Biografías

Polo Moro

Polo Moro, ese desconocido
Libros a la venta:

KPUKTA KVIKDA

Por Manuel Delgado

Virgilio Mora Rodríguez es uno de los escritores más interesantes de la Costa Rica actual. Y es también uno de los más injustamente olvidos y marginados.

Aunque resulte una paradoja, esto dice mucho de Mora Rodríguez. No sería la primera vez que un creador auténtico sea olvidado.

Sin pretender hacer inviables comparaciones, muchos de los mejores creadores de nuestra historia fueron marginados por una élite que admitió como cultura verdadera únicamente la que respondía al modelo liberal de finales de siglo XIX. Muchos de los que no calzaban en esa ideología cándida, uniformizante, superficialona, dulcete y simplona, simplemente fueron relegados.

Así pasó con Jenaro Cardona y con Max Jiménez en el campo de las letras, y con el primer Zúñiga y el Manuel de la Cruz González maduro, en el campo de la plástica.

De este olvido voluntario se salvaron los escritores inscritos en los movimientos sociales de los cuarentas, precisamente por ser representantes de un movimiento político que fue muy influyente hasta hace muy pocos años.

Como afirma la filóloga María Amoretti, una de las personas que más profundamente han estudiado la obra de este autor, a Mora lo quieren y lo detestan por igual. Más aún, lo detestan más que lo quieren.

Eso se debe, hay que decirlo de entrada, por el carácter iconoclasta de su pluma, por la forma radical con que mira su tierra, desde la lejana Nueva York donde reside desde hace muchos años.


Obras de Virgilio Mora Rodríguez


The Grandfather (1974)

Cachaza (1995)

De su historia hace mucho (1985)

Dos cuentos (1985)

Nora y otros cuentos (1985)

La película (1991)

La distancia del último adiós (1994)

A flote (1996)

Los problemas del gato (1996)

La Loca Prado (1998)

Mano a mano (1998)

Kpukta Kvikda (2002)
 

Iván Molina

Iván Molina

Nació en Alajuela el 6 de enero de 1961. Realizó sus estudios primarios en la
Escuela República de Guatemala (1967-1972) y los secundarios en el Instituto de
Alajuela (1973-1977). Ingresó a la Universidad de Costa Rica en 1978,
institución en la que obtuvo un Bachillerato y una Maestría en Historia en 1982
y 1984, respectivamente. En 1982, fue premiado por haber obtenido el primer
promedio de la Universidad de Costa Rica, y en 1983 por haber logrado el primer
promedio del Sistema de Estudios de Posgrado.
Molina Jiménez inició su carrera docente en 1983, cuando empezó a impartir
clases en la Escuela de Economía de la Universidad Nacional y en la Escuela de
Historia de la Universidad de Costa Rica. En 1984, comenzó a laborar como
profesor también en la Escuela de Historia de la Universidad Nacional, en la
cual trabajó hasta 1991. En 1985, se incorporó al Centro de Investigaciones
Históricas de la Universidad de Costa Rica, en el cual permaneció,
oficialmente, hasta 1999, cuando se trasladó al Centro de Investigación en
Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA). Entre 1988 y 1992, fue
coordinador de la Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica, y
entre 1986 y 1999 impartió clases en las maestrías en Historia y Comunicación
de la Universidad de Costa Rica, en la Maestría en Economía de la Universidad
Nacional, en la Maestría en Historia de la Universidad Centroamericana
(UCA-Nicaragua) y en la Maestría en Historia de la Universidad Nacional de
Nicaragua.
Hasta la fecha, Molina Jiménez ha publicado diez libros como autor único, once
con otros colegas (uno de ellos en México y otro en Estados Unidos) y ha
editado o compilado siete libros (uno de ellos en Estados Unidos). Además, ha
publicado más de sesenta artículos en revistas y libros académicos, en Costa
Rica y el exterior, y más de veinte reseñas de libros. Ha realizado trabajo de
investigación en archivos y bibliotecas en distintos países (en el extranjero,
especialmente, en la Biblioteca del Congreso y en los Archivos Nacionales, en
Washington) y participa, con frecuencia, en actividades académicas tanto en
Costa Rica como en el exterior.
La labor de Molina Jiménez en el campo de la investigación ha sido reconocida
con los premios Aquileo Echeverría en Historia del Ministerio de Cultura
Juventud y Deportes en 1991, Cleto González Víquez de la Academia de Geografía
e Historia en 1992, y el premio Áncora en la rama de ensayo del periódico de La
Nación en 1993. Fue miembro del Jurado del Premio Nacional en Historia Aquileo
Echeverría en 1993, representante del Área de Ciencias Sociales en la Editorial
de la Universidad de Costa Rica (1994-1997), editor de Actualidades, boletín
del CIHAC (1994-1997); y editor de la colección de libros “Pasado y Presente”
de la Editorial Porvenir (1997-2000). Desde el año 2003, es editor general de
la bibliotecas de historia “Carlos Meléndez Chaverri” y “Rafael Obregón Loría”
del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría.
Actualmente, Molina Jiménez se desempeña como profesor de las carreras de
Bachillerato y Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica e
investigador del CIICLA. Tiene en vías de publicación una obra sobre la
política costarricense del período 1885-1950 y está por terminar un libro sobre
el desempeño electoral del Partido Comunista de Costa Rica durante los años
1931-1948. En el año 2002, publicó su primera novela, Cundila, en la cual juega
con la idea de que puede existir una segunda parte inédita del célebre relato
de Joaquín García Monge, El moto; y en el 2003 dio a conocer La miel de los
mudos y otros cuentos ticos de ciencia ficción.
Un acercamiento a los puntos de vista políticos e ideológicos de Molina Jiménez
se puede lograr a partir de la autobiografía que publicó en el libro Ciencia
social en Costa Rica. Experiencias de vida e investigación (San José, Editorial
de la Universidad de Costa Rica y Editorial Universidad Nacional, 1998).

