contagia de su entusiasmo, hasta le dio un beso en la mejilla. La niña observa el anillo que el viejo había puesto en la mesa y con suma curiosidad lo toma y se lo coloca en uno de sus dedos y
"Le ajustaba a la perfección"
La culminación de la traición, la sustitución, mentalmente, subjetivamente, espiritualmente, amorosamente, estaba consumada. Lo que vendrá es esperable. El viejo le comunica al abuelo el destino del anillo y logra que lo acepte como un regalo, un premio por haber ganado el bachillerato. Sale de su negocio y observa a Alina cuando mira la ventana de una librería, trata de ocultarse para que no lo vea pero oye los gritos de ella cuando es víctima de un ladrón que trata de quitarle el anillo. Acude en su auxilio pero el ladrón huye y Alina es atropellada por un auto. Ve a lo lejos al ladrón que se parece a él y se entera de que Alina ha muerto. Otro día, después de uno de esos tétricos sueños, descubre el anillo sobre el escritorio biblioteca de su cuarto. Es la situación final (Sf), en este caso de restauración social del código puesto en entredicho, violado, que regresa a su estado original. El culpable es castigado. La armonía vuelve a relucir, desde el punto de vista individual, pero sobre todo social.
Es un brillante relato fantástico, literariamente bien logrado, con aplicación plena de las técnicas adecuadas y sin dejar ninguna duda sobre su naturaleza.
La interpretación se fue planteando durante el desarrollo del comentario. Solo podemos concluir que, a pesar de que algunos consideran que estos relatos ya sean maravillosos, extraños o fantásticos, son juegos literarios, creaciones artísticas del arte por el arte y sin violación de la censura, incapaces de sobresaltar la tranquilidad social y sus programaciones, lo cierto es que no es correcta esa apreciación. Un simple cuento como La Hormiguita o La cucarachita mandinga, según Carmen Lyra, posee una estructura oculta, latente que posibilita la resolución conflictiva de su naturaleza, gracias a una significación patente que la encubre, la legitima y permite la resolución de los conflictos bajo medios consolatorios que el mismo personaje es incapaz de poseer y que no es merecedor de ellos y lo que es peor no realiza esfuerzo alguno por obtener la resolución real de sus propias necesidades, tanto individuales como sociales. Rápidamente podríamos señalar que ese cuento infantil, candoroso, inocente oculta estructuras y programaciones sociales tales como el machismo, la codificación religiosa de que la mujer es el ama de la casa y el hombre no debe meterse en sus quehaceres, que el matrimonio es de por vida y que la mujer una vez muerto su marido debía sentarse en el quicio de la puerta, como la hormiguita a llorar su desventura, sin poder rehacer nuevamente su vida. Tanto en el cuento La Hormiguita, como en el que comentamos, las violaciones a los códigos establecidos son castigados y mal vistas por la sociedad. La hormiguita, así como el señor, no importa el sexo, pero lo es peor para la mujer, deben permanecer viudos de por vida y esperar la muerte en esa condición. La sociedad les da una consolación y la religión un premio después de su muerte.
La quinta novela la llamó Tienes nombre de arcángel y la publicó en 1998 .
Es una novela fantástica de trama detectivesca pero que evidencia y censura
un espacio social corrupto, degradante y de tácita aceptación
por parte de los individuos, más por miedo, por impotencia, por prejuicios,
porque los culpables de ese estado de cosas son los abanderados de dos grandes
programaciones sociales poderosas: el cura y el maestro. Estos son los victimarios
y el pueblo, representado, sobre todo en los hombres, bajo el miedo de las mujeres
y la posibilidad de perder su estabilidad, las victimas. El héroe es
Gabriel, un niño delgado, flaco, desnutrido, pero símbolo de entereza,
nobleza, rebeldía, inteligencia e insobornable.
La situación inicial se inicia con la enunciación donde un hombre se enfrenta con el cura, Aristides Trujillo, e intenta matarlo por haber deshonrado su hogar al tener relaciones sexuales con su mujer e hija, se trata de Paco Quesada. No lo hace y por miedo, por temor a Dios, por impotencia y como un acto de cobardía quema su casa.
