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Gana Claudio Magris el Príncipe de Asturias en letras

El escritor y ensayista, el italiano Claudio Magris obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras
2004

Para el jurado, la obra de Magris representa "una Europa diversa y sin fronteras, solidaria y dispuesta al diálogo de culturas".

Obsesionado desde pequeño con la historia y la cultura del centro de Europa,
la obra de Magris, que combina la narrativa con el ensayo, suele girar en
torno a guerras y fronteras que van cambiando.
"El concepto de Europa central se puede entender de forma muy amplia. Creo
que es una metáfora de la protesta, primero contra el nacionalsocialismo
alemán, después contra el dominio soviético y el "american way of life"",
explicó alguna vez.

En el acta, hecha pública a mediodía de hoy por el presidente del jurado y de la Real Academia, Víctor García de la Concha, también se destaca que "en sus libros Magris muestra, con poderosa voz narrativa, espacios que componen un territorio de libertad, y en ellos se configura un anhelo: el de la unidad europea en su diversidad histórica".

Magris, autor de obras tan reconocidas como "Conjeturas sobre un sable", "El Danubio" o la más reciente "La exposición", fue propuesto al Premio por Hans Magnus Enzesberger y Ryszard Kapuscinsky, premios Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2002 y 2003, respectivamente.

El autor italiano, nacido en Trieste en 1939, es catedrático de Literatura Germánica en la Universidad de su ciudad natal, además de acaparar una intensa obra en la que se funden el ensayo, la novela y el relato de viajes.

El escritor italiano Claudio Magris, considera que el intelectual debe
caracterizarse por la "reflexión crítica" y afirma que frente al pesimismo
generalizado en la sociedad siempre debe haber un pequeño margen para el
optimismo.

Poco después de conocer la atribución del Príncipe de Asturias con una llamada a un hotel de la ciudad italiana de Turín, Magris dijo que está "muy contento y sorprendido" por la noticia, ya que "no me pasaba por la cabeza poder recibir ese premio mítico".

El galardón "corona la gran generosidad y amistad con la que España siempre me ha acogido y donde mis libros han sido muy difundidos".

Entre los favoritos en la edición XXIV de los galardones otorgados por la Fundación Príncipe de Asturias figuraban también el novelista checo Milan Kundera y el escritor estadunidense Paul Auster.

Los escritores españoles Juan Marsé y Juan Goytisolo, propuestos tras el inicio de las deliberaciones del jurado este jueves, y el estadunidense Philip Roth tuvieron amplias posibilidades de obtener el premio de las Letras.

Más de 30 escritores de 16 nacionalidades optaron por el galardón, dotado con 60 mil dólares y una escultura creada ex profeso por el pintor y escultor surrealista Joan Miró (1893-1983).

Las escritoras Fátima Mernissi y Susan Sontag obtuvieron el año pasado el
galardón de las Letras, el primero en fallarse de los ocho que concede la
Fundación Príncipe de Asturias.

En la lista de ganadores también figuran el dramaturgo estadunidense Arthur
Miller, la novelista británica Doris Lessing, el escritor guatemalteco
Augusto Monterroso, el alemán Gunter Grass, el español Francisco Ayala y el
colombiano Alvaro Mutis.

El galardón de las Letras está dirigido a personas, grupos de trabajo o
instituciones, cuya labor creadora o de investigación represente una
contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura
o de la Lingüística.

La Fundación, creada en 1980 para promover los valores científicos,
culturales y humanísticos, recibió más de 100 mil cartas en apoyo a las 220
candidaturas procedentes de 46 países que optan por los ocho galardones.

¿Quién es y en qué piensa?

Nació el 10 de abril de 1939 en Trieste como hijo de un empleado de seguros y
una maestra de escuela primaria. Su abuelo materno, Franceso de Grisogono,
fue conocido como matemático y filósofo.

Claudio Magris se licenció en la Universidad de Turín y desde 1970 a 1978 fue
profesor titular de lengua y literatura alemana en esa universidad.

Publicó su primer libro a los 22 años. En realidad era una tesis doctoral,
pero hizo famoso a Magris y determinó su obra: "Il mito asburgico nella
letteratura austriaca moderna" ("El mito habsbúrgico en la literatura
austríaca moderna".

En el ámbito de habla hispana se dio a conocer sobre todo a partir de la
traducción de "El Danubio" (1989), libro en el que hace un viaje por el río
desde el nacimiento hasta la desembocadura, mezclando novela, ensayo, relato,
narración de viajes, autobiografía y diario.

Magris es considerado junto a Umberto Eco uno de los más brillantes analistas
culturales de Italia.

Entre sus numerosos ensayos destacan: "Wilhelm Heinse" (1968), "Itaca y más
allá" (1982) o "El anillo de Clarisse: tradición y nihilismo en la literatura
moderna" (1984).

Entre sus novelas figuran "Conjeturas sobre un sable" (1984), "El Danubio"
(1986) y "Otro mar" (1991).

A lo largo de su trayectoria, tradujo además a Henrik Ibsen, Heinrich von
Kleist y Arthur Schnitzler.

Entre los premios que recibió figuran el Strega, el más importante de las
letras italianas, que le fue otorgado en 1997 por su obra "Microcosmi"
("Microcosmos"), y el Erasmus de Holanda, que obtuvo en 2001.

El escritor no concede prioridad a ninguno de estos libros porque considera que "es la
experiencia que vives la que te lleva a seguir un género en cada momento", de
manera que ha optado por uno u otro en función de lo que ha querido contar.
Reconoce que llegó a la ficción "muy tarde", ya que en el origen de su
trayectoria está el ensayo, con la premisa de que "éste no es necesariamente
menos creativo", pero apunta que en todos sus escritos hay la nota común de
querer abordar la realidad y el mundo que le rodea.

"Me atrae la verdad más que el mundo que yo mismo pueda inventar", aseguró el autor, quien rechazó
que su obra esté marcada por el pesimismo. "Gramsci (histórico pensador
comunista italiano) decía que hay que ser pesimista con inteligencia y
optimista con la voluntad. Hay sufrimiento y dolor en el mundo, pero yo amo
mucho la vida. Es injusto ser optimista sólo porque a algunos nos va algo
mejor, pero se debe intentar reír, que es algo fraternal", puntualiza.

A Claudio Magris no le gustan los pesimistas "de oficio", los que piensan que
el mundo es siempre negativo y ha tratado a lo largo de su carrera de contar
lo que tenía ganas de decir en cada momento. En su conversación, el autor
aporta un dato para el optimismo, que es su convicción de que "somos más
libres de los que creemos. Es verdad que es un margen estrecho y amenazado,
pero existe" y rebaja la importancia de los intelectuales como una clase
aparte. "Yo no creo que el intelectual tenga un papel específico. No lo es
obligatoriamente un escritor, lo puede ser también un médico o un obrero",
porque quien escribe a veces lo hace de manera mecánica y sin claridad. Para
combatir ese riesgo, propugna que el escritor "reflexione críticamente sobre
su trabajo y lo ponga en relación con el mundo", pero sin caer en la trampa
de identificar al intelectual con una especie de "sacerdote laico". El ámbito
de las letras tiene en la actualidad mucho de mercado y de negocio, aunque
Magris, "sin querer tener una pose heroica", se ha esforzado por escribir de
lo que puede y quiere: "no puedo hacerlo como un grande, pero tampoco es
posible programar con anterioridad lo que voy a pasar al papel. Nunca he
escrito para hacer las cosas fáciles". No obstante, "uno siempre está
condicionado por lo que le circunda, pero actúo con relativa libertad", según
el flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras