La Náusea de Jean Paul Sartre

La novela La náusea del francés Jean-Paul Sartre, fue escrita por el filósofo existencialista a partir de 1932, aproximadamente.

Resumen
Antes de empezar es necesario manifestar que esta novela no se desarrolla con fines ni narración literaria, si no que más bien utiliza la forma de la novela para mediante esta exponer sus planteamientos filosóficos y concepciones existencialistas.
En su obra "La Náusea" Sartre expone su primera filosofía a través de su personaje central Antoine Roquentin, quien mediante su papel de narrador protagonista, y por medio de un diario, en el que junto a las actividades del personaje nos permite conocer el pensamiento del autor y reflexionar sobre la verdadera existencia.
Roquentin, inicia su relato con el deseo de plasmar sus días en las hojas de un diario, esperando y cuidando que las palabras no vayan a menospreciar o al contrario magnificar los hechos al ser escritos.
Hombre de 30 años, dedicado a su trabajo y por esto a constantes viajes, se encontraba realizando una investigación acerca de la vida de Monsieur Rollebon, aventurero del siglo XVIII, razón que lo conduce de París hacia Bouville, lugar en cuya biblioteca se encontraba la más completa información acerca de este histórico personaje, cuya biografía lo apasionaba realmente.
Llega a hospedarse en la estancia Rendez-vous des Cheminots, donde vivía completamente solo, no tenía amistad alguna y con la única persona con quien se relacionaba era con Françoise, patrona de su posada, con quien solamente mantenía contacto sexual o físico.
Sus días transcurrían en la biblioteca de la ciudad, entregado por completo a la investigación de Rollebon, y a paseos casuales por la misma, deteniéndose en algún parque o café para inspirar su pensamiento y cuestionar su planteamiento sobre su existencia; su lugar de preferencia era el Café Mably, sitio al que frecuentaba y donde se dedicaba al análisis de sus propietarios, visitantes, objetos, etc.
Su tiempo de observación era infinito, toda pequeña figura u objeto servían para que este pueda exponer sus sensaciones y afirmar que cada uno de estos existen a pesar de sí mismos; cada hombre, actividad o falta de la misma y hasta la misma idea de la vida producían en el hombre un sentimiento de profundo asco que perturbaba todo su cuerpo, lo que el autor lo llama "la Náusea", describiendo esta impresión como una repulsión a la cotidaniedad, vanalidad e hipocresía de la sociedad, causándole el deseo "dulcemente insidioso de enfermarse".
Retornando a la vida del solitario y analítico Roquentin falta expresar que su interés y necesidad por su trabajo lo habían separado de Anny, su amor eterno, a quien a pesar de su poca descripción permite conocer un profundo sentimiento y una relación y afecto que sin considerar la distancia se mantenía presente.
En la biblioteca, conoce al Autodidacta, hombre de grandes conocimientos, entregado pasionalmente a la lectura, con quien mantiene una relación no cercana a la amistad pero que permitía de ciertos encuentros, un almuerzo fue la única ocasión en la que estos pudieron hablar, compartir su ideología y discutir a causa de la misma.
Un día inesperadamente Roquentin recibe una carta de Anny, en la que expresaba en pocas palabras su deseo de verlo, y adjunto la fecha y el lugar en el que se hospedaría.
Este, colmado de expectativas y esperanzas aguardaba el encuentro con su querida, buscando inconscientemente en ella una salvación a sus náuseas.
Mientras transcurría su tiempo de espera, su interés por la biografía de Rollebon iba agotándose, acabando por hartarlo, razón por la cual toma la decisión de aguardar unos día hasta encontrarse con Anny y después retornar 3 años después, a París, ya no existía pretexto alguno para quedarse.
Finalmente, llegó el sábado en el que 4 años después miraría a Anny, acudió al lugar señalado y la observó cambiada, fría, cortante, orgullosa y distante, el tiempo la había separado, irónicamente aprovechó para reclamarle hechos pasados y recordar discusiones que solo los hacían más distantes. Después de algún tiempo de conversación, explicaciones, filosofías y más, Anny le pide que se vaya, ya que esperaba a alguien. Antoine decepcionado en cierto modo se aleja.
No la volvería a ver, apenas la había encontrado y la perdía nuevamente, con sus ilusiones desvanecidas caminó forzando una nuevo casualidad, pero todo concluyó al mirarla partir a lo lejos, acompañada de otro hombre.
Roquentin regresó hasta su hotel en Bouville, acudió a despedirse de todo lo que constituyó su vida, sus rutinarios días; en la biblioteca tuvo la oportunidad de encontrarse con el autodidacta pero frente a una situación que le hizo comprender que el humanismo de este no era más que sensualidad y deseo por los hombres.
Finalmente recoge todas sus cosas y retorna a París.

