ACERCA DE MAQROLL EL GAVIERO

Por Yadira Calvo

El volumen Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviro, de Álvaro Mutis, consta de setecientas setenta y cuatro páginas, y es anunciado en la contratapa como “una de las más apasionantes trayectorias literarias”. Apasionante o no, la trayectoria es larga. Contiene siete novelas: La nieve del almirante, Ilona llega con la lluvia, Un bel morir, La última escala del “tramp steamer”, Amirbar, Abdul Bashsur, soñador de navíos, y Tríptico de mar y tierra. Aunque agrupadas bajo el título común que da nombre al volumen, no todas ellas tratan de empresas y tribulaciones de Maqroll: Amirbar y Abdul Bashur, soñador de navíos, tienen otras figuras centrales, aunque siempre en relación con el personaje del gaviero que de una u otra forma aparece en todas.

A lo largo de los relatos, Maqroll se van perfilando como un marinero desarraigado que pasa mucho tiempo y aventuras en tierra firme, algunas de ellas al margen de la ley y la moral, y casi todas terminadas en fracaso: un comercio de maderas en las orillas del Xurandó, la explotación de una mina de oro en los Andes, un contrabando de alfombras persas a Suiza, un prostíbulo en Panamá, un intento de trata de blancas en Tánger y hasta alguna otra empresa en la desembocadura del Mississipi, que no se detalla y el narrador considera “inconfesable“.

Este mismo Maqroll que se pasea por los bajos fondos, es “un hombre con profundas y muy sinceras curiosidades”, un gusto muy personal por el pasado”, y “una buena formación literaria” debida a su condición de “lector devorante, sobre todo de páginas de la historia y de memorias ilustres”, con las cuales, afirma el narrador, confirma su pesimismo sobre la condición humana. Aunque no quiere saber nada de intelectuales, en su bolsa de marino se pasean un tratado sobre la Guerra de Sucesión de España, las Mémoires d‘Outre-Tombe de Chateaubriand, las Mémoires de Cardinal de Retz, Les Guerres de Vendée, de Émile Gabory, y la Vida de San Francisco de Asís, de Joergensen, todas en sus lenguas originales.


Junto con la lectura, se distinguen gustos y aficiones menos nobles Mackroll: en los puertos su vida transcurra entre whiski, coñac y otros líquidos de parecida naturaleza, en sórdidas posadas, burdeles, bares de mala muerte, y alguna que otra “noche borrascosa de ‘bourbon‘ y mulatas donde con frecuencia establece contactos esporádicos más o menos afectivos con mujeres que van apareciendo en el transcurso de sus aventuras: Amparo María, Dora Estela, Antonia… lo que salga.


Las mejor perfiladas son Flor Estévez, con quien regenta el comercio cuyo nombre da título a Las nieves del almirante, e Ilona una italiana de Triste que aparece en algunas de las novelas compartiendo aventuras y amores con él y con su socio, Abdul Bashur, en un triángulo amoroso y libre, mutuamente aceptado y democráticamente consentido. Ilona es bisexual, pero para ella hacer el amor con otra mujer es “una suerte de juego sin consecuencias, una gimnasia de los sentidos en donde sólo estos participaban, jamás los sentimientos. Ningún peligro para los otros dos miembros del triángulo, que de todos modos tienen muchas otros intereses en común, entre los cuales las aventuras de faldas suelen reducirse, como las de la misma Ilona, a inconsecuente gimnasia de los sentidos.

Posiblemente el hecho de que varios personajes emigren de un relato a otro, es lo que provoca algunas incoherencias en su comportamiento. Por ejemplo Jalima, descrita en Abdul Bashur, soñador de navíos como una “hembra desenfrenada”, una “bacante desmelenada”, con quien Abdul tiene una aventura pasajera y cuyos “arrestos” en el lecho fueron para él una “delirante experiencia” es la misma mujer que aparece en Amirbar casada con Yosip, otro personaje, convertida en pacífica ama de casa. Una incongruencia semejante ocurre con la naturaleza afectiva de la relación de Maqroll con Flor Estévez. En La nieve del almirante, aquél dice que nadie le ha sido más cercano ni más necesario; en Un bel morir, la menciona como una compañera “inolvidable”, con quien el sexo era “era como batirse en un túnel con un enjambre de delicias esquivándose sin cesar”. Pero en Amirbar, cuando una de sus pasajeras compañías femeninas le cuenta que ha trabajado para Flor y le pregunta si la conoce, no hay respuesta ni comentario alguno de Maqroll, que a continuación se pone a comer “con un apetito voraz”, lo cual los indica que ella no le había sido ni tan cercana ni tan necesaria. En realidad, los episodios demuestran que la persona más necesaria y cercana en su vida es Abdul, con quien forma una yunta casi inseparable, aparte de otras intensas amistades como la del pintor Alejandro Obregón y la del narrador mismo, su cronista oficial.

Leídas las obras que componen este volumen, nos queda el sabor de una buena prosa, hermosas descripciones, relatos entretenidos, y acción, porque al fin y al cabo se trata de una nueva y más refinada fórmula de novelas de aventuras. Si al leer nos conformamos o no con eso, será bueno recordar que se trata de guerra avisada, y que no otra cosa podemos esperar tras un título que nos anuncia empresas y tribulaciones.

Ocho libros en seis años. Basta leer una sola página de cualquiera de ellos para entenderlo todo. La obra completa de Álvaro, su vida misma, son las de un vidente que sabe a ciencia cierta que nunca volveremos a encontrar el paraíso perdido. Es decir, Maqroll no es sólo él, que como con tanta facilidad se dice. Maqroll somos todos, y por eso no puede morir."


Más:

Alvaro Mutis homepage - http://www.radio-france.fr/parvis/mutis.htm

Bibliotheka Arango - bogotá - http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-b/biogcircu/mutialva.htm

Alvaro Mutis / un manuscrito - http://www.radio-france.fr/parvis/mumanu.htm