Homenaje a Eunice, Chavela y Yolanda el próximo martes 21 de setiembre, 6 pm en Librería Universitaria, San Pedro![]()
Tres mujeres apasionadas:Eunice, Yolanda, Chavela
Alfredo González
Apasionadas. Cada una en su estilo, muy propio y definido. Tres mujeres, quienes supieron aprovechar lo que les fue dado y hasta lo que les negaron. Hijas de la pasión, esa que tal vez inicie a operar en el ser humano desde el momento mismo de su alumbramiento, desde el primer alarido que clama por la vida.
Eunice Odio, Yolanda Oreamuno y Chavela Vargas. Similares y diferentes entre sí. Tres mundos y uno sólo compartido : el Arte. Dos escritoras, una cantante. Poesía, narrativa y canto se dan la mano en estas tres vidas.
A estas contemporáneas, Costa Rica se les hizo pequeña. Las críticas, la incomprensión, el ambiente aldeano de un cafetal con luz que era el San José de entonces, las hizo irse, en busca de sus sueños.
México es el país que las acoge. El México de los 40 y los 50. Juan Rulfo, José Alfredo Jiménez, Elvira Ríos, Rufino Tamayo, Dolores del Río, Frida Kahlo, Diego Rivera, Octavio Paz y Agustín Lara son algunos de los nombres de esta época, en que la tierra azteca es motor de la producción artística latinoamericana.
Eunice es dueña de una "inteligencia ordenada", creadora, que la lleva a conformar en su poesía una mitología propia. Yolanda es una verdadera descendiente de Lilith (la primera mujer de Adán, según la tradición hebrea) : denunciante, rebelde con un medio que intentaba doblegar su genio artístico ante su singular belleza. Chavela es la abanderada de las emociones por excelencia, su voz se hermana con la angustia y con la euforia de su público.Las tres han logrado sobrevivir al tiempo. Dos a través de la imborrable palabra, la otra, físicamente y por medio de su misión de cantante. Ellas representan la pasión, ahí se encuentran, convergen. Porque sólo ellas pueden exponer lo humano en la forma que lo hacen. En calidad de artistas, no sólo expresan sus vidas : hablan, cantan y escriben por todos.
Eunice Odio
"... ser hijo de sí mismo.
Es el segundo alumbramiento".
E.O.Excursiones de libertad
Eunice es una niña que deambula por las calles del San José de 1926. Con siete años de edad, se fuga de su casa, sin importar el castigo que la espera al término de cada una de sus "excursiones de libertad", según sus palabras de adulta.
La niña es inquieta y rebelde, camina observa ... busca algo que la ciudad no parece aportarle. Necesita el contacto con un acontecer externo a su hogar, el cual fotografía a través de sus grandes ojos verdes.
En su primer día de escuela, Eunice se sorprende al descubrir la posibilidad de la lectura. Tanto así, que aprende a leer en dos días. Súbitamente, “el gatito de los Odio”, como la llamaban en su barrio, decide precipitarse en el mundo de los libros y dejar atrás la subversiva vida de pequeña-casi-nómada que llevaba. De sus caminatas aprehendió aspectos de la vida que ahora puede comprobar en letras de molde, inclusive, tocarlos, cambiarlos y, sobre todo, expresarlos a su manera. Y así ha de hacer, por el resto de sus días.
Eunice Odio, una extraordinaria mujer y poetisa, nació en Costa Rica, el 18 de octubre de 1919 y vivió intensamente, en constante búsqueda de la armonía entre voz
y estética, que aunque la tuvo consigo desde siempre, consiguió depurarla por medio de su obra.
“... en realidad dejé de ser niña, en estricto sentido de la palabra, a los ocho años, tan pronto como pisé un aula” , cuenta la dueña de una inteligencia deslumbrante, “ordenada” -término de su propia cava -. En un solo período cursó quinto y sexto grados de educación básica y al finalizar fue condecorada con la “Pluma de Oro”, distinción dada al mejor alumno. Sus estudios secundarios los realizó en el Colegio Superior de Señoritas.
Del cajón de recuerdos de su niñez sobresalen dos hechos: el primero, un accidente casero que le produce quemaduras en todo el cuerpo a los ocho meses de haber nacido. Su padre fue quien la curó y le evitó vivir con las cicatrices de tan nefasto episodio. El segundo la muerte de su madre cuando ella tenía once años.En tránsito de fuego
Pocos conocen quien fue Catalina Mariel, porque gozó de corta existencia. El nombre corresponde al seudónimo utilizado por Eunice al dar sus primeros pasos líricos. Esto sucede al inicio de los años 40, cuando la radio da voz a sus poemas. Para entonces ella ha contraído matrimonio ( 28 de mayo de 1939). Sin embargo, la relación conyugal es una etapa de corta duración en su vida, decide separarse dos años y medio después. Debido a la repulsión que motivan en Eunice las biografías, quien afirma que "no sólo no me gusta, sino que hasta me hace sufrir, ver mi intimidad en letras de molde" , poco se conoce sobre muchos aspectos de su vida, en cuenta éste.
En 1945 comienza a publicar. Lo hace primero en REPERTORIO AMERICANO, revista de corte literario, y en el periódico LA TRIBUNA.
Finalmente, en 1947, gana el Premio Centroamericano de Poesía "15 de septiembre", con sede en Guatemala. LOS ELEMENTOS TERRESTRES es la obra que presenta y que la hace acreedora del primer lugar. En su primer libro, realiza una incursión por un universo idóneo y mítico a la vez, plagado de sensualidad y principios - o motivaciones- esenciales entre el Amado y la Amada, dos seres arrancados de nuestra mitología cotidiana y dibujados, sublimados por la autora y su verbo en el plano de la creación poética, sumida en una naturaleza primigenia.Alguien pasa rozándome las venas
y se abre el surco entre la flor y el labio.La lectura de la Biblia marca un profundo hito en su obra -ella misma afirma que el texto es su lectura constante-. Muchos de los poemas de LOS ELEMENTOS TERRESTRES son antecedidos por una cita del texto cristiano e igualmente, partirá de enunciados bíblicos en la creación de EL TRÁNSITO DE FUEGO. La poetisa desarrolla una exhaustiva conciliación con su parte espiritual, inquietud que al parecer trae en su sangre, pues "su familia paterna tuvo gran injerencia en la fundación de la Sociedad Teosófica en Costa Rica, una de cuyos integrantes donó el terreno en que actualmente se encuentra esta Sociedad" . Desde joven muestra inclinación hacia el esoterismo, misma que la llevará, posteriormente, a iniciarse en la Orden Rosacruz, hacia el final de sus días.
