Cuando llegan las musas
Por Evelyn Ugalde
En la Mitología griega, las Musas eran consideradas protectoras e inspiradoras de toda forma de arte y de cualquier tipo de inteligencia. Hoy, más allá del año 2000, la inspiración siguen visitando artistas y escritores, algunas en el baño, otras en sueños, en el bus o llegan en forma de mariposa a posarse sobre la pluma de un inspirado autor. Conozcamos como trabajan las deidades de la inspiración en los escritores costarricenses:Lara Ríos (escritora de "Pantalones cortos"): Mi inspiración literaria se basa en la magia que me encuentro en el
acontecer diario. Mi musa es una mariposa azul que entra por la ventana cuando menos pienso. A veces se posa sobre mi computadora, por un gran rato y no me dice nada. Otras veces me da un beso en la mejilla y se va. Pero ahí me lo dice todo... El problema es que a veces llegan varias mariposas azules, con ideas
importantes y tengo que correr a escribir, antes que se vayan.
Donde nació la idea para escribir Pantalones cortos: La idea nació al darme cuenta que tenía el material necesario para escribir esta obra: las numerosas quejas escritas que enviaba el colegio, sobre la conducta hiperactiva de mi hijo, además de las vivencias en el hogar.
Alberto Cañas (escritor de Los Molinos de Dios, Los cuentos de gallo Pelón, La Segua)
El término inspiración es muy vago, quizás un poco romántico. De pronto a uno se le ocurre algo, y esta ocurrencia, hace cien años lo habrían calificado de inspiración. En todo caso, las ideas para lo quien he escrito, nunca habían sido lentas, sino repentinas, se originan en cualquier hecho corriente, observado desde una posición muy personal. La musa es también un concepto romántico hoy bastante pasado de moda. No recuerdo que esa palabra haya pasado alguna vez por mi mente. Tal vez porque mi literatura ha sido siempre muy poco romántica: ni amores desgraciados ni sentimentalismo en torno a los desgraciados. Más bien burla en casi todo lo que he escrito. Lo que pasa es que algunas veces la disimulo y, más recurentemente, los comentaristas no la han captado. Ahora bien, algunas de las producciones han nacido de sueños (muy particularmente la comedia EN AGOSTO HIZO DOS AÑOS). Pero si he de ser franco, el sitio donde han nacido más ideas ha sido bajo la ducha, casi siempre esa "musa" es agresiva y me entrega la cosas prácticamente listas, para que me ponga inmediatamente a escribirlas..Cuando he decidido que el teclado espere a que la idea se perfeccione, termina "jelándose" y no se escribe nunca.
Sin embargo al escribir teatro casi siempre me ha ocurrido un fenómeno: que comienzo a escribir teniendo la obra muy clara, pero sin conocer el desenlace, y muchas veces el desenlace tarda. Recuerdo esto: di por terminada EL LUTO ROBADO en 1958; sin embargo, el final con que la di a conocer lo encontré, por decirlo así cuatro años despuús, cuando José Tassies comenzó a montarla. UNA BRUJA EN EL RIO, ya lista, esperó como tres meses que yo decidiera cual de los tres finales que se me habían ocurrido sería el verdadero. Cuando escribo el primer acto de TARANTELA no tenía la menor idea de cómo sería el
segundo. LA SEGUA y UVIETA nacieron completas: cuando comencé a escribirlas ya sabía todo lo que iba a pasar y cual sería el desenlace. a OLDEMAR Y LOS CORONELES le cambié la frase final dieciséis años después de escrita, con lo cual adquirió una nueva dimensión y entonces decidí que se la podía dar al público... y así sucesivamente.
