RECREACION POETICA DE LA PATRIA:
MEMORIALES, DE RODOLFO HERNANDOPor Peggy von Mayer
Recientemente ha visto la luz Memoriales, de Rodolfo Hernando, un costarricense, con muchos años de radicar fuera del país, que recrea poéticamente a su Patria, haciendo una detallada descripción de los próceres, los lugares, la gente, la fauna y la flora, en fin, los mil y un detalles que van conformando el abigarrado territorio que se despliega en las tres partes de que consta: Sus habitantes, Su historia, Sus lugares. Pero no se piense que este poemario es la visión idealizada en el recuerdo, el cual suele distorsionar con el filtro de la afectividad la realidad de las cosas. Por el contrario, Memoriales está construido a partir de un análisis minucioso y experimentado, que muestra el conocimiento y la seriedad con que Rodolfo Hernando ha elaborado esta recreación de Costa Rica.
Y todo ello, en una composición estrófica de vieja prosapia: el soneto, considerado el molde métrico más universal de nuestra poesía.
Se atribuye a Giácomo Lentino la creación del soneto, durante la primera mitad del siglo XIII, pero llega a la perfección con Dante, Petrarca, Ariosto y Tasso, principalmente. Desde entonces, el soneto se ha enseñoreado de la poesía durante unos siete siglos, siendo la composición estrófica más extendida, y ha sido aprovechada por escritores excelentes, como Garcilaso de la Vega, Quevedo, Góngora, Shakespeare, Neruda, entre tantos otros.
Este predominio del soneto por encima de otras composiciones estróficas puede explicarse por su estructura claramente definida, compuesta de dos cuartetos y dos tercetos, en endecasílabos, con rima ABBA, ABBA, CDC, DCD. El soneto es un conjunto cerrado, una unidad. Este rasgo formal determina en gran medida su carácter, pues exige un trabajo riguroso. El ultimo verso debe tener la fuerza necesaria para un final decisivo, que sustente y amarre toda la estructura, ya que la mayor carga de pensamiento, se sintetiza en el último verso. La estructura conceptual del soneto se va acentuando cada vez con más fuerza, hasta llegar a su expresión final.
En estos tiempos en que predomina el versolibrismo, libre de toda atadura formal, y el prosaísmo, especie de excusa fácil para hacerse llamar poeta, es muy raro encontrar creadores que se sometan a una disciplina tan rigurosa como el soneto.
Este es el caso de Rodolfo Hernando, que nos ofrece 170 sonetos en Memoriales. Pero el acierto de este poemario no está solo en la pericia de la estructura formal, sino en su contenido.Los sonetos sobre la historia de Costa Rica constituyen un recorrido valiosísimo sobre esta materia, pues cada poema recoge algún acontecimiento relevante del quehacer patrio, como es el caso del dedicado a don Gregorio José Ramírez, un alajuelense que sostuvo y propagó ideas republicanas, y se enfrentó a los heredianos y cartagineses que querían unirse al imperio mexicano de Iturbide. Ambos bandos disputaron por año y medio, hasta que los imperialistas de Cartago quisieron dar un golpe de estado. Los republicanos, liderados por Ramírez, batallaron con éstos en el Alto de Ochomogo, ganando los josefinos y alajuelenses. Como consecuencia de esta batalla, la capital se trasladó a San José. Este importante hecho histórico es recogido en el siguiente soneto, que señala el injustificado olvido del que ha sido objeto Ramírez:
SEPELIO DEL BRIGADIER
GREGORIO JOSÉ RAMÍREZHéroe de Las Lagunas.
Restaurador de la Libertad.
4 de diciembre, 1823¿Dónde estuvo la Patria agradecida
del epónimo en su instante postrero,
quién le ofreció un homenaje sincero
en su apresurada y fatal salida?
Ante la libertad comprometida
por desliz del hermano traicionero.
alzó su brazo con gesto somero
apuntando a la unidad bendecida.
Del sino del navegante marcado
vivió al borde del naufragio inminente;
de su viaje final nada ha quedado,
ni firme cruz ni lápida doliente,
como el que en alta mar es sepultado,
toda traza del despojo está ausente.
Hernando también nos recuerda la importancia del Bachiller Osejo, insigne maestro de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás. Su actitud visionaria propició que país haya alcanzado actualmente un alto grado de desarrollo en la educación, gracias a la labor de la institución universitaria, en que se convirtió posteriormente la Casa de Enseñanza que el Bachiller Osejo impulsó con su elocuente verbo. Y así sucesivamente van desfilando ante nuestros ojos aquellos que construyeron nuestra identidad costarricense, como es el poema dedicado a otro gran gestor de la cultura, García Monge:EL HUMANISTA
Don Joaquín García Monge
1881-1958
Siempre tuvo presentes los cuidados
maternales de una infancia lejana;
el nombre mismo de Desamparados,
aquel pueblo sobre gleba lozana,
llenaba sus ojos intencionados
de una ironía con ternura ufana,
de que no estaban tan abandonados
cuando la vida a caudales emana.
Con similar envite generoso,
la lumbre del espíritu quería
dispersara nublado tenebroso,
y fue la letra impresa la energía
transformada en un faro luminoso,
sirviendo al continente como guía.
Estas son solo unas muestras del tema histórico del poemario. Otro aspecto que resulta sorpresivo es el uso de la ironía risueña, en poemas que permiten una doble lectura, como en el siguiente ejemplo, en el que el lector podría descodificar dos sentidos, uno, a un mastodonte real, y otro a algún personaje algo grotesco, de quien se burlaría implícitamente el autor:MASTODONTE DE TIBÁS
reliquia de museoImagínese el terror del instante
cuando el nombre conjura la presencia
y ante el estupefacto visitante,
a quien detiene la ósea pertenencia,
de improviso toma forma el gigante
hastiado de centurias de impaciencia,
alzándose destructivo y tonante
al golpe de una instantánea violencia.
Tan posible puede ser el suceso,
aunque una sindéresis lo rechace
con humor intratable de su flema.
Inspirado y total es el proceso
con el cual la fantasía rechace
la costilla o la línea del poema.
Si hay algo que deja manifiesto Memoriales, es la aprehensión de una identidad costarricense que no solo está constituida por los gestores de un proyecto político-ideológico, sino por todas sus gentes, aun las más humildes; y por la dimensión física de esta geografía espléndida, exuberante y pletórica de vida. La suma de todos esos elementos es la Patria, esa que Memoriales nos permite reencontrar, sugestiva y abierta a las posibilidades de nuestra propia vivencia.