Pero ella no se considera satisfecha con la invocación surgida en alianza con los postulados bíblicos. Su palabra le demanda aún más y por ello llega a la creación de su propia mitología. Ella comenta que, en una ocasión Octavio Paz le advirtió : "Tu, querida, eres de la línea de poetas que inventan una mitología propia, como Blake, como saint John Perse, como Ezra Pound; y que están fregados, porque nadie los entiende hasta que tienen años o aun siglos de muertos" .
Eunice Odio viaja a Guatemala para recibir el premio y ahí descubre un nuevo espacio, con mayores potencialidades para su quehacer, ajeno al ambiente pequeño burgués que domina a la Costa Rica de entonces ( tal vez conservado hasta la actualidad ), complaciente con los miembros de una pequeña oligarquía e indiferente con los demás. Por ello, decide establecerse en la antigua Capitanía General de Centroamérica, en 1948. Se hace ciudadana guatemalteca y trabaja para el Ministerio de Educación. Al parecer su decisión de dejar el territorio patrio trae nuevas oportunidades; viaja por Centroamérica, Cuba y Panamá, dejando la huella en varias publicaciones, como el caso de la revista CULTURA, de El Salvador. Asimismo, a partir de este año comienza a trabajar en lo que será su obra cumbre : EL TRÁNSITO DE FUEGO.¡México es el colmo de la pasión!
En 1955 Eunice cambia, una vez más, de escenario : se establece en México. El 9 de febrero de ese año, finalmente encuentra el sitio en donde se siente acorde con su pasión . En una carta a su amigo Juan Liscano, lo describe como "... el país más bello de nuestra Hispanoamérica. ¡Ni más ni menos! Y esto es así porque su gente es como es : mágica y dulce como los esqueletos de árbol que halla la primavera ... Puedes ser gozoso en mil formas todos los días" .
En su ¡Dulce México!, como lo llama en una de sus cartas, realiza una producción intensa : Eunice Odio es poetisa, ensayista, crítica de arte, periodista y cuentista. La producción odiana alcanza aquí su mayor apogeo. La tierra azteca es el taller de esta alquimista de la palabra. Es aquí donde termina su obra maestra, EL TRÁNSITO DE FUEGO.
También incursiona en la prosa y lo hace exitosamente. Escribe EN DEFENSA DEL CASTELLANO, una lección sobre el valor de nuestra lengua y sus múltiples riquezas expresivas, que germinan en la mano de quien bien lo conozca y sepa utilizarlo eficazmente.
Sus cuentos son dos : HABÍA UNA VEZ UN HOMBRE (1965) y EL RASTRO DE LA MARIPOSA (1966).
El primero, de corte kafkiano, presenta la transmutación, simbólica y real, de un recolector de basura en mariposa azul. Su protagonista surge de la observación de la autora de un hombre que lleva a cabo esa ardua tarea frente al edificio de su apartamento. El relato comienza con el enunciado : "Había una vez un hombre que será ..." Esta aparente contradicción en la misma frase, lleva de bruces a un lector extrañado, que se cuestiona tal construcción gramatical, a sumergirse en la trama, que será descifrada en su desarrollo. Al concluir la idea inicial se une a las dos últimas palabras : "Mariposa dormida". Principio y fin de la narración se unen en una sola frase con sentido ideológico coherente : "Había una vez un hombre que será ... Mariposa dormida".
EL RASTRO DE LA MARIPOSA expone la metamorfosis del Dr. Hans Arnim, científico, convertido, también, en una mariposa. De acuerdo con la Dra. Rima de Vallbona, exhaustiva estudiosa de la obra odiana, " ... bien puede clasificarse (...) como ciencia-ficción; es un opúsculo fantástico constituido por una serie de hipótesis y hechos científicos entreverados con aventuras que ocurren en otra realidad y dimensiones temporales".
Según lo expresa Odio en una de sus cartas : "en realidad lo que anuncia el cuento es la muerte. Lo que allí ocurre no es una metamorfosis" . Su comentario aclara la intención de cada uno de los cuentos que para muchos resultan similares debido al uso de un mismo símbolo como fin de la historia. En el primer caso, el personaje central inicia un proceso de cambio que termina con su renacimiento en una nueva forma -la mariposa para el psicoanálisis es símbolo de renacer- mientras que en EL RASTRO DE LA MARIPOSA el lepidóptero desaparece, muere :"Fue entonces cuando vio y se inclinó para mirar, con ojos de poseído. Allí estaba sólo eso : una crisálida irisada, transparente, rota hacía unos segundos, todavía húmeda" .
Dos cuentos bastaron para evidenciar las habilidades de Eunice como narradora y borrar el temor de ser incapaz de contar un cuento, sensación que la atormentó antes de animarse a darles nacimiento .
Es importante señalar que en su labor periodística demuestra ser una amplia conocedora de los temas. La rigurosidad que caracteriza, al parecer, todos los aspectos de su vida, no escapa a escritos como EL SURREALISMO EN LA PINTURA DE MÉXICO, TAMAYO Y EL REINO DE LA LUZ Y PEDRO JOAQUÍN CHAMORRO: ESTIRPE SANGRIENTA: LOS SOMOZA, una reseña sobre el libro que escribió el periodista y detractor del régimen de los Somoza en Nicaragua.
Dondequiera que su pluma se pose queda de manifiesto un arduo trabajo de investigación, producto de su "inteligencia ordenada", que lleva a la consideración de sus trabajos, excelentes puntos de referencia.
En 1956 Eunice sufre por dos muertes ... Su padre, Aniceto Odio - a quien ella adora; al punto de imprimir características paternas en Ion, el protagonista de EL TRÁNSITO DE FUEGO- y su amiga íntima Yolanda Oreamuno, quien luego de una lenta y cruel enfermedad, muere, en su apartamento de la capital mexicana.