 

Dlia Mcdonald

Dlia Mcdonald

Escritora afro-costarricense, que nació en Colón, Panamá, en 1965. Tiene estudios en capacitación de adultos y biología marina por la Universidad Nacional.
Entre las obras publicadas, sobresalen: El Séptimo Circulo del Obelisco (San José, Ediciones del Café Cultural, 1993); Sangre de Madera (San José, Ediciones del Café Cultural, 1994); …la lluvia es una piel (San José, Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, 2002).
Obtuvo el tercer lugar en el concurso de poesía promovido por el Instituto Nacional de Seguros (1993), y fue finalista en el concurso de la Sociedad Internacional de Poetas Finalista en el concurso de la Sociedad Internacional de Poetas, Biblioteca del Congreso, E.E.U.U. (2001).
· Poesía suya ha aparecido en diversas publicaciones, tales como: Revista Mairena (Puerto Rico, Universidad de Piedras Negras, 1994); revista Tertulia (San Ramón, Taller Rafael Estrada, 1994); periódico Encuentro de Poetas (Costa Rica, 1996); revista TeoMujer (Heredia, UNA, 1996); revista Deriva (México, 2001); revista 400 elefantes (Nicaragua, 2000); revista Los amigos de lo ajeno (2001); Revista Fronteras (2000); revista Ístmica (2003).
.
Su obra figura en varias antologías, entre ellas: Poesía de Fin de Siglo. Editor, Adriano Corrales (San José, 2001); Central America Blacks Poets, Editora Dorothy Mosby ( 2001), Mujeres poetas en las Nubes (Oaxaca, 2000).
En 1997 asume la dirección y coordinación del Café Cultural Francisco Zúñiga Díaz. Es activa socia de la ACE y ha participado en múltiples encuentros y talleres poéticos a nivel nacional e internacional.

