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¿SOMOS LO QUE PARECEMOS?

Por KATTIA MUÑOZ B.

En un escondrijo de la Universidad de Costa Rica sorprendimos al historiador
y escritor Iván Molina muy bien acompañado de un sinnúmero de libros, fichas,
notas y secretos económicos, políticos, culturales y literarios de la
historia de Costa Rica. Toda esa información lleva más de veinte años de
estar apilada en una biblioteca y sólo espera el momento oportuno para salir
a la luz en alguna de las publicaciones de éste acucioso historiador.

La Tertulia Literaria sobre "La miel de los mudos" con el escritor Iván Molina será el próximo 26 de mayo, a las 10 am en Sala de Exdecanos de Estudios Generales de la Universidad Nacional.
Entrada gratuita, confirme asistencia al 3056074.

"Tengo mucha información en papel pero gracias a la computadora llevo
más de veinte años de tener digitalizada gran cantidad de información económica,
política, censos, etcétera. De todo ese material sólo he utilizado un 10 o un
15%", asegura el historiador.
Desde la adolescencia, Iván Molina sabía que su proyecto de vida era ser
escritor de literatura pero cuando ingresó a la universidad no sabía en qué
carrera matricularse y no tuvo más remedio que dejar en manos de la suerte su
futuro profesional: así fue como lo aceptaron en Historia.
"Poco a poco me fui identificando con el quehacer del historiador,
sobre todo cuando me percaté que buena parte del trabajo del historiador implica
usar la imaginación, probablemente más que en cualquier otra disciplina
social. En historia trabajamos con evidencias fragmentarias y tenemos que
recurrir a la imaginación para reconstruir procesos o tendencias de los
cuales existe poca información disponible".
"Como literato utilizo la imaginación libremente pero como historiador
estoy condicionado por la evidencia disponible y porque existe un marco de
interpretación de la ciencia social al que tengo que adaptarme".
Durante mucho tiempo, Iván Molina se dedicó a la historia económica y cuando
revisaba los inventarios de bienes de la gente muerta siempre se detenía a
ver las descripciones de las casas, los muebles que tenían, eso le resultaba
muy interesante. Esos desvíos fueron los que lo llevaron hasta la historia cultural.

El autor:

Nació en Alajuela el 6 de enero de 1961. Realizó sus estudios primarios en la Escuela República de Guatemala (1967-1972) y los secundarios en el Instituto de Alajuela (1973-1977). Ingresó a la Universidad de Costa Rica en 1978, institución en la que obtuvo un Bachillerato y una Maestría en Historia en 1982 y 1984, respectivamente. En 1982, fue premiado por haber obtenido el primer promedio de la Universidad de Costa Rica, y en 1983 por haber logrado el primer promedio del Sistema de Estudios de Posgrado.
Molina Jiménez inició su carrera docente en 1983, cuando empezó a impartir clases en la Escuela de Economía de la Universidad Nacional y en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica. En 1984, comenzó a laborar como profesor también en la Escuela de Historia de la Universidad Nacional, en la cual trabajó hasta 1991. En 1985, se incorporó al Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Costa Rica, en el cual permaneció, oficialmente, hasta 1999, cuando se trasladó al Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA). Entre 1988 y 1992, fue coordinador de la Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica, y entre 1986 y 1999 impartió clases en las maestrías en Historia y Comunicación de la Universidad de Costa Rica, en la Maestría en Economía de la Universidad Nacional, en la Maestría en Historia de la Universidad Centroamericana (UCA-Nicaragua) y en la Maestría en Historia de la Universidad Nacional de Nicaragua.
Hasta la fecha, Molina Jiménez ha publicado diez libros como autor único, once con otros colegas (uno de ellos en México y otro en Estados Unidos) y ha editado o compilado siete libros (uno de ellos en Estados Unidos). Además, ha publicado más de sesenta artículos en revistas y libros académicos, en Costa Rica y el exterior, y más de veinte reseñas de libros. Ha realizado trabajo de investigación en archivos y bibliotecas en distintos países (en el extranjero, especialmente, en la Biblioteca del Congreso y en los Archivos Nacionales, en Washington) y participa, con frecuencia, en actividades académicas tanto en Costa Rica como en el exterior.
La labor de Molina Jiménez en el campo de la investigación ha sido reconocida con los premios Aquileo Echeverría en Historia del Ministerio de Cultura Juventud y Deportes en 1991, Cleto González Víquez de la Academia de Geografía e Historia en 1992, y el premio Áncora en la rama de ensayo del periódico de La Nación en 1993. Fue miembro del Jurado del Premio Nacional en Historia Aquileo Echeverría en 1993, representante del Área de Ciencias Sociales en la Editorial de la Universidad de Costa Rica (1994-1997), editor de Actualidades, boletín del CIHAC (1994-1997); y editor de la colección de libros “Pasado y Presente” de la Editorial Porvenir (1997-2000). Desde el año 2003, es editor general de la bibliotecas de historia “Carlos Meléndez Chaverri” y “Rafael Obregón Loría” del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría.
Actualmente, Molina Jiménez se desempeña como profesor de las carreras de Bachillerato y Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica e investigador del CIICLA. Tiene en vías de publicación una obra sobre la política costarricense del período 1885-1950 y está por terminar un libro sobre el desempeño electoral del Partido Comunista de Costa Rica durante los años 1931-1948. En el año 2002, publicó su primera novela, Cundila, en la cual juega con la idea de que puede existir una segunda parte inédita del célebre relato de Joaquín García Monge, El moto; y en el 2003 dio a conocer La miel de los mudos y otros cuentos ticos de ciencia ficción.
Un acercamiento a los puntos de vista políticos e ideológicos de Molina Jiménez se puede lograr a partir de la autobiografía que publicó en el libro Ciencia social en Costa Rica. Experiencias de vida e investigación (San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica y Editorial Universidad Nacional, 1998).