En 1959 deja México y sube la frontera. Poco se sabe de su estadía en Nueva York.
En algunas de sus cartas opina sobre la vida en ese país y de su pasión por la ciudad y su río Hudson, el Inmenso y Profundo, y Prodigioso.
Regresa a la capital azteca en marzo de 1962. Ese mismo año adopta la ciudadanía mexicana y retoma sus actividades relacionadas con la pluma. Aprovecha su habilidad con el inglés y hace de traductora, nueva fuente de ingresos.
Sin embargo, los problemas económicos son una carga frecuente. Ella no permite que dominen su vocación de escritora ni su amor por la tierra del mariachi. Por ejemplo, en 1963 declina la oferta de un trabajo bien remunerado en Roma. Eunice permanece en México.
Ella come, duerme y respira del contacto con la cultura azteca, donde la fantasía se mezcla con la realidad, donde el cristianismo se une con la mitología indígena y donde el llamado “realismo mágico” es algo cotidiano.
A partir de 1964 extrañas manifestaciones se producen en su presencia. Estos van desde zanahorias eternas, que no se pudren, y hierbas de olor que retoñan en su refrigerador, hasta experiencias lumínicas que acontecen en su departamento, “una especie de cometas diminutos, archiluminosos ( ... ) con una luz de plata” , de acuerdo con su descripción.
Su epistolario está lleno de menciones sobre estos fenómenos :
" ... empezaron a salir, de mi cuerpo, una enorme cantidad de filamentos luminosos, que tendrían entre 6 y 8 cm de largo y el grueso de un cabello muy fino. Salieron de mí, como digo, en enormes cantidades y creo que más veloces que la luz misma" ."Vi entonces, joyas en el aire. Pequeños cuerpos luminosos que destellan; como diamantes en vuelo" .
Motivada por estas percepciones extrasensoriales ingresa en la Orden Rosacruz, donde alcanza el Segundo Grado Superior del Templo, según sus propias palabras : " ... porque ya no podía seguir así, con fuerzas desatadas dentro y alrededor de mí ... " . Esta nueva faceta no la hace olvidar su profunda devoción hacia San Miguel Arcángel, sino más bien refuerza un fuerte enlace con esta figura, referente simbólico en su vida y su obra misma. El Capitán de los Ejércitos Celestes es la fuente de inspiración de uno de sus poemas más conocidos, PRO SANCTO MICHAELE, escrito en 1965. Motivado por sus palabras, el pintor Gonzalo Ceja, realiza un mural.
En 1967, Eunice es invitada a leer LOS TRABAJOS DE LA CATEDRAL, (incluido en la tercera parte de EL TRÁNSITO DE FUEGO), a las Galerías Excelsior. Asiste, previendo una audiencia mínima. Para su sorpresa, declama ante más de mil personas, que guardan absoluto silencio durante la hora y media que lee el poema.
Posteriormente, el director chileno Alejandro Jodorowsky (EL TOPO, FANDO Y LIS) le propone la puesta en escena del poema. La idea entusiasma a Odio, quien afirma que "la cosa se hará por todo lo alto", con música compuesta para la ocasión, probablemente interpretada por la Orquesta Sinfónica de México y teniendo como escenario la bella Catedral de Cuernavaca. Por razones desconocidas, este proyecto no llega a realizarse.
EN DEFENSA DEL CASTELLANO, una elocuente exposición sobre la riqueza y las virtudes de nuestro idioma, es publicado en 1972. Aunque la fortuna no le ha extendido su sonrisa en la tierra azteca, ella es feliz en su territorio, con su cultura. Así lo demuestra en este ensayo, al manifestar que "México es el colmo de la pasión, la sensualidad y el misticismo" .
Apasionada por la obra de la escritora estadounidense Elinor Hoyt Willie (EL ÁNGEL HUÉRFANO), solicita la beca Guggenheim para su traducción. Sin embargo, la petición es denegada. Intenta, a través de su amigo Juan Liscano, conseguir una casa editorial para que financie este plan, sin embargo, nunca recibe una propuesta.Legado luminoso
Sola y pobre. Así murió Eunice Odio, el 23 de marzo de 1974 . Su cadáver fue descubierto, a los diez días de fallecida, en la bañera de su apartamento, el 16 de la Calle Río Neva, en el Distrito Federal. Se desconocen las razones de su muerte. A voces tímidas se habla de un suicidio, poco se dice en concreto. Extrañamente, ella misma había manifestado, en cierta ocasión : "Yo nunca me suicidaré, pero comprendo que otros lo hagan para salir de tanto asco" .
A su funeral asistieron cuatro o cinco personas, amigos suyos. En Costa Rica la noticia de su muerte se conoció con posterioridad y apenas levantó unos cuantos comentarios.
El presagio que le hiciera Octavio Paz se ha cumplido. Dichosamente la hemos entendido en años y no siglos, como lo considerara el escritor. La palabra de Eunice ha sido rescatada del olvido. Los estudios realizados por la Dra. Rima de Vallbona sobre su producción, una antología editada por su gran amigo Juan Liscano, así como la excelente edición de sus obras completas, bajo el liderazgo de la investigadora Peggy von Mayer la resucitan de entre las páginas borradas de la historia. Asimismo, periódicos, revistas, foros y hasta un proyecto de traducción de su obra al inglés, mantienen vigente su verbo, adelantado a su época.
Eunice Odio, dueña de sí, un espíritu ante todo libre, creador; con una inteligencia "ordenada" deslumbrante, supo plasmar su visión luminosa en cada uno de sus escritos, se trate de poemas, ensayos, artículos, cartas o cuentos. Ella está allí, en cada una de sus letras, fieles representantes del ingenio y la pasión que guiaron su vida y su obra. Tal vez, al saludo con la muerte, Eunice repitió las palabras de su Ion, de EL TRÁNSITO DE FUEGO, y dijo : "estoy fatigada, vengo de hacer una inmensa tarea ...".