¿Cómo nació la idea de "Los molinos de Dios": Esta sí la puedo contestar com mucha precisión. La lectura de un ensayo de José Luis Vega Carballo me dio la clave de por qué los pequeños productores de café "expropiados" por los beneficiadores no se proletrizaron totalmente como sucedió en El Salvador, y es que
encontraron nuevas tierras aptas para el café en el norte de Alajuela, y en la región de los Santos. Conozco bien el norte de Alajuela y muy poco la otra región. Pero la novela Los Molinos de Dios nació completa esa mañana, bajo la ducha, como la historia de dos familias: la expropiadora y la expropiada, y puse manos a la obra esa misma mañana. No recuerdo, en los cuatro años que me demandó su composición, haber tenido un titubeo, una duda o una interrupción de
página en blanco por no saber lo que seguía, pues la novela nació completa en personajes, incidente y detalles. El título lo encontré nuevamente bajo la ducha, la mañana que terminé la redacción. Mientras la escribía, el título provisional fue LOS GONZALEZ Y LOS AÑOS.Ana Cristina Rossi (escritora de Limón Blues, María la Noche y otros)
Le tengo mucho cariño a la inspiración y a las musas, porque desde pequeña mi abuelo decía, cuando me veía en un rinconcito escribiendo: "no
molesten a esta chiquita, le estan bajando las Musas". Pero la realidad es que poco me asisten hoy. A menos que cuando hablamos de inspiración o musas
se trate de una imaginación afectiva, emocional, que no la deja a una tranquila. Entonces si juega un papel, claro Me imagino que en todo
escritor. No tengo musa, lo que tengo son imaginaciones, cosas que me asaltan, fragmentos de escenas, imagenes, gritos, conversaciones, colores. Son los
materiales de los libros. Generalmente caen cuando una está en silencio. Mis musas pueden caer en cualquier luga u hora, porque una puede hacer silencio en
cualquier parte, aunque afuera estén tocando rock metálico. CLARO QUE MI ESTADO IDEAL ES DE CASI TOTAL SILENCIO AFUERA, solo el viento y los pájaros. Y el mar. Pero cualquier cosa bella o terrible puede ser una musa, una inspiración: el color de la cabellera de alguien, el modo que entra la luz
en los ojos de alguien, el tono de una voz.El deseo o la necesidad de escribir "Limón Blues" lo tengo desde niña, desde que alguien me contó lo de Garvey, sus proyectos y la Black Star Line.
Vi la escena. Esa fue la primera escena que llegó: Garvey. Pero lo que realmente me guió en la escritura fue la voz de Samuel Charles Nation, que me estaba esperando dormida en los periódicos de principios de siglo. Entre su voz y la mía hubo una especie de historia de amor. Aprendí tanto de el, y su voz me sigue hablando a través del tiempo. Esa voz fundamenta la escritura de la novela. Es una voz maravillosa. Y esta allí para cualquiera que desee oírla: en sus periódicos.Fernando Durán Ayengui (escritor de La joya manchada, Retorno al Kilimanjaro y otros)
Yo no creo en la inspiración como algo mágico que se instala en la cabeza de uno y le ordena que escriba algo. Prefiero pensar que la
imaginación es una parte de la inteligencia humana que uno pone a funcionar cuando lo cree necesario. Por eso es que no me molesta
aceptar ciertos retos "de pie forzado", como, por ejemplo, escribir un cuento sobre un tema determinado. En esos casos, en vez de sacar una
calculadora o recordar las reglas de la multiplicación, lo que hago es decirme: "A imaginar, hombre, a imaginar". E imagino o no imagino, pero
eso es todo. No existe tal musa, simplemente, en cuanto tengo tiempo y ganas o necesidad de imaginar, no importa dónde ni cómo me encuentre, comienzo a "escribir". Y lo pongo entre comillas porque a veces lo hago sin lápiz, sin papel, sin máquina de escribir y sin computadora. Lo malo de esto es que mucho de lo que
"escribo" en esas condiciones lo olvido. Por supuesto, la literatura es la que ha ganado con ello, ya que de ese modo le he ahorrado
muuuuuuuucha basura. Las musas nunca me han atacado. Por dicha la Erinneas tampoco lo han hecho con mucha frecuencia. Le repito, no hay musas, lo que hay es
ganas, entusiasmo y, algunas veces, necesidad.¿Cómo nació la idea, la inspiración para escribir "Retorno al Kilimanjaro"?
En realidad todo comenzó cuando, un día, pensé que a ninguna mujer mucho más joven que yo le haría el agravio de enamorarme de ella y decírselo.
En caso de que le interesara, ella correría un enorme riesgo por causa de mi egoísmo. Eso es lo que pensaba y me imaginé metido en esa
situación para, acto seguido, encontrar una solución justa para la joven y reivindicadora para el viejo que me imaginaba ser yo. ¿Le parece muy
complicado?.Samuel Rovinsky (escritor de "Las fisgonas de Paso Ancho")
Todas mis obras las he escrito partiendo de una idea, un personaje, una situación real o un hecho histórico. El término inspiración se refiere más al proceso de desarrollo de la obra que a una breve fulguración procedente de la nada. Ahí, en el laborioso proceso, es donde resulta difícil explicarse por qué el escritor sigue un camino narrativo y no otro. Nunca me he encontrado con musas en el baño. Quedaría estupefacto de la emoción. Sin embargo, es cierto que la idea para un cuento, una novela o una obra de teatro, puede surgir en cualquier sitio, incluso en una tina. Lo demás depende del talento del escritor. Las musas son mitológicas, descritas como mujeres hermosas, amables, inteligentes, sensibles, capaces de llevar de la mano al artista o al escritor por los difíciles caminos de la inspiración. Juro solemnemente que todavía no me ha atacado ninguna en mis sueños.
