Sopa de caracol: ¿cómo ofrecer un menú y ser a la vez el aperitivo final?Por escritor Francisco Alejandro Méndez
Hay un dicho de abuelita que dice "no hay dos glorias juntas", pero las excepciones las encontramos en campos como el de la literatura, especialmente la centroamericana, que cada vez ofrece textos de alta calidad. Y es que eso de las dos glorias juntas las observamos precisamente en Arturo Arias, quien además de ser un académico y un crítico destacado internacionalmente, su trabajo como escritor también lo coloca dentro de los escritores de importancia para la región centroamericana, especialmente con la publicación de su última novela, Sopa de caracol, editada por Alfaguara.
El texto de Arias es verdaderamente devastador. Como reza el dicho popular "no deja santo parado". El narrador protagonista presenta una carta menú (como "Tostaditas de guacamol con jaibol en la mano", "Sopa de caracol a la beliceña con un Poully Fouissé extraseco", "Ensalada de colores para los que les gusta", entre otros platos) a un grupo de comensales amigos, hombres y mujeres. Estos personajes con sobrenombres como Literal, Tacuacina, Amapola Ojo Alegre, Santos Reyes, Malacate, a partir de escuchar las vivencias de este ex militante de izquierda, con ritmo de punta garífuna, ópera y otros ritmos ligados con tragos exquisitos, terminan cobrándole las historias con una carnavalesca gesta sadomasoquista.
El narrador desconstruye su pensamiento y actuación otrora izquierdista y se mofa de algunos aspectos relacionados con el conflicto armado guatemalteco. A través de viajes a ciudades clave para Latinoamérica como Rió de Janeiro y México, Distrito Federal narra cómo fueron sus designaciones para "entregar" a personajes nefastos para el movimiento revolucionario, especialmente el Ejercito Guerrillero de los Pobres, EGP.
Sin embargo la vida intensa, desenfadada, irónica y de este ex militantes pasa "quemando", como que fuera estricnina dentro del estomago de un perro, tanto con Valeria y Victoria como con otro de sus amores y con quien comparte intensos encuentros sexuales dentro de la cama y en el parque, es decir Amaranta, su perra una golden retriever, que es salvada de los placeres genitales de su dueño, debido a las intervenciones de unos protectores de animales.
Arturo Arias (Guatemala, 1950) ha publicado en narrativa: Después de las bombas (1979), Itzam Na (1981), Jaguar en llamas (1989), Los caminos de Paxil (1991), Cascabel (1998) y Sopa de caracol (2003). Su trabajo crítico: Ideologías, literatura y sociedad durante la revolución guatemalteca 1944-1954 (1979), La identidad de la palabra: narrativa guatemalteca a la luz del nuevo siglo (1997), Gestos ceremoniales: narrativa centroamericana 1960-1990 (1997), la edición crítica de Mulata de tal de Miguel Ángel Asturias y The Rigoberta Menchú Controversy. La constante alusión a una Guate y a una Guatemaya absurda y sin nada que ofrecerle a la dignidad del ser humano, la autocrítica y el desenfado, hacen que esta novela se ponga a la par de otros exitosas y publicadas en estos años, que han sido consideradas por los estudiosos cono novelas del desenfado o del cinismo, pero que en términos popularechos y del más acá podríamos llamarlas, "aquellas que disparan como con ventilador", como El asco, de Horacio Castellanos Moya, La virgen de los sicarios y el Desbarrancadero, de Fernando Vallejos.
Pero también tiene la ironía y el desparpajo de decir da vergüenza de decir que sos chapin en público, al estilo de Cruz de olvido, de Carlos Cortes, cuando el narrador llama costarrisibles a los pobladores de una Costa Risa, y el esperpento y la agilidad para narrar de Los detectives salvajes del recién ascendido a los barriles añejos de la inmortalidad, Roberto Bolaño.
Estamos pues ante una pieza novela compleja, pues a la vez que su lenguaje es coloquial, se torna compleja y exige un lector informado con las referencias y alusiones a textos literarios, el contexto social, diferentes idiomas, la música que va de popular, la clásica y hasta la de Gabilondo Soler o Crí Crí, al cine hollywodiano y alternativo y a la filosofía contemporánea.
BIOGRAFIA DE ARTURO ARIAS
Arturo Arias es director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Redlands. Co-guionista de la película El Norte (1984), ha publicado cinco novelas: Después de las bombas (1979), Itzam Na (1981), Jaguar en llamas (1989) Los caminos de Paxil (1991)y Cascabel (1998). Ganó el premio Casa de las Américas y la beca Anna Seghers por dos de ellas. Es especialista en asuntos étnicos e identidad subalterna, sujeto central tanto en su obra de ficción como en su trabajo académico. En 1998 publicó dos libros de crítica, La identidad de la palabra, y Gestos Ceremoniales. Ha concluido una nueva novela, Sopa de caracol, y en 2001 publicó la edición crítica de Mulata de tal de Miguel Angel Asturias, y The Rigoberta Menchú Controversy acerca de la polémica generada por David Stoll. Ha sido electo Presidente de la Asociación de Estudios
Latinoamericanos (LASA) para el período 2001-2003.
Atrévase lector a tomar este menú cultural, en la que el parpadeo podría causarle ser usted mismo el aperitivo final.
Más información sobre Arturo Arias y su libro Sopa de Caracol:Artículo sobre "Sopa de caracol " escrito por la escritora Ana Cristina Rossi
Entrevista con escritor Arturo Arias