Yo quisiera ser niñaYo quisiera ser niña
para acoplar las nubes a distancia
(Claudicadoras altas de la forma),Para ir a la alegría por lo pequeño
y preguntar,
como quien no lo sabe
el color de las hojas
¿Cómo era?Para ignorar lo verde,
el verde mar,La respuesta salobre del ocaso en retirada,
el tímido gotear de los luceros
en el muro vecino,Ser niña
que cayera de pronto
dentro de un tren con ángeles,
que llegaban así, de vacaciones
a correr un poquito por las uvas,
o por nocturnos
fugados de otras noches
de geometrías más altas.Pero ya, ¿que he de ser?
Si me han nacido estos ojos tan grandes,
y esos rubios quereres de soslayo.Cómo voy a ser ya
esa que quiero yo
niña de verdes,
niña vencida de contemplaciones,
cayendo de sí misma sonrosada,
... si me dolió muchísimo decir
para alcanzar de nuevo la palabra
que se iba,
escapada saeta de mi carne,y me ha dolido mucho amar a trechos
impenitente y sola,
y hablar de cosas inacabadas,
tinas cosas de niños,
de candor disimulado,
o de simples abejas,
enyugadas a rosarios tristes.O estar llena de esos repentes
que me cambian el mundo a gran distancia,Cómo voy a ser ya,
niña en tumulto,
Forma mudable y pura,
o simplemente, niña a la ligera,
divergente en colores
y apta para el adiós
a toda hora.
Yolanda Oreamuno
"Sólo sufre quien no está dispuesto a reconocer la necesidad de las derrotas".
Y.O.El mito de la bella peligrosa
"Yolanda hace todo lo posible como mujer para disimular su condición de ángel". Con esta frase, Eunice Odio describe a esta otra escritora, considerada por muchos estudiosos como la mejor novelista costarricense de todos los tiempos. Precursora del movimiento vanguardista, ella rompió con un ciclo de costumbrismo, ya para su época agotado, e instauró una literatura que ahonda en el ambiente psicológico de los personajes, más que en el plano cotidiano de la realidad.
Yolanda Oreanumo Unger nació en San José, el 8 de abril de 1916. Al año siguiente muere su padre. Dueña de una singular belleza y una lucidez deslumbrante, ella reunía los ingredientes necesarios para ser bendecida por la fortuna, pero el destino le tendió una mala jugada, truncando el porvenir que ella hubiera deseado. El mismo destino parece artífice de la desaparición de casi toda su obra, pues sólo se rescata una de sus novelas.
Desde muy joven inició su labor de autora. Siendo una adolescente, alumna del Colegio Superior de Señoritas, se aventura a escribir, para un concurso. El tema es "MEDIOS QUE USTED SUGIERE AL COLEGIO PARA LIBRAR A LA MUJER COSTARRICENSE DE LA FRIVOLIDAD AMBIENTE", bastante ambicioso y atrevido para la época. Con 17 años, presenta al certamen ¿QUÉ HORA ES?, un elocuente ensayo que expone diferentes aspectos de la sociedad y la mujer. Aquí clarifica su posición adversa hacia los estereotipos que fomentan la doble moral, las actitudes machistas y la autocompasión femenina."¡Que no haga la mujer poses de feminista, mientras no haya conseguido la liberación de su intelecto, de lo mejor de ella misma preso dentro de su propio cuerpo! Nunca hay que olvidar que la tarea se acomete por el principio. El feminismo que busca reivindicaciones "políticas", sin haber conseguido otro éxito que el de ponernos tacones bajos y el cortarnos el pelo, será por fuerza un movimiento equivocado mientras no le quite a la mujer el prejuicio de que el hombre debe mantenerla y mientras no borre de la masa cerebral femenina el "miedo de decir", el decir mal, y la deliberada tendencia a ignorar todo lo que no sean nuestros mediocres y pequeños problemas individuales".
"No sabemos de nosotras mismas sino lo que el hombre nos ha enseñado" .
A través de sus palabras, Yolanda promueve la identidad femenina, diferente a la del hombre, pero con una plena conciencia de género, tal que le permita ser compañera y no enemiga ni esclava. Ella recibe mención de honor con su propuesta y pronto comienza a publicar en la revista literaria REPERTORIO AMERICANO, dirigida por Joaquín García Monge.
Una vez terminada su enseñanza media, hace estudios de secretariado y trabaja para el Ministerio de Educación, en 1935. Ese mismo año, algo extraño sucede en su vida : Yolanda es secuestrada, por un individuo de apellido Goicoechea.Dichosamente, el rapto no fructifica, pues es rescatada a las pocas horas. Ella no sufre ni daño ni abuso alguno.
Al año siguiente, en 1936, contrae nupcias con Jorge Molina Wood, diplomático chileno, a quien conoció por su trabajo en el ministerio. La pareja decide mudarse a Santiago, Chile. Ahí, su marido sufre una crisis emocional que lo lleva a la muerte. Con un revólver se suicida a los pies de su esposa. Curiosamente, esta triste anécdota es citada por la propia Yolanda, a través de de uno de los personajes de su obra cumbre, LA RUTA DE SU EVASIÓN.
"Hace poco leí en un periódico que un amante, al dispararse en la sien un tiro, estando sobre las rodillas de su amada, ..."
Ella regresa a Costa Rica, viuda a los veinte años. En 1937 se vuelve a casar y de esta unión nace su único hijo. Fiel a lo que promulgaba, el matrimonio no la aleja de su labor de escritora. En 1940, una novela suya, POR TIERRA FIRME, es seleccionada para participar en el Concurso Latinoamericano de la Editorial Farrar & Rinehart, junto con obras de José Marín Cañas y Fabián Dobles. Esta novela se perdió, pues la autora nunca quiso publicarla y el original, enviado al certamen, fue probablemente quemado, tal y como procedía a hacerse con los documentos que no ganaban el premio.
Ermilo Abreu Gómez escribió : "La belleza de Yolanda es tranquila, serena, fijada por líneas que parecen trazadas en el aire, de tan leves y tan tenues que son ... el óvalo perfecto de su cara" . "Era tal su belleza que se paraba el Sol a verla", recuerda su amigo Joaquín Gutiérrez. Su hermosura era coronada con inteligencia, y esta combinación suele ser peligrosa. Más aún lo era en la Costa Rica de entonces, cuando la participación de la mujer en la vida pública estaba prácticamente vedada. Una mujer "metida en cosas de hombres" no era bien vista.