Datos curiosos:
Su título no era La náusea sino Melancolía.
-Fue la primera novela de Sartre, pudo haberse visto frustrada no solamente por la dispersión intelectual y los afanes investigativos del autor, así como por sus preocupaciones de tipo moral personal y su participación en el servicio militar, sino especialmente por su anhelo de lograr la creación de una obra en la que ampliaría en detalle su concepción sobre la contingencia.
-Fue Simone de Beauvoir, como lo narra en La plenitud de la vida, quien lo convenció de que abandonase esa larga y abstracta meditación sobre la contingencia, dándole al personaje central, Roquentin, una dimensión novelesca.
-Es factible que desde esa época Sartre hubiese pensado por primera vez en la posibilidad de hacer de la literatura un medio de expresión para el conocimiento, la difusión y el análisis de los más severos y rigurosos conceptos filosóficos.
-En 1934 termina una segunda versión, durante una estadía en Berlín, de lo que más tarde se llamaría La náusea y al mismo tiempo la interrumpe para internarse obsesivamente en la psicología escribiendo La imaginación. Fue un cuadro de Durero el que le dio a Sartre la idea de llamar Melancolía a este trabajo. En 1936 la da por terminada. El manuscrito Melancolía fue enviado por Sartre a su amigo Paul Nizan para que éste lo hiciese llegar a la editorial Gallimard. Poco después, Sartre recibe la mala noticia de parte de su amigo Paulhan en el sentido de que, pese a algunas cualidades, la obra no puede ser publicada. En el otoño de 1936, Charles Dullin y Pierre Bost insisten ante Gaston Gallimard hasta lograr su aceptación definitiva en abril- mayo de 1937.
La primera edición se puso en venta el 21 de marzo de 1938 en un volumen de 223 páginas dedicadas a "El Castor", nombre con el cual Sartre se refería a su compañera de siempre, Simone de Beauvoir. Ha tenido incontables reimpresiones no solamente en francés sino en las principales lenguas del mundo.

Simbolismo y contexto:
La obra es el punto de partida para una investigación seria de contenido rigurosamente filosófico sobre el absurdo y la aventura, pero que no dejaba de traducir sus experiencias personales durante los últimos cuatro años (1933 - 1936) como profesor en el Liceo del Havre, golpeado particularmente por su reciente descubrimiento de la fenomenología (que marca toda su historia personal-intelectual), de Kafka y de sus vivencias personales muy cercanas a la depresión existencialista y a la neurosis. Es curioso observar cómo en un época de tanta agitación política, la misma del Frente Popular, del comienzo de la guerra de España que afectara los sentimientos republicanos de tanta gente y que incluso marcara una etapa de unificación izquierdista de todos los intelectuales del mundo, del ascenso del fascismo en Europa, conocido y palpado por él en Alemania con el triunfo del nazismo, tentado vagamente a adherir al partido comunista, Sartre no hubiese hecho ninguna alusión a la problemática política y social que empezaba desde ese entonces a preocupar y comprometer a los más notables escritores del mundo.
Aceptando ya la no-contaminación política en su obra y su vida de ese entonces, la pregunta que se nos plantea es la de cuál era su situación ideológica. Pues bien, La náusea es el inicio de la exposición de la tesis sobre el existencialismo que fuera estimulada y ampliamente divulgada durante la segunda guerra mundial. Se sabe por ejemplo, que fue tal el furor en las gentes jóvenes por los libros y por la teoría sartriana, que el mito Sartre llegó a convertirse en un problema de agitación social.
Su estilo de vida personal, su misma indumentaria, los lugares de actividad social que frecuentaba se convertían en actos de conducta personal para sus seguidores, en lugares obligados y hasta en centros de atracción turística.
Es indudable que sus tesis tienen origen en otros autores. Habría que pensar en Pascal, Kierkegaard, Husserl y Heidegger, principalmente.