Lo que leímos
Manuel Delgado
Evelyn Ugalde
Este 2002 ha sido un buen año y mes a mes los lectores han tenido lecturas de calidad.Un rápido recorrido nos permite apreciar lo mejor que hemos disfrutado tanto de los nacional como de los extranjero.
Internacional
En el plano internacional lo mejor que hemos tenido han sido las novelas del nicaragüense Sergio Ramírez y el portugués José Saramago Sombras nada más y El hombre duplicado, respectivamente.
La de Ramírez es posiblemente la mejor obra publicada en el continente en estos doce meses.
En primer lugar, Sombras nada más muestra la solidez formal que siempre ha acompañado a la prosa del nicaragüense, pero que ahora llega a su madurez. Un párrafo bien trabajado y un uso preciosista del habla popular lo caracteriza.
Lo que más llama la atención a este respecto es la gran cantidad de voces que conforman el agente narrativo y el uso, por primera vez en su novelística, el habla femenina como protagonista.
En segundo lugar, Ramírez ha logrado una formidable radiografía de la dictadura. Muchos de los pasajes no corresponden a lo que un purista podría llamar realidad histórica. Es decir, son hechos surgidos de la imaginación. Pero en su conjunto, la novela refleja con fidelidad el ambiente, los vicios y las aprensiones de esta sociedad sometida a la tiranía, y también la ingeniosidad y espíritu creativo de un pueblo en lucha por la libertad.
Cien puntos
José Saramago no deja de sorprender y cada novela que uno lee le da la impresión de ser la mejor.
Imagine encontrarse un día con una persona exactamente igual a usted, con las
mismas cicatrices, los mismos lunares, lo mismo en todo. ¿Qué le diría? ¿Qué sentiría? ¿Quién es el doble de quién?En El hombre duplicado Saramago narra la historia de un
profesor de historia que, por casualidad, descubre una grabación en video de otro hombre igual que él, y decide salir en busca de su
duplicado.
Si en la Historia del cerco de Lisboa nos puso a los lectores a pensar en la desfiguración de la verdad histórica y las infinitas mentiras en que se ha incurrido mediante la escritura y en el Ensayo sobre la ceguera consiguió abrirnos los ojos para captar no sólo el dramatismo de las tinieblas interiores sino también el sentido de la lucha por la luz y la claridad de
discernimiento, en este libro el Premio Nobel de Lireratura nos sumerge en
cavilaciones que bien podemos extender a la interpretación de la crisis de
identidad de los hombres contemporáneos, el fenómeno de la pérdida de
autonomía individual causado por la gravitación de todos los poderes nuevos y
milenarios sobre las motivaciones y los actos humanos y la resistencia,
encarnada en el profesor de historia, al abatimiento en el estado del hombre
masa.El autor indicó que la idea del título le vino de golpe, cuando se afeitaba
una mañana en noviembre pasado en su casa de Lanzarote (Islas Canarias,
España).El libro de un hombre solo vino a erosionar en parte los temores que sentíamos por un premio Nobel otorgado a un desconocido. El chino Gao Xijian demuestra que es un gran narrador y aunque la obra dista muy poca de la anterior, La montaña del alma, no deja de sorprender este relato interminable de pequeños actos heroicos de un personaje al que parece no pasarle nada.
Con ese estilo que parace salir de una sordina, Gao mantiene al lector pegado a las páginas de su volumonosa obra, que parece un monólogo dictado al oído con palabras sencillas y un realismo aterrador.
Los hispanoparlantes tuvimos el gusto de contar con la edición castellaña de la obra de Julia Alvarez En el nombre de Salomé, que, como en toda la obra de esta dominicana radicada en Estados Unidos, recoge esas raíces perdidas de la población chicana.
Salman Rushdie nos entregó una obra de gran solidez: Furia. Amarga y oscura, cómica e irónica, como suelen ser sus novelas, el autor de Los versos satánicos mira en esta obra la ciudad de Nueva York desde los ojos de su mítica tierra india. De lo mejor que el ha escritor y bastante superior a su novela anterior La tierra bajo sus pies.Un premio Alfaguara muy bien ortorgado al argentino Tomás Eloy Martínez por su obra El vuelo de la reina completa este cuadro de lo mejor del año.
Aunque estamos acostumbrados a su buena literatura, fue una muy grata sorpresa la obra Largo camino de ceniza del cubano radicado en Costa Rica Froilán Escobar. Una novelas "de lenguaje" que explota el mundo interior de personajes de la historia cubana en un momento crucial, esos primeros días del desembarco de Fidel Castro en el Oriente cubano para comenzar la lucha armada que meses después lollevaría triunfante a La Habana.