En 1945 Yolanda se dispone a publicar una novela, DOS TORMENTAS Y UNA AURORA. Debido a que la persona escogida por la autora para escribir el prólogo no lo hace, ella decide guardársela. Posteriormente en México se conoce un fragmento de esta obra, bajo el título de JUAN FERRERO.
El segundo matrimonio de Oreamuno fracasa y se divorcia a mediados de año. Inicia una disputa por la patria potestad de su hijo, la cual concluirá con su derrota. Algunos cuentan que al caminar por las calles de San José era víctima de insultos, por el hecho de ser divorciada. Yolanda Oreamuno era bastante conocida en el medio, por ello la noticia de su separación se propagó rápidamente, así como una tempestad de comentarios típicos de la Costa Rica aldeana de entonces.
Como estrategia de supervivencia, muestra una actitud indiferente a la sociedad, que la condenaba. Se refugia en su oficio de creadora y produce dos novelas : DE HOY EN ADELANTE (también nombrada NUESTRO SILENCIO) y LA RUTA DE SU EVASIÓN. Envía ambos trabajos al concurso literario "15 de septiembre", con sede en Guatemala, en 1947.
Yolanda gana el Premio Centroamericano de novela en 1948, con LA RUTA DE SU EVASIÓN. La otra novela pasa a ser parte de su producción perdida, pues no se ha podido recuperar. El documento enviado al certamen fue, probablemente, otra víctima de las llamas (como el caso de POR TIERRA FIRME), de acuerdo con lo estipulado por ley. Viaja a recibir el premio y se nacionaliza guatemalteca. Anteriormente ha estado en México, según lo atestiguan varios documentos por ella escritos, así como en Bogotá, Colombia, donde escribió APOLOGÍA DEL LIMÓN DULCE Y EL PAISAJE, en 1944.En una carta a su amigo Joaquín García Monge, declara :
"Costa Rica estaba decidida a acabar conmigo para poder cantar mis leyendas libremente, mi existencia humana de mujer les molestaba. Yo era demasiado buena para lo mala que me hubieran deseado, o demasiado mala para lo buena que me trataban de hacer ... Les dejo mi leyenda para que se distraigan, pero me vengo yo ... " .
En Guatemala un nuevo episodio trágico le espera : la separan de su hijo. Alguien cuenta que ella, desconsolada, acudía a ver todos los días a su hijo en el internado donde estaba, pero sólo le permitían acercarse a los portones, cerrados, por supuesto.
Sola, sin su retoño, un poco decepcionada del ambiente de la antigua Capitanía General, Yolanda decide mudarse a México, espacio que albergaba muchos emigrantes de entonces y que ofrecía mejores posibilidades.¡México es mío!
Al primer contacto con la nación azteca, Yolanda sucumbe ante el encanto que este territorio ha ofrecido desde siempre . Certeramente lo expresa en su ensayo, de estilo poético, MÉXICO ES MÍO:" (...) en la crueldad indiferente de esta ciudad, en la ternura de sus cosas puras, inalterables y buenas, México es mío.
Es mío cuando me pierdo, número solo, en sus grandes avenidas, y es mío cuando lo miro correr, atropellarse y avanzar.
Y cuando estoy aquí, y lo sé, en tierra extraña, entonces, para acompañarme, México es mío" .Para entonces, México es ya centro motor de la cultura y la producción artística latinoamericana; tierra de oportunidades y oráculo para los aquellos creadores que debían iniciar una travesía, en busca de oportunidades y un reconocimiento más justo de su arte. Aunque se desconoce la fecha exacta en que llega, se sabe que se establece en el Distrito Federal.
Como observadora Yolanda trasciende el plano de la realidad común, la "generalizada". Ella sabe extraer la sustancia pura de los sentimientos que todo rostro carga consigo, aunque se trate de una figura anónima. Realiza una fotografía introspectiva, más psicológica :""Mariachis" mexicanos. Son siete, todos tristes, todos duros, todos pobres, son con ellos siete puñales filosos, puntiagudos, suavemente curvados, que en sus manos mexicanas y viriles son siete respuestas inmediatas a cualquier pregunta torcida o a cualquier intención aviesa. "Mariachis" de Tenampa y Xochimilco, en vosotros, enlutados, México es mío" .
Igualmente, su actitud de denuncia también se hace explícita aquí. En su texto GENTES DE CAFÉ EN EL MÉXICO DE 1945, afirma:
" ... ¡qué pequeños me parecen los literatos de café, podridos de malabarismos mentales, de pequeñas insidias, y de frases acertadas y efímeras! ¡Pero qué pequeños! Hay gente ahí que ha escrito un verso en su vida, o redactado un diccionario lacónico de alguna lengua indígena, o vive de una columna de periódico reaccionario, y que se sientan orondos, a disertar sobre todos los problemas con autoridad consumada. Como lo que son, como hombres de café, y para quien esto puede interesar, son deliciosos, exquisitos, inimaginables. No tenemos allá ese espécimen curioso"La producción de Yolanda Oreamuno en México es vasta aunque ella interpone el principio de calidad ante el afán de cantidad. Como parte de sus escritos realizados en la geografía mexicana, destacan : PASAJEROS AL NORTE, MÉXICO ES MÍO, GENTES DE CAFÉ EN EL MÉXICO DE 1945 ( al parecer, fragmento de una carta dirigida a Joaquín García Monge), VALLE ALTO, LA LLAVE, UN REGALO, DE SU OBSCURA FAMILIA, JUAN FERRERO (parte de su novela DOS TORMENTAS Y UNA AURORA) y TRES HISTORIAS DE ANIMALES (MANZRUR, EL PEZ, SCHEHERAZADA, LA PEZ Y LA FIERA). Se ha afirmado que, estando en México, Yolanda recibió la oferta de trabajar como actriz, y que ella no aceptó. Sin embargo, este supuesto no se ha podido constatar, como muchos otros episodios de su vida.