¿Cómo nació la idea, la inspiración para escribir "Las fisgonas de Paso Ancho"?
Fue un hecho banal, narrado por un imaginativo periodista del diario La Hora -creo que ocurrió en 1970 en una humilde vivienda de un barrio- que originó una batahola de curiosos, policías y bomberos. Este inusitado suceso, me dio la idea de indagar sobre la realidad concreta, su interpretación y la forma en que es manipulada.Marjorie Ross (escritora de "El secreto de la KGB")
Qué papel juega la inspiración en su creación literaria? Lo que hay, realmente, son personalidades y estilos de trabajo diverso entre los escritores y escritoras. Algunos solo escriben cuando están psicológicamente cargados de energía, presa de una obsesión creadora (lo que sería otra manera de decir inspiración), mientras que hay quienes no consideran a un autor como “profesional” de las letras (sea eso lo que sea), si no se sienta frente a la computadora o la página varias horas diarias, forzándose a escribir. Creo que la llamada “inspiración” es, como dice Francisco Umbral, observación y uso de la muñeca, esto es, oficio. Ahora, cada quien utiliza esos instrumentos de acuerdo a su temperamento. Desde niña he vivido a través de la palabra. Es a través de ella que veo el mundo; la palabra son mis ojos. Entonces ando siempre buscando detalles, ángulos, descripciones, personajes, trozos de diálogo, igual que los pintores se obsesionan con la luz. Tengo una pasión por los instrumentos de la escritura –cuadernitos, libretas, lápices bolígrafos, etc.- y cargo un jueguito siempre conmigo, donde quizás anoto mi particular visión, sobre lo que me llame la atención, en cualquier momento o lugar.
¿Cómo describiría su musa? Llega cuando está durmiendo, en el baño, poquito a poco o a montones, es tímida o agresiva, le da solo una idea y usted continúa el resto? ¿Sus musas la atacan con frecuencia en algún lugar o en algún momento especial?
-No creo en las musas, sino como un punto maravilloso en un proceso de interrelaciones, en las que interviene una gran cantidad de energía, que provoca una resonancia creadora, de mayor o menor duración. Esa onda ocurre por una concatenación de circunstancias, envuelve múltiples contradicciones y nunca es casual.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir El secreto encanto de KGB?
Con los temas literarios, soy como una gata a la que le enseñan un ovillo y se lanza en su persecución. En este caso, el ovillo tentador fue un rumor llegado en voz baja, desde Moscú, que sirvió de motor para años de trabajo continuo.Tatiana Lobo (escritora de El corazón del silencio)
¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
Si queremos hacer chicha de maiz no basta con la mazorca. Hay que masticar los granos durante mucho tiempo para que fermenten.¿Cómo describiría su musa? No tengo musas ni musos. Soy una persona de trabajo que vuelca en lo que hace todo su esfuerzo. A veces tengo una buena idea mientras duermo, entonces me levanto a trabajar.
¿Sus musas lo atacan con frecuencia en algún lugar o en algún momento especial?
Como no tengo, no me atacan. pero a veces ocurre que se me ocurre algo
interesante de manera fortuita, en la calle, en los buses, o cuando lavo los
platos.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir El corazón del silencio?
Fue mucha reflexion anterior. Había un propòsito, una intención. no hubo primera luz. lo que hubo fue una secuencia que luego puse en orden eligiendo
la mas apropiada para comenzar.
Carlos Rubio (escritor de Escuela de Hechicería, Pedro y el teatrino maravilloso y otros)
Primero es la seducción y el deseo de escribir. Pero nada se hace tan sólo con el deseo, por lo que es necesario dedicar muchas horas a imaginar y a
convertir lo etéreo de la fantasía en palabra escrita. De nada sirve la magia del deseo si el escritor no dedica horas y disciplina a su trabajo.
