Corazón de maestra, alma de líder
Hace cien años nació Luisa González, cofundadora del Partido Comunista y luchadora incansable hasta su muerte
Algunos apuntes biográficos
Luisa González pasó parte de niñez en barrios marginales de esa provincia y San José. Se graduó como maestra de primaria en la Escuela Normal el 17 de diciembre de 1922 y tres meses después fue nombrada en la Escuela Pilar Jiménez, en Guadalupe. En 1926 fundó junto a Carmen Lyra y Margarita Castro el primer kinder maternal con carácter científico, bajo el método Montessori.
En 1933 casó con el profesor universitario Gonzalo González, con quien engendro a su único hijo, José Pablo. Ese mismo año fundó la Escuela Omar Dengo, en honor a su admirado mentor. También las organizaciones Unión Nacional de Educadores, desaparecida en 1948, y Maestros Unidos, que más tarde fue la base de la actual Asociación Nacional de Educadores (ANDE).
Desde 1937, y durante 10 años, editó la revista infantil Triquitraque, al lado de Adela Ferreto, Emma Gamboa, Lilia Ramos y Carlos Luis Sáenz. Participó en la fundación del Bloque de obreros y campesinos que más tarde se llamó Partido Comunista Costarricense.
Por su ideal de igualdad de derechos fundó en 1953 la Unión de Mujeres Carmen Lyra, que posterior fue la Alianza de Mujeres Costarricenses.
Por su obra “A ras del suelo” obtuvo en 1970 el Aquileo J. Echeverría en novela y cuatro años más tarde en teatro por la puesta en escena a partir de una adaptación que ella misma hizo.
También escribió textos cortos, artículos de opinión en distintos periódicos, la biografía “Carmen Lyra, ¿quién fue y qué hizo?”. Su último libro “El primer kinder en Costa Rica: Un sueño hecho realidad” lo escribió en 1994, a los 90 años.Eduardo Muñoz (Tomado del Periódico Tiempo del Mundo)
Fue hace un siglo, para ser exactos el 25 de abril de 1904. En medio de la peor de las pobrezas vino al mundo una niña a quien sus padres llamaron Luisa. Ellos, “mulas de carga” que trabajaban para otros, nunca imaginaron que pocos años después sería una de las protagonistas de los cambios políticos y sociales en las décadas siguientes.
Sus familiares aseguraban que su destino, así como el de sus hermanos y primos, no sería distinto al de ellos: zapateros, costureras, cocineras, lavanderas o planchadoras, trabajando de sol a sol para poner en la mesa algo que comer al terminar la extenuante faena.
Así fue la vida de Las Gutiérrez, como les decían, “pobres pero honrados”, donde la voz de Rosalina Gutiérrez, doña Lina, se imponía para solucionar los problemas de aquella familia, en la que hermanos, tíos, abuela y primos compartían una derruida casa de habitación en el barrio La Puebla, cercano a la Escuela Porfirio Brenes.
Pero la solidaridad del clan hizo que la joven Luisa cruzara las puertas de la Escuela Normal en 1915. Bajo la tutela de Joaquín García Monge, Carmen Lyra y Omar Dengo, conoció un nuevo mundo que la marcarían toda su vida. “Yo aspiraba a grandes sorbos el oxígeno de aquel ambiente limpio, claro, alegre y vital de las aulas del colegio, que impregnaba todo mi espíritu, y abría los poros de mi alma ingenua y limpia, hacia rutas desconocidas y fascinantes”, relató en su libro “A ras del suelo”.
Solo tenía 16 años de edad cuando cruzó ese umbral con sus viejas pero muy bien embetunadas zapatillas. Entró hambrienta de conocimiento y salió cargada de ideales que defendió hasta que el 20 de octubre de 1999 cuando se apagó por siempre la voz de la niña Luisa.
Luisa González “la normalista”, la líder política, la escritora, la eterna maestra nació y murió con el siglo XX. Parte de su pensamiento quedó recopilado en decenas de páginas impresas. Periodistas de varias generaciones le entrevistaron, entre ellos quien suscribe estas líneas. Como un homenaje a una artífice de la Costa Rica del siglo XX transcribimos la siguiente entrevista, imaginando que aún está viva y que a sus 100 años de edad nos abrió de nuevo la puerta de su casa en calle 20, en Barrio México, donde ha vivido más de medio siglo.
Debemos aclarar que para este ejercicio tomamos fragmentos de sus textos autobiográficos “El primer kinder en Costa Rica: Un sueño hecho realidad” y “A ras del suelo”, así algunas entrevistas publicadas entre las décadas de los 70 hasta los 90. Pero algo es seguro, si estuviese entre nosotros seguiría firme en sus ideales, señalando los males de la patria y apuntando con agudeza sus causas.Doña Luisa, ¿Qué es lo primero que viene a su mente cuando piensa que ha vivido un siglo completo?
“Los viejos de ahora, hemos tenido la suerte de vivir de punta a punta un siglo maravilloso, extraordinario, por el avance de la ciencia y de la técnica, creados por el hombre. Podemos comparar los primeros años del siglo en que vimos prenderse la primera bombilla eléctrica como si una varita mágica hiciera el milagro de iluminar nuestras calles, caminos y ciudades. La verdad es que cada época tiene su caracterización. Los niños y jóvenes de ahora tienen otra mentalidad, desde que nacen están rodeados de múltiples aparatos electrónicos que mueven el mundo con una celeridad maravillosa que cambia totalmente el desarrollo de la mente infantil.Usted como maestra retirada que piensa de la educación actual?
“Creo que ahora ya no hay educadores que se comprometan realmente con su trabajo. Antes los educadores éramos muy combativos, pero hoy no se escucha su voz ante el aumento del costo de la vida. Se les olvida que una educación con niños hambrientos no puede realizarse.
Carmen Lyra y yo militamos con gran responsabilidad en el Frente Mundial de la Paz (que luchó contra el fascismo y el nazismo), que en aquello tiempos era palabra maldita como la llamó Gabriela Mistral. Frente a esta trágica realidad, ¿podrían los educadores ser neutrales, ser apolíticos? ¿Se puede ser neutral o mejor dicho, indiferente? Afortunadamente miles de educadores se definieron porque su conciencia se los exigía.¿Que piensa de los jóvenes de esta época?
Hoy la juventud no tiene ideales porque carecen de la clase de educadores que tuvimos nosotros. No tienen líderes que los representen. Me preocupa mucho la juventud, su actitud pasiva, la falta de presencia de la universidad, de los estudiantes.¿Y del gobierno?
“El gobierno sube los precios del transporte, la leche, los huevos y todo; y las madres de familia se quedan calladas, aunque esto afecta directamente a sus hijos. Tienen tomado del pelo al pueblo. Unos con la fanaticada del negocio del futbol y otras pendientes de la novela pasional, no se interesan en nada más. Esta pasividad es muy peligrosa, porque si la gente aguante todo, pueden llegar a soportar una dictadura”.¿Qué solución vislumbra para este panorama nacional?
Despertar a la juventud; pero por desgracia el sistema político no permite la manifestación de ideas. Las personas no tienen acceso a los medios de comunicación; tampoco el sistema educativo fomenta la discusión; al sindicalismo lo aplastaron hasta dejarlo en la situación actual.”Para concluir, ¿seguirá siendo una ‘camarada’ hasta el último día de su vida?
Si.