"El retrato de Dorian Grey" de Oscar Wilde
Argumento: Dorian Gray es un hombre que busca la inmortalidad y para encontrarla, para no envejecer jamás y no perder esa belleza de la que tanto alardea tiene que matar. En una reflexión bastante profunda acerca del bien y del mal Oscar Wilde nos enseña lo que puede ocurrir si llegamos a aspirar a ser Dios. Hay un retrato, un cuadro que refleja el rostro de Dorian Gray que sufre cambios por momentos y es que su rostro envejece lo que el puesto joven no envejece nunca y ese rostro además sufre los cambios adecuados por los crímenes de Dorian Gray para mantener la eterna juventud.
Personajes: Los tres personajes fundamentales de la novela, en la que el autor realiza su propio Retrato, Basil Hallward, Lord Henri Wotton y el mismo Dorian Grey. En primer lugar debemos decir de Basil que representa al artista puro, que se entrega con una voluntad y una pasión casi febril a su tarea y cuya única músa es la belleza artística, de ahí su amor platónico por Dorian Grey. Por el contrario, Lord Henry representa el artista que moldea su propia vida, elegante, cínico y con una doble realidad, que oculta en su mundo elegante e hipócrita. Y en tercer lugar está Dorian, modelo de todo joven, cuyo nacimiento hace coincidir Wilde con el suyo propio.
Significado: El ritmo de acción de la novela es circular y cíclico, centrandose en la conducta de Dorian y en la relación con los cambios del retrato, reflejo de su alma. La trascendencia de aquel primer deseo vanidoso de un antiguo Dorian totalmente puro, provocado por la primera conversación con Lord Henry, perturbador de su hasta entonces tan reposada y sostenida existencia.
Biografía de Oscar Wilde:
Nacido en Dublín en 1854, se formó en la universidad de esta ciudad y en la de Oxford, donde pronto comenzó a ser famoso por su inteligencia e ingenio. Instalado en Londres y en París, viajó en varias ocasiones por Italia, Grecia y el norte de África. Su brillantez y capacidad de expresión le llevó a cultivar varios géneros, dando muestra en todos ellos de una extraordinaria calidad y capacidad creativa. Así, compuso poemas, obras dramáticas, novelas, ensayos e incluso crítica literaria. También dictó una serie de conferencias en Estados Unidos sobre el escepticismo (1882). Continuando la línea iniciada por Baudelaire, elaboró una teoría estética que propugnaba "el arte por el arte", lo que le puso al frente del movimiento esteticista. En 1884 se casó con Constance Lloyd, matrimonio de corta duración pero del que nacerán dos hijos. En 1891 publicó dos de sus novelas más famosas, "El retrato de Dorian Grey" y "El crimen de Lord Arthur Saville". Sus obras son celebradas por la aristocracia inglesa, que le convierte en un ídolo y un modelo a seguir por su brillantez, ingenio y elegancia. Los círculos aristocráticos en que se desenvuelve los refleja a la perfección en cuatro comedias: "El abanico de Lady Windermere" (1892), "Una mujer sin importancia" (1893), "Un marido ideal" (1895) y "La importancia de llamarse Ernesto" (1895). Ídolo de la nobleza, su amistad con lord Alfred Douglas está en el origen de su caída en desgracia. Ésta se produce en 1895, cuando es acusado de homosexualidad, recayendo sobre él una condena de dos años de trabajos forzados. Durante su estancia en prisión, escribió el largo poema "De profundis" (1905) y "Balada de la cárcel de Reading" (1898), en los que realiza un ejercicio de introspección y da muestras de su excelente hacer en el género poético. Tras salir de prisión, busca refugio en Francia, sólo y sin apenas medios para sobrevivir. En 1900, después de tres años de abandono, se producirá su muerte en París. Wilde destaca tanto por su calidad literaria como por su vida transgresora, más en una época y lugar caracterizados por la más estricta moralidad y culto a la apariencia y las "buenas costumbres". Su proceso sirvió de piedra de toque para medir la capacidad de la sociedad inglesa para adaptarse a los cambios. Literariamente, sus piezas albergan un estilo brillante, de alta calidad estética y formal y una temática novedosa. El retrato de sus personajes y de la sociedad está hecho con certera precisión, mostrándose a veces implacable. Otras obras suyas son "La duquesa de Padua", "El ruiseñor y la rosa", o una ingente producción de artículos periodísticos que vieron la luz tanto en Europa como en Estados Unidos, entre los que merece la pena destacar "Los modelos en Londres", "Impresiones de Yanquilandia" o "La invasión americana".
Prefacio de "El retrato de Dorian Gray"
El artista es el creador de las cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte. El crítico es quien puede traducir a otra forma o a un nuevo material su impresión de las cosas bellas. La más elevada, así como la más baja, forma de crítica es la de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en las cosas bellas son corruptos sin encanto. Ésa es su falta. Los que encuentran intenciones bellas en las cosas bellas son los cultivados. Para éstos hay esperanza. Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan sólo belleza. No existen tales cosas como los libros morales o inmorales. Los libros están bien escritos o están mal escritos. Eso es todo. La aversión del siglo XIX al realismo es la rabia de Calibán al ver su rostro en el espejo. La aversión del siglo XIX al romanticismo es la rabia de Calibán al no ver su rostro en el espejo. La vida moral del hombre forma parte del tema del artista, pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas que son ciertas pueden probarse. Ningún artista tiene tendencias éticas. Una tendencia ética en un artista es un imperdonable manifiesto de estilo. Ningún artista es nunca mórbido. El artista puede expresarlo todo. El pensamiento y el lenguaje son para el artista instrumentos del arte. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte de la música. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión del actor. Todo arte es a un tiempo superficie y símbolo. Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo. Los que interpretan los símbolos, lo hacen a su propio riesgo. Es al espectador, no a la vida, lo que refleja realmente el arte. La diversidad de opiniones sobre una obra de arte demuestra que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está en armonía consigo mismo. Podemos perdonar a un hombre por hacer algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer algo inútil es que uno lo admire intensamente. Todo arte es completamente inútil.