Lo de la musa es una metáfora vieja y bastante anticuada, al menos para mí. Generalmente, aclaro las ideas sobre mis escritos al mismo tiempo que
practico deporte. Casi todos los días hago algún tipo de ejercicio físico. Nado un par de kilómetros o troto durante una hora. Es, en esos momentos,
cuando amarro mejor el texto que aparecerá sobre el papel.
Las ideas para escribir pueden aparecer aún en los momentos más insignificantes de la vida. Para mí los sueños se han convertido en
surtidores para la escritura. Los sueños son fuentes inagotables de imágenes literarias. En todo caso, los actos de soñar y de escribir son bastante parecidos. Por medio de ambos, el escritor palpa la piel secreta de su intimidad.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "Escuela de hechicería"?
Mi amiga Marisol Vargas y yo éramos estudiábamos pedagogía en la Universidad Nacional. Hicimos un trabajo sobre educación y cultura en la comunidad de
Escazú. Desde un principio dije "yo me encargo de la magia y la hechicería". Así, poco a poco, lo que era una investigación estudiantil se
convirtió en la trama de una historia. Fue necesario consultar libros, tesis y hasta entrevistar a personas que dedican a la magia para vivir la
historia de un par de niños y una bruja que defienden lo suyo en un mundo globalizado.
¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
Si me hubieras preguntado hace cien años te habría respondido que mucha. Si me hubieras preguntado hace cincuenta, te habría respondido
que ninguna. Pero como me preguntás hoy, en el epicentro de las posmodernidades, debo responderte que mucha y que ninguna.
Yo mismo, te lo juro, asistí al funeral de las musas. Lloré y hasta anduve de luto.
Pero nos equivocamos todos: las musas son inmortales y, aunque uno no lo sepa, siempre están ahí haciéndole cosquillas a la memoria. Carlos Villalobos (escritor de Tribulaciones)Mi musa es una aventurera que no descansa de asombrarse nunca. Yo la asombro y ella me asombra con su asombro. Las musas nunca atacan. Las musas muerden en anzuelo que les lanzamos cuando leemos las obras de los grandes maestros.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "Tribulaciones"?
En el caso de mi libro, la tribulación literaria ocurrió cuando un profesor de Periodismo, mi buen amigo Roberto Herrscher, apuntó en clase que el televisor era el brujo de la tribu. La relación entre lo arcaico y la tecnología moderna, es decir, entre la magia antigua y la moderna, me parecieron geniales para escribir un cuento.
Rodrigo Soto (escritor de El nudo)
Mucho de lo que escribo se origina en sueños y visiones que irrumpen en el día. Eso es lo que entiendo que tradicionalmente se llama inspiración. Algo
que está fuera de nosotros, que no depende exclusivamente de nosotros. Ahora bien, la tarea de llevar al papel, de traducir en palabras esos sueños y
visiones, está mucho más relacionada con el trabajo contidiano, con la constancia y con el sudor. No obstante, aún esta fase del trabajo, existen
días en que todo fluye maravillosamente, y las palabras suenan y resuenan, y eso también está fuera del control del escritor.
En algunas ocasiones, he tenido varios sueños, en noches consecutivas, alrededor de un mismo tema o proyecto literario. Siento que con "las musas"
uno establece una relación de mutua fidelidad: ellas te son fieles, y te susurran al oído, en la medida en que uno les sea fieles, y le dé cuerpo a
lo que ellas te susurran. Como ya te dije, muchos de mis proyectos literarios se originan en sueños. En mi etapa adulta -digamos, de los 30 años en adelante-, esta es la forma más frecuente y el canal más firme de comunicación con las "musas"¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "El nudo"?
El Nudo se origina de dos sueños diferentes. En uno de ellos, me soñé una parte importante del argumento. El otro sueño, que en principio no tiene
nada que ver con el argumento, me indicaba, sin embargo, que era el momento de emprender la escritura.Adriano Corrales Arias (escritor de Caza del poeta)
¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
Casi ninguna si se entiende en el término tradicional. La inspiración no existe, como decía Picasso: "y si existe que me encuentre trabajando". La
labor del poeta, del escritor, del artista, tiene que ver mucho con su dedicación y estado de ánimo, que es como un estar alerta, atento, como un
vigía. Por supuesto, esa labor está en directa sintonía con su talento. Por eso lo que hay son momentos de asombro, estados alterados, o trances, donde
algo, o alguien, se comunica con uno (acaso un "medium", o tal vez "el otro" de uno mismo) y te susurra ideas o imágenes. Mi musa llega de a poquitos y cuando lo hace de golpe uno no se entera sino hasta pasado el impacto. Pero como con retazos de imágenes, sueños, ideas, que luego se van hilvanando con palabras. Uno continúa el resto...Si por musas se entienden esas imágenes, ideas, "llamadas internas", debo decir que no atacan con frecuencia, sino cuando uno menos lo espera. Por eso siempre hay que estar preparado, con papel y lápiz, aunque, claro, no necesariamente ese "llamado" siempre termina en poemas o narraciones. A veces son falsas alarmas, llamadas equivocadas.¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "Caza del poeta"?
