Biografías

Julián Marchena

Julián Marchena:

Nació en San José en 1897. Estudió en las escuelas de la capital, en el Liceo de Costa Rica y en la Escuela de Derecho, en donde permanece 5 años, pero no se graduó de abogado. Viaja México donde reside por varios años y luego a Estados Unidos.
Después de desempañar varios cargos en el Ministerio de Educación, pasa a trabajar como Director en la Biblioteca Nacional.
Es miembro de la Academia Costarricense de la Lengua.
Comenzó a publicar sus poemas en la década de los 20, pero no los reunió sino hasta 1941, cuando apareció su único libro "Alas en fuga". En 1063 obtuvo el máximo galardón literario del país, el Premio Nacional de Literatura "Magón".

Julián Marchena Vallerriestra

Por un único pero excepcional libro y una vida dedicada las bibliotecas nacionales, Julián Marchena mereció el Premio Magón en 1963, el segundo que se entregó y el primero a un poeta costarricense.

El poemario Alas en fuga, casi siempre, o los versos de Vuelo supremo y Romance de las carretas, son familiares y queridos por cualquier costarricense que haya pasado por la secundaria.

Imágenes imborrables para decir la noche o el cielo y entrañables metáforas para la vida y sus evasiones hacen de Marchena uno de nuestros escritores más conocidos.

Don Julián Marchena nació en San José el 14 de marzo de 1897; se graduó de contador en el Liceo de Costa Rica e inició la carrera de derecho, pero la abandona a pocos meses de graduarse y empieza sus labores en el Ministerio de Educación. Desde sus veinte años participa en la intensa vida cultural costarricense de aquel periodo, a la par de escritores e intelectuales como Carmen Lyra, Rafael Cardona y Cristián Rodríguez; antes fue alumno de Napoleón Quesada y Carlos Gagini en el Liceo.

Todavía joven, viaja a México y Estados Unidos; en este segundo país reside por varios años. Ya de regreso a Costa Rica, en 1938, es nombrado director de la Biblioteca Nacional, cargo que alternó con Moisés Vincenzi. Con los años, llegaría a ser director general de Bibliotecas y el artífice de su modernización; para realizar esta, volvió repetidas veces a Estados Unidos para actualizar sus conocimientos.

En 1941 publica su único libro, en el cual recogía la que entonces era su producción más reciente y textos de décadas anteriores, como Vuelo supremo y los también notables Inmortal y Juan Santamaría. Como señala Carlos Rafael Duverrán, Marchena mantiene en estos poemas el modernismo de Darío y Nervo, pero con una economía retórica muy personal y “un suave desencanto”.

Aunque así lo escribió en los años sesentas, todavía tiene mucho de cierto eso que dijo Abelardo Bonilla de que la poesía de Marchena es, junto a la de Aquileo Echeverría, la que mejor se ha aceptado y comprendido en nuestro país, esto a pesar de su marcado clasicismo. Y en el caso del autor de Alas en fuga, afirmó Bonilla, “por el carácter sincero de la emoción, por su fina estructura, por la relación inmediata de esta con la forma, porque no hay oscuridades ni problemas de interpretación entre sus poemas y el lector”.

En 1941 publica su único libro, en el cual recogía la que entonces era su producción más reciente y textos de décadas anteriores, como Vuelo supremo y los también notables Inmortal y Juan Santamaría. Como señala Carlos Rafael Duverrán, Marchena mantiene en estos poemas el modernismo de Darío y Nervo, pero con una economía retórica muy personal y “un suave desencanto”.

Aunque así lo escribió en los años sesentas, todavía tiene mucho de cierto eso que dijo Abelardo Bonilla de que la poesía de Marchena es, junto a la de Aquileo Echeverría, la que mejor se ha aceptado y comprendido en nuestro país, esto a pesar de su marcado clasicismo. Y en el caso del autor de Alas en fuga, afirmó Bonilla, “por el carácter sincero de la emoción, por su fina estructura, por la relación inmediata de esta con la forma, porque no hay oscuridades ni problemas de interpretación entre sus poemas y el lector”.