"En estos momentos la mayoría de los historiadores costarricenses hacen
historia cultural o, por lo menos, hay una dimensión cultural en el trabajo
histórico. Es más fácil llegarle al público general con temas culturales y
nuestro gran reto sigue siendo ¿Cómo llegar al gran público joven,
universitario, las personas que no estudian Ciencias Sociales?"

Pero su amplia y reconocida carrera, primero como historiador económico y más
recientemente como historiador cultural, no logró alejarlo de su gran pasión:
la literatura.
"Hace algún tiempo me di cuenta que tenía muchas publicaciones en
historia y que quería publicar literatura. Para mi hacer literatura es más relajante
porque las cosas están más armadas, mientras que en Historia van surgiendo
hipótesis en el curso de la redacción, lo que obliga al historiador a buscar
información. En historia cuando uno está más entusiasmado consigue una veta
nueva, entonces hay que hacer una pausa y, por eso, es un proceso muy
cortado".

HABLEMOS DE "La Miel de los mudos"

Además de su extenso currículum como historiador, Iván Molina incursionó en
la literatura con "La ciudad de los monos", el año pasado publicó
su primera novela titulada "Cundila" y acaba de salir a la venta "La
miel de los mudos", una compilación de cuentos escritos durante los últimos diez años y que pertenecen al género de la ciencia ficción.

- En este último libro aparece retratada la Costa Rica del futuro pero de
manera inquietante, casi pesimista. En el cuento "Febrero 2004",
por ejemplo, los ticos prefieren suicidarse antes que votar.

Ese cuento lo escribí durante la campaña electoral de 1993. Traté de
publicarlo en Costa Rica pero nadie quiso asumir el compromiso y, por eso, se
divulgó en el Suplemento "Nuevo Amanecer Cultural" del Nuevo
Diario, en Nicaragua. En Costa Rica apareció en una revista poco después de las
elecciones, para evitar que alguien se tomara en serio el cuento.
En ese momento la campaña política fue muy sucia, se ventilaron casos de
corrupción muy graves, se conoció lo del Banco Anglo y la sensación era que
los corruptos quedaban impunes. Sin embargo, después de 1998 la presión
popular por combatir la impunidad empezó a dar frutos, los medios de
comunicación han activado mecanismos de denuncia sistemática; es decir, si
la corrupción está presente en nuestra vida cotidiana es porque los medios
siempre la denuncian. Por ejemplo, abro el periódico y veo que el gerente y
varios directivos del Anglo van a la cárcel, eso es algo importante. Esto
marca un cambio cualitativo frente al panorama que teníamos en los 90, donde
creíamos que los políticos hacían y deshacían y ninguna persona podía decir
nada.

-Es un libro que usted ubica dentro del género ciencia ficción, pero este
hecho es algo totalmente real, forma parte de nuestra agenda cotidiana.

Es una ciencia ficción social, son proyecciones hacia futuro porque me
encanta combinar el pasado con el futuro. En "La miel de los
mudos"; los personajes viajan del futuro al pasado y yo me siento muy seguro en ese
terreno.

- Durante todo el libro es recurrente la utilización de esos puentes que
conecten la Costa Rica del futuro con la del presente y con la del pasado.