Caza del Poeta nació frente al mar Caribe en Trujillo, Honduras, como una serie de imágenes que tenían que ver con la historia de ese país y de
Centroamérica. Pero entonces no era tan claro, solo un mar de palabras que anoté delirantemente y que produjeron un par de poemas largos que luego
fueron perfilándose como el libro que primero se llamó Casa del Poeta, sin zeta.Alí Víquez (escritor "Las fases de la luna")
La inspiración es, en mi caso, una especie de certeza en relación con un tema, idea o emoción, de que ya estoy listo para escribir sobre ello. Generalmente, me pongo a pensar en algo de lo que me interesa escribir durante varios días (o semanas, o meses) y en determinado momento ya lo tengo: esa es la inspiración, es decir, una sensación de haber dado con la forma expresiva adecuada y con la madurez de los contenidos. Pienso que la musa es el misterio interior, esa parte del proceso creativo que no se puede describir racionalmente, una suerte de llamada que más vale no tratar de entender, sino que hay que seguir con fe ciega. Así las cosas, en mi caso la musa siempre es agresiva, porque cuando determina que ya estoy listo para escribir, tengo que dejar lo que estoy haciendo y obedecerla.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "Fases de la luna"?
Las fases de la luna se fueron dando muy poco a poco. Al principio, me interesó hacer un libro diferente de los que había venido trabajando, a raíz de que un personaje de mi novela Conspiración para producir el insomnio escribía cierto tipo de textos muy difícilmente clasificables, y cuando los lectores los leyeron (se incluían en la novela), algunos me dijeron que les habían gustado mucho. Así que pensé en hacer un libro solo de esos textos no clasificables. Después, durante el proceso de escritura, quise incluir también textos claramente clasificables dentro de ciertos géneros (como sonetos, por ejemplo), con el objetivo de que el libro fuera todavía más raro, ya que combina lo clasificable con lo inclasificable. El título del libro responde a una colección en la que el cambio es lo que se impone, como en el caso de la luna.Floria Herrero (escritora de Abuelas que vuelas, El gigante verde)
Creo que la inspiración en la creación literaria es solamente un 10 por ciento y el resto es trabajo. Mi musa es muy variable, llega cuando menos me imagino y a veces tengo que detenerme de lo que estoy haciendo a escribir una idea porque si no se me olvida, pero ya la estoy educando a llegar en los momentos en que estoy escribiendo. Generalmente me da sólo una idea que elaboro en mis horas de trabajo. A veces está medio retirada y a veces son tantas las ideas que se
me cansan los dedos escribiéndolas en la compu. La inspiración es un momento maravilloso en el que uno se retira del mundo cotidiano para vivir otros
mundos.La idea para escribir "Abuelas que Vuelan" creo que nació de un sueño. El sueño de volar que he tenido siempre y como en los cuentos todo es posible,
yo cumplo mi sueño al escribir ese libro.Oscar Nuñez (autor de "En clave de luna ")
¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
Primero un aspecto de definición: si la inspiración existe -cosa de la que no estoy enteramente seguro-, yo diría que más que un estado es un proceso.
Empieza, a mi juicio, con una intuición (puede ser una imagen, un recuerdo o una preomunición). La intuición se acepta o se rechaza, pero una vez
aceptada se transforma en idea, en proyecto de creación. Eso podría considerarse una primera parte del proceso. Luego viene un periodo de
familiarización y de enamoramiento con la idea y, finalmente, una estado de concentración que nos permite manipular, construir y dar a luz el proyecto.
Es importante aclarar que la cultura occidental no ve la intuición como una forma de conocimiento, porque no funciona según las reglas de la lógica,
pero el artista en general sabe que donde no hay intuición no hay proceso creativo. La inspiración es un destello de conocimiento
intuitivo, no siempre actúa con arreglo a las normas de la lógica, y en mi caso podría decir que es un poco tímida. Se asoma muy sigilosamente y
siembra una idea, normalmente poco desarrollada, apenas un germen que provoca inquietud y que impulsa a seguir el proceso.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "En clave de luna"?