En 1965, a consecuencia del reconocimiento del Premio Magón, la Editorial Costa Rica publicó una nueva edición de Alas en fuga, con un estudio de Arturo Agüero. Aunque incluía unos pocos poemas nuevos y retocaba algunos de los anteriores, el conjunto era prácticamente el mismo; no hicieron mella en Marchena un cuarto de siglo de evolución poética en Costa Rica y en el mundo.

Marchena dejó sus bibliotecas en 1967, pero en 1974 Carmen Naranjo, entonces Ministra de Cultura, le llamó de vuelta a la Dirección General. Allí, al servicio de aquellos que leemos por placer o por deber y que alguna guía requerimos en esta peripecia, continuó hasta que en 1979 se retiró en un homenaje que le rindió el entonces Presidente de la República, Rodrigo Carazo.

Aunque sin publicar, Marchena continuó escribiendo para los amigos y para sí. Miembro activísimo de la Academia Costarricense de la Lengua, reconocido por el gobierno español, traducido al italiano y al inglés, el mayor exponente del modernismo en Costa Rica falleció el 5 de mayo de 1985.

 

Mabel Morvillo

Mabel Morvillo

Libros a la venta:

-Los habitantes de la brisa



-Nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina en 1947. Vive en Costa Rica desde 1978, y optó por esta nacionalidad.

-Es licenciada en Letras. Laboró para la Editorial Costa Rica, de la colección infantil; de la colección "Para ver y escuchar"; y editora del Boletín Literario de esa editorial desde 1984 a 1987. Posteriormente en el período de 1986-1990 fue nombrada directora general del ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. Actualmente es la directora de la Editorial Ediciones Farben Norma.

-Ha colaborado en diarios y revistas nacionales y del exterior entre las más destacadas están: "Káñina"; "Aportes"; los suplementos del diario "La Nación": "Ancora" y "Zurquí"; las revistas "Escena"; "Tambor"; "Parafara" de Venezuela y del suplemento "El Gato con botas" del diario "La República".

-En 1982 recibió una Mención Honorífica, en el Concurso del Cuento de la Universidad a Distancia por su obra "El país de los pájaros silenciosos".

-Obras de Mabel Morvillo:Cuentos con dos cielos y un sol, 1982,La rayuela en el agua, 1983, Los habitantes de la brisas, 1985,El largo viaje de la carreta, 1985,Viento de fuego, 1986,El zoológico, 1991 y Un tobogán en una burbuja, 1994.
 

Jose León Sánchez

Jose León Sánchez

La historia del costarricense José León Sánchez es como un cuento: último de una familia donde abundaba el hambre, vivirá el ambiente del hospicio y del reformatorio, acabando con una condena en prisión.
Su actividad literaria pasa por la dirección de la Asociación de Escritores y Artistas de México y Costa Rica y la pertenencia a la comunidad Latinoamericana de Escritores y del Instituto Cultural Costarricense-Israelí.
Galardonado varias veces con el Premio Nacional de Literatura en Costa Rica y uno de los pocos creadores en América graduado Doctor Honoris Causa por la UNAM, sus libros, algunos de los cuales han llegado a cambiar el pensamiento de la justicia penal en su país, pueden encontrarse por igual en Rusia, Alemania, Holanda, Israel, Ucrania, Polonia y otros muchos lugares del mundo.


José León Sánchez tenía apenas 19 años cuando llegó a presión, acusado de un crimen "espantoso", tanto, que ya en la prisión de la isla de San Lucas, los boteros organizaban tours turísiticos que incluían, entre sus atractivos, poder ver "al mostruo de la Basílica".

Una parte muy importante de esta vida comenzada en 1930 está señalada por el dolor, el desamparo y la marginalidad. La otra, por el éxito de ser, pese al prejuicio y al menosprecio de muchos de los sectores "académicos", el escritor costarricense más célebre en el extranjero.

Ese éxito se concentra en su primera y, pese a todo, más conmovedora de sus obras: La isla de los hombres solos, que este año ha alcanzado la edición número 150 en español, y acerca de la cual se han hecho una película, una telenovela y una tira cómica.

De esta obra el Premio Nobel español Camilo José Cela ha dicho: "Dos paralelismos tétricos y asombrosos hermanan dos de los libros que más me han impresionado a lo largo de mi vida. La lucha de Phoolan Devi, en su libro publicado en Nueva Delhi, 1995, y La isla de los hombres solos, del escritor mesoamericano José León Sánchez. Las autoridades de Madhya Pradesh vedaron a la primera hasta el permiso para pisar la tierra donde nació; al segundo, el hombre aviesamente convertido en lobo despiadado, durante muchos años le fueron negados los diez minutos de sol a los que tenían derecho según la ley..."