Sus obras:
Entre las obras publicadas, sobresalen: El Séptimo Circulo del Obelisco (San José, Ediciones del Café Cultural, 1993); Sangre de Madera (San José, Ediciones del Café Cultural, 1994); …la lluvia es una piel (San José, Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, 2002)
 

Marjorie Ross

Marjorie Ross

Libros a la venta:

EL SECRETO ENCANTO DE LA KGB


LAS FRUTAS DEL PARAISO

Marjorie Ross nació en 1945, en San José, Costa Rica. Actualmente es la Presidenta de la Asociación Costarricense de Escritoras (ACE).

Es escritora, abogada con especialidad en derechos humanos, periodista y consultora. Poeta, y especialista en historia de la alimentación.

Varios libros publicados: Al Calor del Fogón -500 años de cocina costarricense. (1984, 1a. edición, CulturArt; 1986, 2a.edición Farben; agotado); La magia de la cocina limonense. Rice and beans y calalú (1991, Editorial Universidad de Costa Rica); Las frutas del paraíso- The Fruits of Paradise (1994, Editorial Universidad de Costa Rica, edición bilingüe); La otra vanguardia, la vida de Jaime Cerdas (1993, Editorial Universidad Estatal a Distancia); Entre el comal y la olla, Fundamentos de Gastronomía costarricense (2001, Editorial de la Universidad Estatal a Distancia); y los poemarios Aguafuerte (1962, Círculo de Poetas Costarricenses) y Jaguar Alado (2000, Dirección General de Cultura).

Hay poemas suyos en Indómitas voces. Las poetas de Costa Rica. Antología. Selección de Sonia Marta Mora y Flora Ovares (San José, 1994, Editorial Mujeres), y en las revistas Imago (San José, No.7, octubre del 2000) y ANIDE (Nicaragua, 2003), así como en varios suplementos culturales de la prensa.

Ha publicado innumerables artículos en periódicos y revistas, nacionales e internacionales. Entre ellos, reseñas de libros en la revista Journal of Latin American Studies, de la Universidad de Londres: Jeffrey M. Pilcher, ¡Que vivan los tamales! Food and the Making of Mexican Identity (Londres, Octubre de 1999); Ilse Abshagen Leitinger (cd.), The Costa Rican Women's Movement: A Reader. (Londres, octubre de 1998).

Fue incluida en el disco compacto Poética. Poesía Costarricense, de Haydée de Lev y el Grupo Editus (San José, Intertempo S.A., 2002).

De pronta publicación su tercer poemario, Conjuro al Olvido, y se encuentra en preparación una nueva obra, escrita en el género que en inglés llaman “literary non-fiction”, y que es la vida del espía ruso Iosif Grigulevich. Ha publicado gran cantidad de columnas, artículos, relatos y poemas en periódicos y revistas. Tiene una columna fija en el periódico El Financiero. Es colaboradora de La Nación de Costa Rica (Revista Dominical y Áncora), y de la revistas Nexos, de American Airlines.

En 1997 fue distinguida con el Premio Nacional Ángela Acuña Braun, que promueve una cultura de equidad de género en los medios periodísticos, en la categoría de prensa escrita.

En el 2001 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría, en categoría de libro no ubicable, por Entre el comal y la olla. Fue invitada a presentar esta obra en la Feria del Libro de Bogotá, ese mismo año.

Fue integrante del jurado de los Premios Áncora en 1997/98.

 

José Marín Cañas

José Marín Cañas

Escéptico y romántico, tertuliador insigne y trabajador inagotable. Amigo de los horarios, admirador de las gestas, soñador como un adolescente frente al mar y pragmático como un obrero español.

Nació el 28 de agosto de 1904, hijo de José Marín Rico y Emilia Cañas Ojel Jaramillo, inmigrados españoles que llegaron a residir a San José dos años antes.

La vida de privaciones materiales de su familia, lo obligó a desenvolverse en diferentes oficios desde muy joven. Fue cargador en el mercado, panadero, comerciante; a nada le arrugó la cara. Conocía el valor del trabajo y el peligro del ocio.