Debo admitir que la "Musa" no siempre tiene que ver con mi producción literaria. En el caso de "En clave de luna", fue un proceso más bien
racional y acumulativo. La idea de recrear la vida de una sala de redacción data de mis primeras experiencias como periodista y remata con un periodo en
que trabajé como jefe de redacción en La República, donde conocí personas de una potencialidad dramática increíble. La inspiración, si hubo, vino más
bien en el trabajo, a la hora de construir personajes y situaciones.
Iván Molina (escritor de La miel de los mudos y varios libros de historia)
¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
Ante todo, creo que se debe partir de una crítica del concepto de inspiración, el cual, en su forma clásica, sugiere que el proceso de creación es espontáneo. Hoy es claro que no es así: la creación está conformada, por lo menos, por los siguientes componentes: las experiencias pasadas y presentes del autor (o autora) y sus expectativas futuras, las demandas y presiones sociales, y el grado de conocimiento sobre determinados temas. La combinación de estos componentes, en el marco de procesos sistemáticos de trabajo intelectual, conduce a
desarrollar líneas de creación más o menos originales. Desde esta perspectiva, la "inspiración" no es algo que viene, sino un momento particular del proceso de creación, que ocurre al calor de una búsqueda constante. Hay momentos particulares en el proceso creativo en que el autor (o autora) logra vislumbrar, con mayor o menor precisión, asociaciones entre cosas, personas o situaciones que, previamente, parecían sin relación alguna (por ejemplo, en "La miel de los mudos" traté de hacer algo así en algunos cuentos, como en Febrero 2034, donde se parte de una relación entre suicidio y elecciones). A partir de aquí, tanto el capital cultural como el talento y la
sensibilidad del autor (o autora) resultan fundamentales para desarrollar esas relaciones hasta sus últimas posibilidades. En este sentido, más que el toque de la musa sería preferible enfatizar la predisposición que tenga un escritor (o escritora) para subvertir los lugares comunes y desarrollar historias que van contra lo establecido y aceptado. En mi caso, por lo menos, algunos de esos particulares momentos creativos pueden ocurrir de manera esporádica o a partir de algún sueño, pero lo normal es que se produzcan durante el proceso de trabajo creativo, cuando todas las energías intelectuales están concentradas en dicho proceso.¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir "La miel de los mudos"?
En La miel de los mudos, cada cuento tiene, obviamente, su propio momento creativo particular; en el caso del cuento que da título al
libro, la idea partió de una historia de mi madre, quien me contaba cómo, allá por 1919, su abuela le compraba cincos de miel de abeja en
una finca propiedad de una familia de mudos. La imagen de unos mudos fabricantes de miel me pareció tan extraordinariamente extraña que
decidí dejarla simplemente como el trasfondo del cuento.
Myriam Bustos: (escritora de "Los ruidos y Julia")
La inspiración juega un papel esencial: si no hay algún asunto que yo lo sienta como apto para escribir sobre él, simplemente, no escribo. Por esto mismo, soy incapaz de escribir por encargo, con un tema que me venga desde fuera y que no obedezca a una necesidad mía.
Mi musa es, a veces, musa, y otras, muso. Cuando es muso, asume la figura de mi marido, que con su comportamiento, sus ocurrencias, sus comentarios, su frases,
suele despertar mi capacidad creativa y me sugiere, sin decirlo, ideas para fraguar historias y personajes. En otros casos, se encuentra en las personas
que conozco: en sus comportamientos, en sus confidencias y, a veces, en una simple frase que pronuncian. Recuerdo, por ejemplo, que hace más de cuarenta años, una amiga que lamentaba su falta de motivación para el sexo, me aseguraba que si su marido le hablara con aspereza durante las relaciones
conyugales, ella superaría su desgano. De esta confidencia nació mi inspiración para escribir mi cuento largo o novela corta “Las otras personas”.