La isla de los hombres solos reúne tres tipos diferentes de emoción. La primera es su valor intrínseco, obra de un autor que aprende a escribir casi sin saber qué cosa es la literatura, pero cuyo talento logra un resultado enternecedor, a veces apabullante; la segunda, es la historia del autor, el carácter testimonial de cada una de las palabras que allí se contienen, y que le quitan a uno el resuello; la tercera es la historia misma de la obra, apenas conocida.

José León Sánchez la escribió con cabos de lápices diferentes en pedazos del papel que se utiliza en la confección de los sacos del cemento y que los presos usualmente utilizaban como cama. El lo cuenta como sigue:

"Yo les escribía a los compañeros cartas, porque éramos muy pocos los que sabíamos escribir. Les cobraba cinco centavos por hoja, y era exactamente una hoja por un solo lado lo que se podía escribir, porque el penal no permitía que se escribiera más, como no se permitía tampoco enviar ni recibir malas noticias, quejas o expresiones de tristeza o malestar.

"Entonces un día vino un preso ya muy anciano, Juan Valderrama, con uno de esos pliegos de bolsa de cemento y un lápiz, un lápiz grande, y me dijo: 'Loco ( porque a mí me decían Loco), te voy a pagar un cuatro, si me escribes una carta'. Un cuatro eran cincuenta centavos. Imagínate: ¡un cuatro!, cuando yo lo que cobraba eran cinco centavos por carta, es decir, diez veces menos.

"Y empezó a contarme la historia, que yo sabía que él no iba a poder enviar por correo, menos escrito es ese tipo de papel. Pero él insistía: 'Te voy a pagar un cuatro'.

"Aquel primer día yo le pedí que me dejara lo que había escrito, y por la noche se los leí a los compañeros, y todos estaban entusiasmadísimos con la historia. Así nació La isla de los hombres solos".

No era la primera vez que José León Sánchez se enfrentaba a la palabra escrita. Unos años atrás había emprendido la tarea que sorprende a cualquiera: la redacción de un escrito que rebela la incocencia de los condenados por uno de los crímenes más recordados, el llamado "crimen de Colima".

Pero lo que aquel reo despreciado por todos tenía ahora frente a sí era algo mucho más grande: era enfrentarse con su propia vida. Porque aquella historia del joven acusado de lanzar a río a su esposa y su pequeña niña, y que se narra en las primeras páginas de la novela, era solo el pretexto para contar su propio padecimiento, esa vida suya truncada a los 19 años por una condena de 45 años, que para efectos de la época era una cadena perpetua (se decía que quien llegaba a la isla con una condena superior a cinco años, no saldría de allí sino muerto).

En esas páginas José León Sánchez reflejó no solo su propia experiencia, sino la de todos sus compañeros.

"La isla de los hombres solos fue el primer libro oral de Costa Rica-- agrega José León Sánchez. Nosotros hacíamos con latas de sardina, carbolina o aceite y una mecha, unas pequeñas lámparas que empleábamos para jugar dados durante las noches. Allí, alumbrados por esas pequeñas velitas, yo les leía cada noche los capítulos de mi novela.

"Como estaban escritas en papel de bolsa de cemento, algunos reos me las robaban para hacer una cama con ellos (recuerda que no teníamos cama, que todos dormíamos en el suelo). Por eso yo cargaba con mis escritos día y noche. Y por eso me decían el loco del rollo de papel.

"A San Lucas llegaban los turistas los fines de semana a conocer al 'monstruo de la Basílica', y yo les leía capítulos de mi novela a cambio de algunas monedas. Mucho tiempo duró esa práctica, hasta que las autoridades del penal decidieron cancelarla".

De aquellas hojas, escritas con trazos casi ilegibles desde un extremo hasta el otro, se conserva solamente una, que el escritor muestra con esa mirada socarrona, cargada de ironía y buen humor, aunque no puede ocultar esa resaca de dolor que dejan los recuerdos.