Intento plantear la problemática de hacia donde va Costa Rica y, en ese
sentido, no tengo una visión muy optimista. La visión de los cuentos es
pesimista, hay serias amenazas en el presente que me llevan a pensar que el
futuro es oscuro: podríamos tener residenciales privados, campos de fuerza
muy similares a la policía privada que hay ahora, o los pobres podrían perder
su derecho a la riqueza y belleza natural del país.
Solo en "Premiére"; se presenta un desarrollo económico y todos
siguen viviendo muy bien. Pero en ese cuento, todo eso va asociado con una menor
tolerancia hacia puntos de vista alternativos: el personaje central tiene que
hacer un pequeño fraude para recuperar la versión original de "Mamita
Yunai".

-En "Premiére" el personaje obtiene el Premio Nacional de Cine
con una versión de Marcos Ramírez que tiene muy poco que ver con el original. En vez
de ser travieso y transgresor, Marcos Ramírez se transforma en un niño
estudioso y obediente. La misma suerte corre la novela Mamita Yunai... Es
decir que la cultura oficial no está interesada en apegarse a la historia
sino que el premio se lo otorga a aquellos que dan "nuevas lecturas del
pasado" con la intención de actualizarlo, de anular lo que no nos gusta.

En el marco de la cultura costarricense siempre se intenta disminuir los
conflictos y las contradicciones hasta que se presentan como irrelevantes o
inexistentes. "Premiére" juega con la idea de que la cultura
oficial es abierta frente ha versiones poco provocadoras, pero muy cerrada cuando esas
versiones ponen a la cultura oficial en aprietos.
Nuestra cultura oficial busca el consenso, aunque para eso tenga que alterar
lo que realmente ocurrió. Por ejemplo, la versión de La Conquista donde los
indígenas y los españoles están felices, cuando en realidad la conquista fue
una de las más brutales y sangrientas. Imagínese que la población bajó de
400.000 habitantes a 100.000 en un período de 70 años, y luego se redujo como
a 20.000 o 15.000 indígenas.
Los ticos hemos ido borrando esas versiones de nuestro pasado y tratamos de
construir versiones alternativas donde todo ha sido muy feliz y mis cuentos
hacen mofa de esas cosas.

-¿Qué papel cumple un personaje como el de "Finalis". Un tipo
pachuco y vulgar que todo lo mira con el trasero.
"...En el fondo de mi corazón, lo que yo quería era ser entrenador de
fútbol, pero el cupo ya estaba lleno, y si acabé en la carrera en cuyo ejercicio me
volví famoso, no fue por vocación, sino por ese desasosiego que siempre ha
guiado mi vida: la búsqueda de un buen culo".

Cuando el libro estaba terminado me di cuenta que estaba escribiendo un libro
de ciencia ficción tico y no tenía ningún cuento sobre los extraterrestres,
algo clásico de la ciencia ficción. Entonces inventé uno donde un tico
descubre que existe inteligencia extraterrestre . Lo malo es que el personaje
era muy simpático, educado, hombre de familia y entonces creí que era más
interesante que el personaje fuera de origen popular, con una mentalidad
genitálica muy marcada, ese fue el origen de un cuento provocador en cuanto a
enfoque, planteamiento, etcétera.Es un cuento que rompe, que sorprende al lector.

-Su forma de abordar la historia se convierte en una provocación a la cultura
oficial. Su interés como escritor también es ofrecer literatura provocadora.

La imagen de los ticos es que somos pasivos, dependientes, que estamos
domesticados... pero en los momentos claves de la historia de Costa Rica los
ticos no somos así. Cuando Francisco Morazán quería llevar a Costa Rica a la
guerra con Centroamérica los ticos se levantaron, lo derrocaron, lo fusilaron
y a las pocas semanas lo sacaron de la tumba para asegurarse que estuviera
bien muerto.

Lo más interesante de trabajar como historiador y como escritor es que tanto
la elaboración de ciencia ficción como el estudio del pasado ofrecen
posibilidades de imaginar o aproximarse a tipos de sociedad alternativos a la
sociedad capitalista.
Al estudiar el pasado podemos descubrir otras formas de organización social
muy distintas a las que actualmente tenemos y ocurre lo mismo cuando a través
de los cuentos podemos aproximarnos al futuro. Esto ayuda a comprender que el
tipo de sociedad que tenemos ahora no tiene por qué ser el definitivo, no
estamos condenados a vivir en este tipo de sociedad y eso es fundamental
porque el desarrollo capitalista de los últimos años se ha convertido en un
peligro fundamental para el desarrollo de la Humanidad.
Si unimos el imperialismo militar de Estados Unidos con la destrucción
ecológica, con el proceso de crecimiento demográfico, con los procesos de
empobrecimiento vemos como nos están llevando a una especie de cuello de
botella que podría poner en peligro la vida humana sobre este planeta.
Los cuentos lo que ilustran es ¿qué podría pasar si no cumplimos o no sabemos
cumplir con nuestra responsabilidad ciudadana?.