En otras ocasiones, mi musa aparece en algún sitio determinado y me ayuda a “ver” lo que podría ocurrir allí. Eso sucedió en el caso de mi cuento “Al otro
lado de la acera”, cuando yo contemplaba el lote baldío que tenía enfrente de la casa en donde vivía entonces e imaginaba la espléndida aventura que podía
vivir allí una mujer capaz de materializar sin consecuencias un deseo prohibido. En ciertas oportunidades, la musa se las ingenia para que, al despertar, yo recuerde lo esencial de algún sueño muy intenso, entonces anoto las ideas básicas y luego, cuando dispongo de tiempo para escribir, las convierto en un relato nuevo. Fue este el caso de “Momento sabático”, y también el de “Gadiana”. A veces mi musa se oculta detrás de una puerta
cerrada y me promete que, si la abro, encontraré algo maravilloso al otro lado. Así me sucedió en mi relato “El cuarto propio”, que visualicé, simplemente, detrás de la puerta del baño de visitas de mi última casa, que por estar siempre oscuro permitía que, al ingresar una luz imaginaria en él, pudieran verse paisajes soñados. La musa también emerge, en ciertas circunstancias, de las páginas de un libro, de una obra pictórica impresionante, de un poema, como
me sucedió cuando elaboré lo sucedido en mi cuento “Fata Morgana”, que me asedió largamente, incansable -tardé unos cuarenta años en concretar esa idea-.
Mi musa suele ser sumamente majadera, obsesiva, casi, e instigadora de comportamientos irresponsables, porque cuando se empeña en visitarme, soy capaz de abandonar mis grandes responsabilidades para entregarme a las delicias de crear mundos insólitos con sólo palabras. Ellas no son constantes en materia de ritmo de aparición. Paso períodos de total sequía y otros de tanta fertilidad, que descuido cosas importantes por obedecer sus perentorios mandatos. Pocas situaciones me angustian más que la de no poder escribir cuando me han surgido buenas ideas y debo acatar el principio de la realidad que me obliga a colgar la pluma.¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir “Los ruidos y Julia”?
La idea inicial fue únicamente una afirmación que me dejó pensando y que, al intentar encontrarle sentido, me condujo a buscar algo que pudiera relacionarse con lo que suele ocurrir en la vida. La frase en cuestión la leí en una entrevista que se le hacía a Marguerite Duras o a Marguerite Yourcenar (no recuerdo con precisión a cuál). La escritora afirmaba, en una de sus respuestas, que “todos estamos en la vida sexual de los demás”. Entonces imaginé una situación probatoria de esta idea (que me parece muy convincente): así nacieron tanto los ruidos como Julia.
Jorge Arroyo: (escritor de La tea fulgurante)En mi caso, la inspiración puede ser el detonante de un escrito. Cuando la inspiración llega, tiene tanto de sublime, como de inmediato y de confuso. La mirada de un niño limosnero puede pergeñar una obra histórica con una metáfora que señale que la corrupción imperante propicia la miseria. Pero la inspiración, que es pasión e imaginación juntas, hay que convertirla rápidamente en trabajo, en tecleo, en
investigaciones y en elaboración sucesiva del(os) texto(s). Y no todas las obras nacen de una inspiración inmediata, sino de muchas reflexiones, más que inspiradas, meditadas.
Mi musa es tramposa. Puede ser tanto tímida como agresiva. A veces es felina y se acerca cuidadosa, como un pensamiento que toma forma poco a poco,
producto de conversaciones, lecturas, películas, etc. Otras, es un zarpazo que al instante me conforma una obra completa en la cabeza.
Pero siempre le sigue lo mismo: Dominarla. Sigue el largo proceso: valorar si la idea que la "musa" sugirió es válida o si solo fue un chispazo caprichoso, un juego sofista. Sea como sea, cuando llega la musa -da igual si es durmiendo o en el baño- es verdad que propone solamente una idea y es uno el que después carga con la cruz de elaborar el resto, sin Cirineo.
¿Cómo se dió el germen de La Tea Fulgurante?
Creo que varias musas se dieron cita: Melpómene (La tragedia) Talía (La Comedia) Euterpe (La Música) y Polimnia (La Historia y la épica)
cuando, acomodando mi biblioteca, hicieron que encontrara el texto de mi obra "La Batalla de Rivas" (representada en Alajuela, en 1995, en un
montaje espectacular dirigido por Manuel Ruiz con 350 actores). Las "musas" me propusieron el ejercicio de condensación de aquella épica,
de manera que fuera accesible para los estudiantes que, hoy más que nunca, deben acercarse a la ejemplificante Campaña Nacional. Y musas
aparte, fue el actor Roberto Zeledón quien me convenció de intentar la nada fácil tarea de constreñir los hechos de 1856 en 50 minutos
escénicos. Nueve meses de investigación, escritura y reelaboración dieron LA TEA FULGURANTE. O sea que con las musas tuve, literalmente,
un parto.