Igualmente impresionante es cómo este novel escritor pudo haber publicado, con sus porpias manos, una obra que hoy ocupa 300 páginas en cualquier edición moderna.

José León Sánchez cuanta que él mismo construyó el mimeógrado de madera donde se imprimieron una a una los cien ejemplares de la edición príncipe. "La tomé de un ejemplar de (la revista) Mecánica popular, y la construimos en el taller del penal", confiesa.

Personajes cuyos nombres hoy son muy conocidos le ayudaron entonces, entre ellos René Picado Esquivel, fundador del primer canal de televisión del país, con quien había trabado conocimiento a partir del trabajo noticioso de este canal. En ese noticiero, hoy convertido en el primero del país, Picado dio a conocer la existencia de la obra.

"René Picado se había propuesto regalar un aparato de televisión a cada penal, y allí veíamos un noticiero en el que él actuaba como director, presentador y único periodista", recuerda José León.

"Ese fue el hombre que me regaló las resmas de papel para impremir esa primera edición".

Pero la historia no podría ser tan simple. Esa primera edición fue destruida por órdenes del penal, quemada ante el llanto de rabia de su autor. La quema de la primera edición tiene como figura a uno de los personajes más siniestros de los penales de Costa Rica, Graciano Acuña, verdugo impacable. Este individuo, sin embargo, rescató diez ejemplares de la edición mimeografiada, las cuales vendió por centavos. Para gloria de las letras nacionales, uno de esos ejemplares llegó a manos del periodista Joaquín Vargas Gené, quien entonces era Ministro de Justicia, y quien se convirtió en su puente para la inmortalidad.

Algunos de esos ejemplares se han recuperado. El Centro de Documentación "José León Sánchez" de la Universidad Autónoma de Centroamérica conserva uno de ellos, al lado de aquel mimeógrafo casero y de una vieja máquina de escribir que el reo utilizó años más tarde en su trabajo literario. Otro lo guarda con celo el mismo novelista.

Entonces corría el año de 1963.

Primer premio

Ese año había de ser marco para otro acontecimiento histórico.

"Un compañero de prisión, vino y me dijo que había un concurso de cuentos, y que el premio eran 2.000 pesos", relata (esa cifra equivalía aproximadamente a 312 dólares de la época). "Imagínate. Imagínate que podrían ser 2.000 pesos para mí, si en nueve años de prisión yo nunca había logrado tener más de un dólar. Y me puse a escribir.

Constantino Láscaris Conmemo había venido a Costa Rica a impulsar el desarrollo de los Estudios Generales o Humanidades en la Universidad de Costa Rica, y le intrigó que en el país no hubiera concursos literarios. El sabio español impulsó entonces los Juegos Florales. Lo que él no podía imaginar siquiera es que el primer premio de aquel primer concurso podía ser ganado por el más temido reo de la penintenciaría de San Lucas.

La historia no es corta. Uno de los jurados, se opuso hasta el final a ese premio, y adujo que se trataba posiblemente de un plagio. Pero sus reclamos no pudieron imponerse ante la terquedad de los hechos.

La noche en que se entregaron los premios, una silla vacía del escenario del Teatro Nacional fue engalanada, por petición de Láscaris Conmeno, con un ramo de rosas. Y el cuento El poeta, el niño y el río recibía, en ausencia de su autor, el premio de los primeros Juegos Florales.

Dos años más tarde la obra Cuando canta el caracol recibía el premio del Festival Centroamericano de Cultura de Guatemala, el primer reconocimiento internacional del más internacional de los autores costarricenses.

En 1967 recibió el Premio Nacional de Literatura por su obra La Cattleya negra. Dos años después, la mención de honor por la novela La colina del buey.

Luego habían de venir otros dos premios por sus obras Campanas para llamar al viento y Tenochtitlan, pero ya para entonces José León Sánchez vivía en México y era un escritor reconocido en todo el mundo.

El 8 de junio de 1980, treinta años después de haber entrado a prisión, José León Sánchez recobró su libertad.

El 24 de junio de 1998, 48 años después de la condena, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declaró "con lugar" una solicitud de inocencia del escritor.