La estancia de la escritora en México es interrumpida, debido a una casi mítica enfermedad que padece. En 1949, deja México para internarse, por cuatro meses, en un hospital de caridad, en Washington, Estados Unidos de Norteamérica, donde le realizan varias operaciones. Al parecer, sufría de cáncer.
Durante su estadía en los Estados Unidos de Norteamérica, escribe HARRY CAMPBELL PALL, una sátira sobre la "construcción" de la historicidad de un personaje, en una cultura en constante búsqueda de su identidad histórica. Una vez más, el ojo crítico de Oreamuno retrata la esencia de la realidad. En el relato ella indica el lugar y fecha de su creación : Baltimore 3 de octubre, 1949.
Convaleciente, regresa a la capital azteca, pero la pena es su principal dolencia y esto afecta su recuperación. A propósito de este momento en su vida, Chavela Vargas recuerda que "cuando Yolanda Oreamuno llegó a México ya estaba muy mal. Se le notaba en su rostro, que era sólo una sombra de lo que había sido antes, en Costa Rica".La ruta de su pasión
"Seca y gris como la ceniza; seca y dura como la piedra; seca y movible como la llama; seca y fría como el metal; seca y quebradiza como el vidrio; seca y sonora como la campana; así es la soledad" .Yolanda Oreamuno Unger murió la mañana del domingo 9 de julio de 1956, en el Distrito Federal. Aunque la vida misma le negó muchas cosas -como a los grandes, ella una de estos- la libró de morir sola. Falleció en casa de su mejor amiga, Eunice Odio, quien la atendió en los últimos días de su vida, en su apartamento de la Calle Río Neva.
Luego de cinco años de fallecida, en 1961, unos cuantos amigos se organizaron para traer sus restos al país. Su sepulcro está olvidado en un rincón del Cementerio General. Cuatro décadas después de su deceso, no se ha colocado ni tan siquiera una placa que le identifique. Sin embargo, su memoria inspiró una escultura, colocada en el Paseo de los Artistas del Teatro Nacional. Ahí está ella, junto a Eunice, únicas mujeres entre los hombres de la historia artística nacional.
Con el paso del tiempo, su figura ha tomado relevancia, a tal punto que se le considera pieza clave dentro del quehacer escrito costarricense. "Bien podría hablarse, desde la perspectiva del aporte femenino a la escritura narrativa de nuestro país, de dos momentos: antes y después de Yolanda Oreamuno" , afirma la también escritora Emilia Macaya Trejos. "Sin duda, la autora escribió su obra para el futuro y no para el momento que le tocó vivir" , agrega la Dra. Rima de Vallbona.
El ensayo ¿QUÉ HORA ES? ha sido incluido dentro de los planes de lectura para la educación media, la recopilación LA NARRATIVA DE YOLANDA OREAMUNO, llevada a cabo por de Vallbona, ha logrado rescatar muchos de sus textos del olvido y la investigación de Macaya, bajo el título de ESPÍRITU EN CARNE ALTIVA, ha dado una nueva y acertada interpretación a la palabra de esta notable autora.
Yolanda Oreamuno : una mujer con voz propia, tan bella y tan brillante que no pudo ser entendida por sus contemporáneos, pero que supo plasmar su visión acertadamente, con pasión y talento, para recordarnos que los grandes no siempre nacen en el momento propicio, pero su genio se impone, aún ante el tiempo.
Hoja postrera (fragmento de La ruta de su evasión)
"Siempre queda en algún árbol una hoja postrera, prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable, y todas las mañanas, al pasar, formulamos una despedida porque tememos no encontrarla allí al día siguiente. Es tan frágil su aspecto, descomedida su posición, muerto su color, que no podemos explicarnos por cuál fenómeno se mantiene en su sitio invulnerable al viento, la escarcha y el frío. Simboliza el recuerdo borroso de lo que fuera en primavera y verano el ropaje del árbol; es la manifestación única de su antigua forma; la rúbrica de su linaje, el síntoma de su especie. Pese a todo lo precario que esa hoja solitaria representa, en su humildad, en su indefensión, tiene un noble elemento de fortaleza.
Cada mañana la buscamos para comprobar en su delicado tallo o en el contorno de su cuerpecillo aterido los efectos de la intemperie, y repetimos la nostálgica despedida. Pero al verla de nuevo, inalterable y sola, nos preguntamos sobresaltados si resistirá todo el invierno allí. Tanta tenacidad anónima despierta en nosotros cierto elemento de sospecha ¿por qué resiste?, ¿irá a permanecer a pesar de todo?, ¿para qué su inmutabilidad?, y nos vamos acostumbrando a su presencia en el árbol frente a nuestra casa. Lentamente, con la familiaridad de lo inevitable, olvidamos la hoja fiel. Una mañana cualquiera ya no levantamos la cabeza para buscarla, ni nos despedimos de ella hasta nunca. Ha entrado a formar parte del paisaje inalterable, de ese paisaje permanente más allá de las estaciones y las temperaturas. Y muchos días después, casi sin pensar en ella, echamos una mirada descuidada que nos revela su ausencia. Se fue con el viento. Ya no está. Se fue sin despedida, sin adiós y sin lágrima. Tampoco dejó recuerdo. Simplemente se fue".
Chavela Vargas
"La música es lo más hermoso que transporta el aire" Ch.V.
De un mundo raro
La partera alzo la vista, hacia los presentes, asombrada. Aquella criatura, que recién había traído al mundo no lloró. Como un intenso signo de interrogación tan sólo miraba, con grandes ojos, para todos lados, hacia el cielo, tal vez buscando la respuesta que todos desconocían. Esta narración bien podría titularse El nacimiento mítico de Chavela Vargas, pero así lo cuenta ella. Ocurrió en San Joaquín de Flores, Heredia, el 17 de abril de 1919.
Fue una niña callada, inmersa en su propio mundo, en sueños que se dispuso a realizar a la corta edad de 17 años, cuando decidió irse a forjar su destino: el de artista. La determinación sorprendió a la familia, que tenía otros planes para ella : casarla, con un individuo de nombre Bolívar. Del resto de su vida en Costa Rica hay poco que contar.