Cursó la secundaria en el Colegio Seminario, pero luego vio truncados sus estudios de Ingeniería en Segovia y debió regresar a Costa Rica. En la escuela Manuel Aragón recibió un título de contaduría pública del que hizo poco uso en su vida. Aprendió a tocar el violín, por lo que trabajó dando serenatas, tocando en bailes y fiestas e incluso en el teatro América, donde interpretaba la música para las películas no sonoras. Aquel vínculo con el cine se manifestó años después; quizás fue algo que no abandonó nunca.

La formación familiar le había dado un interés por las letras y el arte. Siendo apenas un niño le pidió a su padre que le regalara una máquina de escribir.

De adolescente envió sus primeras líneas a un periódico y el director García Solano reconoció el talento y lo invitó a trabajar en la redacción. Así comenzó labores en el Diario de Costa Rica, en los años treintas.

El 13 de marzo de 1933, junto a sus colegas Adolfo Herrera García y Rubén Hernández y apoyado por su contertulio y viejo amigo Abelardo Bonilla, asume la dirección del nuevo diario vespertino: La Hora.

Los tiempos heroicos y juveniles cuando estuvo al frente de este periódico sensacionalista alcanzó todo un éxito y cambios en el periodismo nacional.

Este periódico fue, de alguna manera, un experimento cuyo objetivo, según Marín, era interesar a un público alejado de la lectura de diarios. Noticias de corte más ligero, informaciones sorprendentes, notas policiales, etc, constituían los rasgos preponderantes del experimento que ya había resultado en Londres y Estados Unidos: el sensacionalismo.

Era un periódico barato, en formato de tabloide, como lo que se hace hoy, pero en aquel tiempo era el primero en ese tamaño.

Director y redactores no lo veían como un ejercicio irresponsable, sino todo lo contrario; era una forma de acercar al lector para luego proporcionarle otros materiales para su reflexión y lectura. Incluso mantuvo siempre una página literaria.

Muchos recursos literarios de los que echaban mano tanto Marín como Herrera, dejaron frutos interesantes en las letras costarricenses y marcaron definitivamente la carrera literaria de Marín Cañas.

Como escritor, Marín Cañas logra cambios y renovaciones importantes en las letras costarricenses. Su forma puntillosa de trabajar con el idioma era la de un relojero. La voluminosa obra en narrativa, ensayo y periodismo muestran a un hombre enamorado de la palabra. Pero la incontrastable decisión de guardar silencio por casi 30 años evidencian su carácter férreo y su anacrónico talento.

Con origen en el periodismo, su mayor pasión, inició una carrera literaria con tendencia a hacer cuadros de costumbres, volcado hacia el mundo urbano.

Lágrimas de acero es su primera novela, la cual se publica en España en 1929. Ese mismo año aparece en Costa Rica Los bigardos del ron. Con personajes preponderantemente citadinos y decadentes, reúne retratos cotidianos de un mundo bohemio y nocturno, con la influencia del dramaturgo español Ramón del Valle Inclán, tanto en el estilo como en el lenguaje mismo, al usar términos españoles en el decir de los personajes.

Casi en toda su obra literaria vemos una y otra vez la innovación, deseo de hacer las cosas de manera diferente y, principalmente, fundar un estilo propio.

Él mismo sostenía que los mejores escritores no alcanzan fama ni reconocimiento de las mayorías, pero sus obras, si son buenas, perduran.

Tú, la imposible, memorias de un hombre triste, es su segunda novela y la publica en 1931.El juego de disfraces del autor lleva a la confusión total. Esto no fue entendido en su época y la novela ha sido la más duramente criticada de toda su obra.

Como lo habían hecho otras veces, Adolfo Herrera García y Marín Cañas inventaban historias cuando los temas de las noticias no daban para llenar el periódico desde la corriente sensacionalista que tenía. Así, por ejemplo, la historia de un hombre lobo en San José tuvo buena acogida del público y surgió de la imaginación literaria de Herrera.

La aventura de tomar del periodismo un hecho y convertirlo en literatura es resultado de los años atrevidos en La Hora y de la complicidad de su inseparable Adolfo Herrera García.