Por fin, el 21 de julio de ese mismo año, la Sala III de esa misma Corte por unanimidad declaró que "al señor José León Sánchez se le libera de toda pena y responsabilidad" y abre la puerta para una demanda civil, que el escritor ha cifrado en 2 millones de dólares, dinero que donará a la policía para la un laboratorio técnico de ADN y la Universidad de Costa Rica para la creación de la cátedra de derecho penitenciario.

Con lágrimas en los ojos, José León Sánchez declaró en aquella oportunidad: "Ahora puedo andar por la calle con la frente en alto", él, cuya frente es una de las más altas con que ha contado la Patria en siglo y medio de vida independiente.

Quizá falten algunas palabras

Sí, quizá hagan falta.

Siento siempre que José León no goza del reconocimiento que él se merece. No me extraña, por otra parte. Tampoco tuvieron el reconocimiento merecido ni Max Jiménez ni Genaro Cardona. La verdad, tampoco lo tuvo en vida Jorge Debravo. En este país, los talentos más auténticos no tienen reconocimiento. Por eso comprendo cuando José León se declara "mexicano nacido en el país más bello del mundo (Costa Rica)".

La gente pregunta, con fuerte dosis de intriga, cómo es José León, si guarda rencores, si es un hombre amargado.

Quizá haya amargura en sus recuerdos, pero hay que decir que José León es un hombre jovial y alegre, bromista y despreocupado, modesto y amigable como pocos.

No me gusta preguntarle por aquellos años oscuros, pero a veces, por razones profesionales, he inquirido alguna que otra cosa.

El, la verdad, no quiere recordar, y por eso La isla de los hombres solos nunca le fue un libro querido. Su otra obra, Cuando nos alcanza el ayer, es un poco esa reconciliación con el pasado, una ventana por la que José León puede ver su juventud con mayor sosiego.

Un día le pregunté también por los otros, por los verdaderos monstruos de su historia. Me respondió mirándome a los ojos, sin un solo dejo de mentira, que no guarda ningún rencor. "Los perdono a todos", dijo.

 

Luisiana Naranjo

Luisiiana Naranjo

Libro a la venta:

-PROSPERO ABARCA MONGE EL MILITANTE POETA

Su vida:
Nace el 6 de setiembre de 1968 en San Antonio de Desamparados, San José.Sus primeros acercamientos a la poesía fue en los años 80"s, en el grupo Eunice Odio, o taller de los Lunes, luego forma parte del Taller Café del INS con Francisco Zúñiga y por último en el Círculo de Escritores Costarricenses.Estudios en: Maestría en Administración Educativa en la Universidad Central,
Licenciatura en Educación en I y II Ciclo en la Universidad Central, Estudios de Lingüística con énfasis en Español y Literatura en la UNA y Estudios de Periodismo en la Universidad San Judas Tadeo, UACA

Currículo literario:
- Secretaria de la Asociación de Escritoras (2002)
-Presidenta de la Asociación de Autores de Obras Artísticas y Literarias de Costa Rica(2000 a 2001) realizando actividades administrativas, de promoción cultural y legales .
- Promotora cultural de Televisión (SINART, Canal 13) desde Enero de 1999, en el programa Mujeres del 2000, en donde tengo un espacio de crítica literaria y promoción artística.
- Profesora universitaria en la Universidad Central para la carrera de Profesorado en Español
- Facilitadora y Fundadora del Club de Creatividad Literaria, de la Fundación Paniamor, donde se editó una antología poética llamada 'Sementíos' financiado por la UNESCO (tanto en versión impresa como en forma digital) y en donde tenemos la primera revista electrónica nacional para jóvenes creadores en INTERNET,
- Fundadora del taller Tertulia del Bosque de Monteverde, Puntarenas avalado por la LIGA Asociación de Conservación.
- Editora de publicaciones de la 'Biblioteca Líneas Grises', como la Antología del Círculo de Escritores Costarricenses, con una recopilación de 30 autores de los últimos 20 años.
- Coordinadora de las actividades y el taller del Círculo de Escritores Costarricenses durante dos años.
- Miembro JURADO de los Premios Nacionales 'Aquileo Echeverría en Poesía, Cuento, Novela y Libro No Ubicable, otorgados por el Ministerio de Cultura(MCJD) del año 2000
- Dos libros de poesía: "Cuerpo de Latitud Verde" y 'Fuego, tierra y agua que nunca se enturbia' junto a las coautoras Luz Alba Chacón y Sonia Solarte en la Biblioteca Líneas Grises.
- Su obra poética ha sido considerada en diversas revistas y periódicos, entre ellos por críticos de Rumania, Colombia y México
-Selección de sus poemas para una versión digital por el ICER (Sistema Nacional de Comunicación Radial y Educativa)
- Ha representado a Costa Rica en Encuentros literarios y poéticos en Argentina, Perú, Colombia, Nicaragua, Cuba y México.