Casi escapada, con una prima tomó un avión para México (un viaje que tomaba dos días, con escala de una noche en Guatemala). Con poco dinero, sin trabajo, pero con muchas ganas, llegó al Distrito Federal de finales de los años 30, dispuesta a empezar una década mano a mano con el esfuerzo, para así escalar los peldaños que conducen al éxito.México lindo y querido ...
Al llegar a la antigua Tenochtitlán se instaló en una casa de pensiones y empezó a buscar empleo, como cantante, por supuesto. Le ofrecieron hacer un programa de radio y aceptó, no obstante, éste no alcanzó la audiencia esperada y por ello, pronto se vio, de nuevo, desempleada. Vivía austeramente, "muchos días me iba a la cama habiendo comido sólo una torta", recuerda.
Una noche se presentó en un lugar, donde le habían ofrecido cantar . Este fue su verdadero debut : "Salí con un jorongo y pantalones. Cuando pegué el primer grito de rebeldía, sentí que por un momento se paró el ambiente musical de México". Al día siguiente amaneció famosa. "La gente hablaba de una tal Chavela Vargas y decían : Salió una figura extraña, vayan a verla". Finalmente, la suerte le sonreía. En su siguiente presentación la gente abarrotaba el local y hubo muchos que no consiguieron espacio.
Su estilo es único, propio, tanto que le otorgó un sitio destacado en la historia de la música vernácula mexicana. El triunfo trajo grabaciones como NOCHE BOHEMIA, un álbum en el que interpreta composiciones de los inmortales José Alfredo Jiménez y Agustín Lara, con quienes estableció una profunda amistad. Este disco también contiene la célebre MACORINA, himno de 'la Vargas'. La canción fue escrita por el poeta español Alfonso Camín, en una noche de "juerga", en que se encontraba con Chavela. Una mujer cubana motivó la letra de esta canción-poema. "Yo me acerqué a Alfonso, que estaba escribiendo en un pedazo de papel como loco, y le dije : ¿Qué haces? El contestó que me esperara, que estaba escribiendo un poema. Al terminar me lo enseñó y lo le dije: vamos a ponerle música, para que sea una canción. Así que le hice los arreglos". "Macorina era una mujer muy hermosa, andaba por las calles de la Habana en un coche convertible, como Isadora Duncan", cuenta Isabel Vargas. También explica que ella le aseguró llevarla por todo el mundo, a través de su canto. Cuando Macorina estaba agonizando, alguien se acercó y le susurró al oído : Chavela cumplió su palabra.
La guerrilla salvadoreña hizo suya esta pieza, la convirtió en un himno de batalla : "Cuando el soldado exclama "Ponme la mano aquí, Macorina, le está pidiendo a ella que le coloque la mano sobre la herida que ha dejado una bala en su pecho". Para la "dama de poncho rojo", como la llama Joaquín Sabina, MACORINA es mágica, por ello, siempre inicia sus presentaciones con la invocación de su melodía.
La primera mujer que subió a un escenario con pantalones hizo propias interpretaciones reservadas a los hombres. De temperamento fuerte, no se limitó a boleros y baladas, también se adjudicó una serie de corridos (música de denuncia), como JUAN CHARRASQUEADO, SIMÓN BLANCO y el CORRIDO DE CANANEA. Nadie puede cantarlos como ella.
Chavela fue protagonista de la Bohemia mexicana, en los años cincuenta. Una época que acogió a artistas como Jiménez, Lara, Lucha Reyes, Elvira Ríos, Lola Beltrán, Jorge Negrete y María Félix. Una tarde fue a visitar a los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo. Se llevaron tan bien que la invitaron a quedarse a vivir con ellos por un tiempo, en su casa de Coyoacán. En cierta ocasión, un periodista estadounidense fue a entrevistar a Frida. Un perro había mordido la cabeza de una inmensa tortuga que tenían. Diego se dirigía a hacer una diligencia y al salir pidió a Isabel que se subiera sobre el animal y le halara la cabeza, para curarla. Al tiempo que ella emprendía esta labor, Kahlo tomó la prótesis de su pierna, para examinarla. En el momento en que el reportero abrió la puerta se encontró con el cuadro surrealista de dos mujeres : una sobre una tortuga y la otra con su pierna entre las manos. "Salió corriendo, despavorido, como alma que lleva el Diablo", dice mientras ríe, al recordar esta anécdota.
La leyenda negra
Amante del tequila, cayó en las redes del alcoholismo y tragó una serie de excesos, que poco a poco fueron construyendo su leyenda negra. Quizás es ésta la Chavela que todos recuerdan, la reina de la cantina y los disparos.
'La Vargas' roba gente, a caballo, en la Avenida de Insurgentes, pregonaba un rumor, que corría de boca en boca. Tal animal no existía, se trataba de un auto, Giulietta Spring, con el que la cantante transitaba con rapidez. "La gente se imaginaba cosas y decía que yo corría a toda velocidad en un "caballo blanco" y era mi cochecito".
Un 15 de septiembre, mientras cantaba en una cantina, desató un tiroteo. Por tradición el himno nacional de México se canta al dar la medianoche. Confundida por la fiesta etílica, gritó “¿Por qué no cantan?” Alguien contestó: “porque son las once”. Acto seguido, desenfundó una pistola, disparó e inmediatamente todos empezaron a cantar. Los hombres hicieron coro con sus armas y las mujeres sólo se quejaban por los pedazos de cielo raso, que caían sobre las mesas. "Una señora decía: "Ay, las balas me están pasando muy cerca de mi peinado, no me lo vayan a arruinar".
Una vida desenfrenada, plagada de excesos. Eso representan los años de su leyenda. Cuenta que una vez estrenó un carro y lo hizo chocándolo con un árbol. Se emborrachaba y se iba a cantar por las calles, hasta que, repentinamente, recordaba que ese día daba un show. Llegaba tarde, cantaba la misma canción, una y otra vez, en confesión consigo misma y su borrachera.
Clama haberse tomado 47 mil litros de tequila, que poco a poco fueron atentando contra su salud y autoestima. Perdió contratos, fortunas y hasta amigos ... todo se fue evaporando. "Tomé y tomé mucho y llegué hasta el fondo, hasta el desamparo más profundo, en el que pasé ocho días seguidos bebiendo sin comer y hasta dejé el alma enredada en alguna cantina" cuenta al referirse a esos años.