En 1934 publicó en cuatro entregas una crónica acerca de la guerra de 1921 con Panamá, bajo el título de Coto. El éxito absoluto que logró hizo que volviera al experimento, pero esta vez con un desafío mucho mayor.

Infierno verde, es el cuaderno-diario que lleva un campesino, quien lucha en la guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay. Según la introducción que el mismo Marín le dio, ese cuaderno es rescatado por un viajero alemán, quien lo vende a un amigo de Marín, quien luego se lo envía a este, y de ahí su publicación. La novela fue publicada por entregas y luego editada en un libro por una de las principales editoriales españolas, Espasa Calpe. El atrevimiento en estilo y estructura provocó una reacción incluso internacional que colocó la obra como una de las mejor escritas en el continente.

Animado por la buena crítica, el reconocimiento a su nueva novela y sus artículos y ensayos, José Marín Cañas emprende su mayor proyecto literario, la novela Pedro Arnáez.

En 1942, Farrar y Reinhardt, casa editorial de Nueva York, convocó a un certamen lationamericano para el cual se seleccionó Pedro Arnáez, junto con otras cuatro obras nacionales. Marín, desconfiado y escéptico, decidió poner goma a las hojas del ejemplar que envió para comprobar si era realmente leído por el jurado, pero luego de conocer al ganador, le devolvieron el ejemplar con las hojas intactas.

Tal fue la decepción que sufrió don José Marín, que decidió no volver a escribir.

Sin embargo, los elogios sobre Pedro Arnáez jamás han faltado. Su gran fuerza poética en el lenguaje, las imágenes cautivantes, la estructura compleja e innovadora y el humanismo de la historia la colocan como la mayor obra de su autor. Incluso el maestro Constantino Láscaris dijo preferir Pedro Arnáez a Cien años de soledad.

Desde los años juveniles en que le ponía música de fondo a las películas sin sonido en el teatro América, Marín Cañas tuvo relación estrecha con el cine. Más adelante trabajó con una distribuidora de películas, escribía los comentarios para los periódicos y luego montó su propia empresa distribuidora, pero no pudo competir con otros más poderosos.

El cine fue una de sus pasiones y tema recurrente en su tertulia.

Sobre su amada España escribió dos libros: Pueblo Macho, ensayo sobre la guerra civil española, y Tierra de conejos, conjuntos de narraciones y cuadros de España. Aunque allá además se publicó su primer libro, Lágrimas de acero, y algunas de sus otras obras recibieron muy buena crítica.

Apagada la tarde, el hombre del borsalino andaba a paso decidido unas cuantas cuadras hasta perderse en el trajín.

La partitura que hacían los cables del alumbrado y las estrellas que empezaban a asomar en la prematura noche josefina marcaban su paso hasta la puerta tranquila del Instituto de Cultura Hispánica, del que era director.

El vínculo de Marín Cañas con la tierra de sus ancestros era muy firme, pero no superaba su identificación con esta tierra que nunca lo comprendió plenamente.

En 1968, tras 28 años de no escribir, pese al ruego de muchos de sus conocidos, finalmente aceptó por razones económicas volver a las páginas de los periódicos. Gracias a eso, en los siguientes dcce años publicó en la página 15 del diario La Nación sus sabrosas columnas.

En 1971 debió abandonar la cátedra que impartía en la escuela de Periodismo de la Universidad de Costa Rica por no contar con el título universitario. Resentido una vez más por la miopía del ambiente, se amparó en su viejo orgullo español y prometió jamás volver a poner un pie en sus aulas, para lamento de muchos estudiantes de periodismo y satisfacción de algún burócrata de turno.

Recibió algunos galardones principales en el país, como el Premio Nacional de Cultura Magón en 1967, el de Periodismo Pío Víquez, y en España, donde se le otorgó la Condecoración de Comendador de la Orden de Isabel La Cotólica y la Gran Cruz de Alfonso X.

Tuvo una vida muy activa y productiva. Era un hombre dedicado a su propio talento.

Murió en la madrugada del domingo 14 de diciembre de 1980. Con enfisema. Nunca dejó de fumar.

 
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