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Los cuentos de Quince Duncan

El escritor Quince Duncan es conocido en nuestro país por invitarnos a descubrir más sobre la vida de los habitantes de Limón. Por medio de un acierto narrativo, economía de lenguaje, un buen tratamiento de los temas, Duncan se ha dado a la tarea de descubrirnos el paisaje humano de la costa atlántica costarricense.

Es por eso que la nueva recopilación de cuentos de Quince Duncan que la Editorial Costa Rica acaba de lanzar al mercado es una de las obras que todos debemos tener en nuestra biblioteca.

En este libro encontrará historias que van desde un duelo entre amigos que terminan peleando a cuchillazos, hasta las aventuras de dos niños que se escapan de casa no por malos, sino por poetas, para ver las oropéndulas.

Nos topamos con historias misteriosas como la de las brujas que se reúnen para el novenario de la abuela en el cuento "Nueve días", historias escritas con sátira política como la utilizada en el cuento "Mangonía" en donde un pueblo vive las vicisitudes de un gobernante muy "dicharachero" que creó el Ministerio Nacional de la Preocupación, o historias tristes como la del cuento "La llena" en donde un niño es arrancado de los brazos de su madre durante una inundación.

De frases controversiales está lleno el libro, una de las más impactantes es: "estamos en un mundo absurdo, creado por un Dios que nadie entiende y todos tratan de explicar".

Otras frases están llenas de denuncia: "no es cuestión de la patria, ni de la República, es una cuestión de vida o muerte de nuestra cultura, de defender nuestra libertad simple, que no sabe envidiar los goces de Europa, ni la grandeza efímera que se encierra en ella."

Hay personajes que calan hondo y que hace que sintamos su dolencia como por ejemplo el del cuento "El partido" que inicia con una entrada impresionante: "Comer o no comer. Ese es ni más ni menos el problema real. Porque hace mucho, otros definieron mi ser: subdesarrollado, afrolatindígena, negro entre los blancos, blanco indio entre los negros, blanquinegro entre los indígenas y en todo caso, ser subdesarrollado, muerto de hambre".

El paisaje de la costa atlántica costarricense cobra vida en este libro, un ejemplo es el siguiente: "Hierve. El agua sepultada en las venas de la tierra, y la tierra porosa, húmeda y el viento hierven. Contrastes. Un mundo heterogéneo reunido en los lindes del pueblo: contiene una unidad oculta que estalla en la policromía de su vegetación. El ruido de los metales sofoca la queja de la tierra oprimida por la mucha necesidad, la angustia e intenso calor. Más fuerte que el sonido de los hierros carcomidos por el uso y el tiempo, se elevan los gritos: monótona plegaria de un pueblo que hierve. Pan bon, pan bon, pan bon, cocadas...patí, cocadas, patí, patí, patí..."

Uno de los cuentos al que se debe prestar atención se llama "Juan" y relata lo sucedido en Rivas momentos antes de que Juan Santamaría quemara el mesón, es uno de los relatos más completos sobre lo que pudo haber sucedido en tan importante día para nuestra historia patria. Llama la atención una frase contenida en este cuento:
"No es cuestión de odio. No. Es cuestión de recordar lo que nos hicieron. Y es importante que se lo digas a los familiares de Juan: William Walker no es un hereje, ni es macho, ni bárbaro, ni aventurero: William Walker es un soldado de los Estados Unidos...de la marina, dicen".

Otro cuento qu eno pasará deparercibido es el llamado "La rebelión Pocomía" que fue publicado en 1976 y relata las injusticias que sufrieron los trabajadores de la construcción del ferrocarril al Atlántico. Al igual que el de "La leyenda de José Gordon" son gritos de denuncia.

Lean con atención este fragmento que engloba un poco los horrores que vivieron estas personas:

"...es usted Gordon! Usted causó disturbios en la Finca Doce.
-¿Disturbio? No señor: un compañero cayó al pozo...
-Y este...usted soltó el freno del carro porque un compañero se cayó...
-Estaba guindando señor...Estaba guindando en la boca...
-¿Guindando en la boca?
-A un metro de la boca, en un travesaño y podía haberse caído. Era la muerte.
-De modo que usted soltó el carro sin más y se fue rodando cuesta abajo y se salió del riel...
-Es cierto, señor...pero...
-Y se cayó del riel así...¿sabe cuánto cuestan los racimos que se perdieron?
-Es cierto, pero tomando en cuenta...
-¿No se ha puesto a pensar en el costo de las reparaciones?
-Tomando en cuenta que el compañero podía haberse...
-¿Y sabe lo que cuesta poner a toda una cuadrilla a encarrilar un carro?
-Un compañero podía haberse muerto-
-Gondon, está despedido.

En resumen es una obra literaria que no solamente denuncia y hace reflexionar, sino que también presenta la poesía que surge del negro esperanzado en la visión mítica de su propia redención.