García Márquez cumplió con su vieja promesa de contarnos su vida, y lo hizo con soltura y con no poco encanto. La obra ofrece muy pocas cosas nuevas en materia literaria y no deja de resultar un poco larga y aburrida. Al fin y el cabo, su autor no tiene mucho que contar acerca de su persona. Pero es una obra aceptable de este premio Nobel tan querido y que sigue llamando a multitudes. Vivir para contarla, es el nombre de este primer volumen de una biografía que a la postre va a resultar más larga que la propia vida del autor.
Dos libros más merecen una mención especial.
El primero es la obra del argentino Jorge Bocanera "La pasión de los poetas" un estudio muy libre de momentos de la vida de grandes poetas y, sobre todo, de las historias no contadas que se esconden detrás de sus poemas más célebres.
La segunda es Relincho en la sangre, una especie de autobiografía del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, llena de humor e imaginación. Pese a debilidades estilísitcas, es de las mejores obras que hemos leído en su género.
¿Y las peores?
Muchísimo de lo peor ni siquiera llega a nuestras manos, pero sí se pueden señalar como desperdicio de tinta y papel muchos de los impresos que salieron al mercado con luces de neón.
Entre ellos, como los más destacados deberíamos mencionar La ciudad de las bestias de Isabel Allende y La canción de Dorotea de Rosa Regás. La primera demuestra que la autora chilena va de mal en peor. Después de dos intrascendentes novelas-rosa (La hija de la fortuna y Retrato en sepia) vuelve con sus lugares comunes, su pésimo estilo y su miel sobre hojuelas. Sobre la segunda, es solo una muestra que, aunque el negocio de los libros florece en España, o quizá por ello, los españoles están muy lejos de recuperar la buena literatura que produjeron hace un siglo.
Y por qué no, valga la oportunidad para tener el gusto de criticar una vez más a la sociedad Nobel. El de este año fue un premio que no convenció. A lo sumo podrpiamos decir dos cosas: que el húngaro Imre Kertesz es un autor mediocre y, segundo, que es una lástima que tantos buenos escritores mueran sin el ansiado premio.
Libros nacionales
Dos novelas de talla internacional llenaron la atención de los costarricenses, ambas publicadas por la editorial Alfaguara.
Se trata de Tanda de cuatro con Laura de Carlos Cortés y Limón blues de Anacristina Rossi.
En la primera, Cortés logra crear ese clima sórdido, terriblemente ácido, que caracteriza su noveslística. Reflejados en una pantalla de cinematógrafo, los personajes van vomitando sus angustias, su soledad infinita y su carencia casi absoluta de perspectivas vitales. Se trata de una investigación a fondo de ese mundo carente de perspectivas que subyace tras la aparente calma de la sociedad costarricense o, en general, moderna.
Limón blues es un maravilloso viaje a la historia de negritud costarricense. Obligados a deponer su propia personalidad colectiva, los negros asumen su identidad británica. Súbditos de Su Majestad, acuñan el sueño de una nación propia, algo así como la Tierra Prometida para los judíos. Pero el viaje terkinará en una doble derrota, signada por el fracaso material de volver a Africa y por una segunda renuncia de su africanidad en favor del confort de una tiquicidad impuesta. Bajo ese drama histórico social subyace el alma viva de una conmovedora historia de amor. Una obra maravillosa.
El cuento tuvo un buen año con obras quen apenas mencionamos: El final de los milagros de Jorge Martínez; Biografías de hombres ilustres, de Alí Víquez; Mitomanías de Rodrigo Soto; Hagamos un ángel de Guillermo Fernández; y Las cosas que nunca te dije de Heriberto Rodríguez..
Cabe destacar, además, la antología Cuentos de San José oculto, preparada por Tomás Saraví.
Muy meritoria es la obra de María Lourdes Cortés, El espejo imposible, una incursión histporica y analítica sobre algo que ella conoce muy bien: el cine costarricense. Un magnífico esfuerzo de recuperación de la historia de nuestra cultura.
Además no podemos dejar de mencionar la magnífica autobiografía de Chavela Vargas titulada "Y si quieres saber de mi pasado" con talento, sobriedad y buen gusto Chavela Vargas nos remite a los buenos y malos momentos de una vida que tuvo de todo. Especialmente descollante es el capítulo de dedicado a sus relaciones con Frida Kahlo.El difícil camino de la poesía nos deparó obras de gran valor. De ellas, cabe resalatar dos: Enigmas de la imperfección, de Carlos Francisco Monge y Profesión u oficio de Adriano Corrales.
¡Feliz año nuevo!