Julieta Dobles (poeta , escribió Casas de la memoria)¿Qué papel juega la inspiración en su creación literaria?
La inspiración se incita escribiendo. Yo me siento en la computadora con un motivo o un tema, y a veces unos apuntes manuscritos, y empiezo a escribir. A veces sale pronto la frase inspiradora y a veces no tan pronto. Pero siempre que me siento por lo menos una hora, sale el poema. Todo es encontrar el tiempo para sentarse y concentrarse, pues el estado mental que requiere es alfa.
La práctica logra ese milagro: que siempre salga el poema.
¿Cómo describiría su musa?
Lo que los poetas antiguos llamaron musa, es la chispa creadora, la idea, fugaz muchas veces, de un tema, o una frase que sirve de puerta al tema. Cualquier sueño, pensamiento, observación, experiencia, conversación o reflexión la puede producir. Pero hay que anotarla, pues así como llega, se olvida. El poeta Isaac Felipe Azofeifa recomendaba a susu discípulos tener una libreta y un bolígrafo en su mesa de noche, para anotar lo que recordamos de los suelos al despertar, que puede ser fuente de temas poéticos. Yo recomiendo llevar simpre la libreta, y así en los minutos perdidos de las colas, en el banco, el médico, el bus, etc,, podemos hacer anotaciones o poemas enteros que luego se trabajan.
¿Sus musas lo atacan con frecuencia en algún lugar o en algún momento especial?
Jorge Debravo decía que la musa, o inspiración debe ser como un perro educado, que llega cuando lo llama su amo. No un perro maleducado que llega cuando le da la gana.Las mías son bastante educadas.
¿Cómo nació la idea, la inspiración: esa primera luz o escena para escribir
"Casas de mi memoria"?Una tarde de 1991, al año siguiente de volver al país después de 12 años fuera pasé por la casa de mi primera infancia, en el centro de San José, al sur del Colegio de Señoritas. Es una casita modesta y muy vieja, la primera que alquilaron mis padres recién casados. Allí viví hasta mis nueve años. Había en ese momento un salón de belleza, y estaba abierto. Entré y le pregunté a la dueña si me podía permitir pasar, porque esa casa yo la había dejado hacía 50 años, y era la casa de mi primera infancia. Ella, muy amablemente me llevó a recorrer todo, hasta el fondo. La casa era y no era la misma. Sí, era la misma, pero yo había cambiado. Me emocioné mucho, y lo que sentí está expresado en mi poema La Casa del Olvido, primer poema de mi libro Casas de la Memoria. Así nació ese libro, en el que cada casa habitada por mí y por mi familia tiene un poema. Lo trabajé durante varios años, y fue publicado finalmente el año pasado. Es poesía narrativa, y por tanto difícil de crear por los peligros que implica abordar la poesía desde la narración de hechos, pero fácil y amena de leer. Ha gustado mucho este libro que publicó la Editorial de la Universidad de Costa Rica con unas hermosas fotografás hechas para él por mi hijo, el fotógrafo Jorge Albán.
Dorelia Barahona:
Más que formar a otros, escribir significa hacer otras historias de lo vivido. Imagínense el poder de semejante afirmación. Poder inventarse no otro, sino otros pasados, otros presentes y sobretodo otros futuros para vivir. Y no me refiero a escribir cuentos biográficos modificados en nombres y lugares, sino a la ficción en general. Siempre estamos allí los escritores. A pesar de que sean otras la historias y los tiempos, una parte de nosotros se queda en cada palabra que decidimos escoger para que siga el collar de la metáfora literaria. Escribir para rehacerse, para curarse, para modificar
y exorcizar los demonios personales para liberar en el papel lo que nos atormenta, como obsesión placentera o
desagradable para, temas de temas que se quedan en la conciencia y que tenemos que liberar, que comunicar
que soplar en el vacío de las redes de comunicación culturales, a donde no imaginamos lectores que nos
lean, tan solo el gusano cósmico que nos devuelve otra vida para vivir en el papel, una potestad del artista,
de quien nunca esta satisfecho con lo concreto de su realidad, de su única posibilidad de transcurrir en
este mundo. Por eso escribo novelas y cuentos, por eso sigo
escribiendo.Una oración, un párrafo un duendecillo menos que me rodea, hasta terminar la obra, para de nuevo esperar
que empiecen a llegar como chispas que poco a poco, asociándose, van conformando mi necesidad de volver a
la oración que los liberará para que aniden en otros al ser leídos.