La situación inicial del enunciado se describe como un pueblo, llamado Pasquera, donde el cura tiene relaciones sexuales con casi todas las feligreses, impone su ley divina y mancilla la honra de todos, hombres, mujeres y niños. Ante esta situación, lo único que sobresale es el silencio, no por complicidad sino por miedo e impotencia. Es un pueblo intrascendente, donde no sucede nada sobresaliente, de vida tranquila, la mayoría de la gente es pobre. Tiene un banco, un mercado, una escuela, una iglesia, un jefe político, igual que cualquier otro pueblo. Todos saben o sospechan lo que ocurre con el cura y el maestro de escuela porque ambos son iguales: uno con las esposas de los hombres y el otro con las niñas de la escuela, pero callan, aguantan, soportan, se humillan y no es para menos, se trata de dos personajes importantes de la vida social del pueblo. La palabra del cura es palabra de Dios y la palabra del maestro es palabra de sabiduría, ciencia, progreso, bienestar. Por ello callan, excepto Gabriel, el niño de doce años que aparenta nueve. Descubre a su compañerita Ángela que sale de la casa del maestro llorando. La ha violado y así lo denuncia a todos, a su madre y sus vecinas, a la madre de Ángela y al padre de ella, el carnicero, pero no logra que le crean. La misma Ángela niega los hechos y Gabriel queda como la única voz que grita en el desierto, con valentía, sin miedo y no se deja intimidar ni por el propio maestro cuando se entrevista con él. Es el arcángel Gabriel que anuncia la nueva del embarazo de María, del nacimiento del redentor y es él quien se convertirá precisamente en redentor del pueblo, el enderezador de entuertos, el justiciero, el libertador.
La novela se constituye bajo dos niveles de corrupción encabezados por el maestro y el cura. A éste se le traslada como embajador a Luxemburgo pero las cosas permanecen igual porque el maestro no solo ocupa su lugar sino que lleva el papel a la degradación infantil. Se convierte en el antimaestro, el anticristo no estaba pero pronto regresará y esto ocurrirá para las elecciones presidenciales del país. El cura también cumplía con los menesteres políticos de los gobernantes de turno, era socialista y se oponía a los socialcristianos que pierden las elecciones. Este era el elemento que faltaba para completar la tragedia de Pasquera (la paz que era). Es aquí cuando se da la desaparición y muerte del maestro y comienza la investigación detectivesca para encontrar al culpable. No importa quien realiza el proceso, lo interesante es que por más que se trata de dar con el culpable, lo cierto es que lo que sale a flote es la situación degradante del pueblo. Todos desean ser el justiciero que dio muerte al maestro pero nadie lo confiesa por miedo a la cárcel y no por haberlo matado, pues era lo que todos deseaban, en sus adentros. Es algo parecido a la célebre frase de Fuente Ovejuna, la obra de teatro de Lope de Vega:
"-¿Quién mató al comendador? Y al unísono repondían- Fuente Ovejuna, Señor"
No se logra, a pesar de los esfuerzos saber el autor del asesinato y las sospechas
del detective, Milagro Rovira, se encaminan a culpar a Gabriel, pero no existen
las pruebas. El proceso llega al final cuando es recibido el padre Arístides
en el pueblo con honores y se le invita a festejarlo en el bar salón
del italiano. Gabriel logra asistir al festejo y observar la conversación
del padre Arístides con el Blanco Zamora, otra víctima en su esposa
de las aventuras amorosas del cura. Al final Gabriel decide ir al baño
y es interpelado por el cura. Tienen una acalorada e irónica charla que
abruptamente termina Gabriel, se dirige al servicio sanitario y descubre, la
cuchilla que interrumpe la corriente eléctrica, se guinda de ella y la
desconecta. Hay confusión en el lugar y los parroquianos salen desorientados
hasta que vuelven a conectar la cuchilla y descubren que el cura ha sido asesinado.
¿Fue Gabriel o el Blanco Zamora? o la justicia divina. Lo cierto es que
Gabriel con su presencia y voz anunciadora de redentor, de mensajero del que
había de venir, logra resolver el conflicto, por lo menos superficialmente
de la causa de todos los males del pueblo de Pasquera. La duda, el asombro permanecen
en el lector y crean la virtualidad, inherente al relato de lo fantástico.
Es innecesario, por obvio, señalar que tanto la religión como
la educación, representadas aquí por el cura y el maestro, en
su parte formal, ejecutiva, como agentes importantes de una sociedad, son censuradas,
puestas en duda por el relato. Son las estructuras o programaciones sociales
de poder capaces de mantener en la degradación a los sujetos sociales
sin protestar, enajenados, alienados, impotentes, callados, sin esperanza pero
con la consolación de un mejor mañana más allá de
este acá desolado y corrupto al que todos temen denunciar y enfrentar.