Presencia en las antologías:

· 'Mujer 2000' de la Colección 'Viajeros del Tiempo' de Argentina.
· 'Primer Diccionario Autoral Ilustrado' de Escritores de habla hispana. Mendoza, Argentina.
· Antología 'El amor en la Poesía Costarricense" del escritor Alfonso Chase y la Editorial Costa Rica.
· Selección Poética del VIII Encuentro de Mujeres Poetas en Colombia.

 

Lilia Ramos

Lilia Ramos

Nació en la ciudad de San José el 11 de noviembre de 1903. Cursó estudios primarios en la escuela del Edificio Metálico, los secundarios en el colegio Superior de Señoritas, donde obtuvo el bachillerato en Humanidades en 1922; además realizó estudios en el Liceo de Costa Rica.
En 1924 Lilia Ramos creó la primera escuela para padres en Costa Rica y abogó por la educación sexual en una época de ignorancia y de incomprensión. En 1939 obtuvo una beca para realizar estudios en el Instituto Pedagóogico de Chile, donde estudió Filosofía y Letras y llevó cursos de Sicología profunda.
A su regreso a Costa Rica trabajó como profesora de ciencias educativas y Literatura en la Escuela Normal de Costa Rica. De 1932 a 1943 prestó servicios en la Escuela Maternal Montessoriana, donde puso en práctica sus teorías relativas a la necesidad de darle mayor educación a los padres a fin de mejorar la vida de sus hijos. También por esa época inició su lucha por conseguir la rehabilitación moderna de los no videntes. En 1943 viajó por los Estados Unidos y en la Universidad de Columbia, entre 1943 y 1944, realizó estudios pedagógicos y entre 1944 y 1945, estudió Siquiatría y asiste a la New School for Social Research y al Institute of Living de Hartird, donde se especializó en la enseñanza de ciegos y sirvió en varias instituciones de los Estados Unidos.
Viajó a Francia y en París ingresó en la Universidad de La Sorbona, aquí aprovechó la oportunidad para cursar otros estudios; en la Escuelas Martenoto y en la Asociación Mantessori. Además colaboró en la obra de Sicoterapia del Centro de Orientación Universitaria de Paris: Pasó luego a España, y en el Hospital San Pablo de Barcelona, cooperó en la rehabilitación de infantes con perturbaciones afectivas, bajo el auspicio del célebre doctor Luis Folch.
Lilia Ramos fue maestra normal, auxiliar de siquiatría, profesora de Ciencias Educativas y de Literatura infantil y adolescentes. Colaboró desde los inicios con la creación de la Editorial CostaRica. Además fue cofundadora de la Asocación de Obras literarias, Científicas y artísticas. Fue una gran promotora entusiasta de actividades culturales, desde 1935. En 1963 recibió el Premio NacionalAquileo J. Echeverría en la rama de ensayo, por su aporte a la cultura costarricense en 1976 recibió el Premio Nacional de Cultura Magón.
Publicó gran cantidad de obras, entre las que se destacan: "Diez cuentos para ti" (1942) "QUé hace usted con sus amarguras?" (1949); "Cabezas de mis niños" (1950); "Cuentos de Nausicaa" (1942), "Si su hijito..."(1961); "Luz y bambalinas" (1961), "María del Villar" (1962) "Nueva York, metropoli sideral" (1962), "Júbilo y pena del recuerdo" (1965); "Almofar, hidalgo y aventurero" (1966); "Evocación de El Greco" (1966); "Mensaje en claridad inefable" (1969); "Los premios Nobel" (1971); "Carlos Gagini" (1972), "Fulgores de mi ocaso" (1978), Española en la rosa de los vientos" (1982); "Una estrella ardiente en la nube gris" (1984).
 
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