Una mañana, salió a la calle, a primera hora, en busca de licor. Se sorprendió al ver las personas que se dirigían su trabajo, los puestos ambulantes en funcionamiento y hasta los mendigos pidiendo. Abrió los ojos y decidió acabar con ese vicio.
Se refugió entonces en una pequeña casa de Ahuatepec, cerca de Cuernavaca. Allí murió para el público y renació gracias a los cuidados de los indios, que la alimentaban y acompañaban durante el tormento de su recuperación.
¡Salí de los infiernos, pero lo hice cantando!
Isabel Vargas logró librar una cruenta batalla contra 20 años de alcoholismo y surgió victoriosa. Fue a su propio entierro muchas veces, en noches interminables de soledad, que excluían a su antigua compañera, la botella.
La gente se había olvidado de ella, la daban por muerta. La cantante Mercedes Sosa, en uno de sus conciertos dijo: "Si alguien pasa por México, que ponga una rosa de mi parte en la tumba de Chavela Vargas".
En 1991, cuando visitó el bar "El Hábito", su propietaria, Jesusa Rodríguez, la reconoció, mezclada con el público. Le pidió que cantara, a lo que ella se rehusó. Pero el insistente coro de los presentes la puso en la plataforma. Este fue un momento decisivo en su vida, significaba la primera vez, en muchos años, que cantaba sin tequila. Temerosa, comenzó a entonar las notas de una canción. No sólo la audiencia se sorprendió, también ella, que descubrió que podía entonar sobria. Inició entonces una serie de presentaciones en el local y la gente la recordó.
Con 72 años y una leyenda a costas, vuelve Chavela y conquista diferentes escenarios
en el mundo : el Palau de la Música, Barcelona, el teatro Albéniz, Madrid, y el Olympia, París.En 1995 realiza un concierto en el Palacio Bellas Artes, del Distrito Federal. Aquí es ovacionada por un auditorio que conjuga todas las edades y le otorgan las llaves de la Ciudad de México.
'La Vargas' se instala en España, en 1993. Vive en la famosa Residencia de Estudiantes de Madrid, albergue de Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí, entre otros.
En la Madre Patria conoce a personajes como el cineasta Pedro Almodóvar y el cantante Joaquín Sabina. Este último le pide su dirección y ella le da una tarjeta que reza: Chavela Vargas, Boulevard de los Sueños Rotos, número 24, dimensión desconocida. Aunque, en un principio, esto molestó al español, luego lo inspiró para componer POR EL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS, que dedica a la "Paloma negra de los excesos", según la nombró.
Almodóvar hace escuchar la voz de Vargas en varias de sus películas. "Nadie, sólo Cristo, abre los brazos como Chavela Vargas", dijo, al presentar uno de sus conciertos.El paso más elegante
Dos mujeres se encontraron a la entrada de su casa. Una vestida de blanco, la otra de negro. Dijo la Muerte: "Un momento, yo también la quiero". Y la Vida respondió: "Tiene que terminar su misión en la tierra". Así habla Chavela, al referirse al término de sus días. "Tengo respeto a la muerte, pero miedo no. Me parece el paso más elegante del mundo. Por eso nadie volvió". "Sé que estoy llegando al final ... bueno, son días, meses o años, no tengo la menor idea".
A sus ochenta años, es una mujer reconciliada con su pasado : "Yo acepto lo que soy, la vergüenza de haber sido lo que fui. El dolor de no seguir siendo".
Artista plena, logró sacar la canción ranchera de las cantinas y ponerla en las universidades. La Universidad de Alcalá la condecoró nombrándola Señora Excelentísima e Ilustrísima. En Burgos, España, una calle lleva su nombre y en Argentina fue nombrada Visitante Ilustre de Buenos Aires. Sus presentaciones suelen convertirse en ceremonia azteca cuando entona MARÍA TEPOZTECA, de su autoría. "Un día yo dije": voy a cantarle una canción a María Tepozteca. María es el nombre universal de la mujer". Ella cuenta que inspirada por el Valle Sagrado de Tepoztlán, donde la compuso, escribió la letra en cuestión de diez minutos.
Sus escándalos, su adicción, sus amistades y, sobretodo, su voz cargada de emociones la han colocado muy alto, a nivel de mito. "Voy a hacer una tarjeta que diga : mito Vargas", bromea la amiga de Neruda, de Kahlo, de Rivera, de García Márquez y muchos otros famosos. Mientras el Papa declara su gusto por MAORINA, Fidel Castro dice : "No dejen entrar a esta vieja a Cuba, porque me alborota el gallinero".
La pregunta que nació formulando, ya tuvo respuesta. A ella le fueron reveladas las cinco verdades del hombre. Al pedir que las cite, sólo menciona dos ... "El resto, lo vas a encontrar en tu propia vida, con los años", y sonríe.
"Cuando fui borracha, bebí intensamente, cuando amé, amé intensamente; cuando lloro, lloro espantosamente; cuando soy feliz, nadie me gana. Y soy feliz porque soy Chavela Vargas. Volvería a nacer y volvería a pedir ser lo mismo". Así es ella, una mujer que no necesita morir para inmortalizarse. De ello ya se ha encargado su voz, que la hace vivir por siempre, en el mundo de las emociones que despierta en todo aquel que sepa escucharla.
María Tepozteca
Tepozteca linda,
de pezón erecto,
de zapote prieto.
Ojos de obsidiana,
te parió tu madre
Tepalcate eterno.Luna Tepozteca,
te pintó tu cuerpo
con deseos nuevos;
y en las madrugadas
te mojas los muslos
con el agua mansa
de tus arroyuelos.
Ten cuidado,
María Tepozteca,
la noche fue mía
y se quedó muy quieta.
Ten cuidado,
María Tepozteca,
si la noche es nuestra
no se queda quieta.Estrenemos, María,
en el Chalchi la noche
y haremos derroche
de esta dimensión.Y le juro, María señora,
que no habrá ni ahora,
ni antes, ni después.Y le juro,
María Tepozteca,
que todo fue un sueño
y se volvió canción.
Bibliografía