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Granada, una potencia en Poesía
Por Santiago Porras


“Nicaragua es cultura, Granada es poesía”, rezaba el lema que los granadinos exhibían por varios lugares de la ciudad para anunciar su Primer Festival Internacional de Poesía en homenaje al Poeta Joaquín Pasos (1914-1947) y en saludo a los 80 años del Poeta Ernesto Cardenal; que tuvo lugar entre el 2 y el 6 de febrero pasado. Y, ciertamente, eso de que “Granada es poesía” no admite discusión.

Aunque Granada, por su vetusta arquitectura colonial, el moderado tránsito de automóviles, la presencia de los coches tirados por caballos y la cordialidad de su gente, pudiera tomarse por una ciudad apacible, realmente bulle en actividad. De manera notable, desde larga data, su creatividad poética ha destacado. Precisamente en el cimborio de la Torre de la Iglesia de la Merced, se reunía el grupo de “Vanguardia”, comandado por José Coronel Urtecho, quien lo fundó, en 1928, con Luis Alberto Cabrales; y entre cuyos integrantes contaba con los reconocidos autores Joaquín Pasos y Pablo Antonio Cuadra. Granada ha sido y es tierra de poetas, allí nacieron Coronel Urtecho y Pasos, así como Ernesto Cardenal, Fernando Silva y Enrique Fernández, que figuran entre los escritores más importantes de Nicaragua, que ya es mucho decir, considerando el renombre de que goza en el mundo de habla hispana. También son originarios de allí poetas de la talla de Luis Rocha, Francisco de Asís Fernández, Michèle Najlis y Jorge Eduardo Arellano. Una prueba de la fecundidad poética que esta ciudad tiene se constata en la antología “Flor y Canto”, hecha por Cardenal, donde más de una quinta parte de los poetas incluidos son nativos de Granada.

A este evento, donde se juntaron alrededor de 200 escritores (nicaragüenses, más de la mitad, y de varios países americanos y de España), se le concedió una importancia que guarda correspondencia con la reputación que tienen los poetas en Nicaragua; percepción que corrobora en el editorial que LA PRENSA le dedicara a ese festival el viernes 4 de febrero, donde, entre otras cosas, se lee: “Lo más importante es que no solo caudillos y políticos rufianes ha producido y produce Nicaragua, sino también patriotas ejemplares, políticos honorables, intelectuales destacados, escritores eximios, poetas luminosos.” En tal sentido, Fernando López, escritor miembro del grupo organizador, manifestó que un acontecimiento de esa naturaleza y magnitud “...solo es posible por el enorme prestigio de la poesía nicaragüense, que hace que muchos poetas de otros países quieran venir a compartir con ellos su poesía.”

Poesía sostenible

Los granadinos han instaurado un multitudinario festival de poesía con una clara intención de permanencia –tal y como lo hicieron sus antepasados cuando edificaban sus hermosas casas o los poetas del grupo Vanguardia al abrir nuevos derroteros para la literatura nicaragüense-, pero lo hacen sabiendo que tal evento no es posible sin el componente utilitario que la obra artística puede tener (y tiene) sin verse obligada a claudicar en su forma y contenido trascendente. Francisco de Asís Fernández, poeta y presidente del comité organizador del festival, lo explica así: “¿Usted entiende qué es lo que estamos buscando con este festival? Buscamos posicionar la poesía nicaragüense; buscamos la declaratoria de Granada como Patrimonio de la Humanidad, para que Granada esté dentro de los circuitos turísticos de la ciudades coloniales de América, y de los circuitos de eventos culturales del Mundo”. Con esos objetivos prácticos, promovieron el financiamiento de ese encuentro anual de poetas, que cuenta con el decidido apoyo del gobierno y de la empresa privada, porque creen en este proyecto, tanto por la relevancia que la poesía tiene en Nicaragua, como porque con este tipo de eventos se incentiva el turismo cultural.

Ejemplos de hasta donde puede llegar ese respeto mutuo entre arte y mercado, lo dieron los poetas cuando hicieron lecturas abiertamente críticos contra el estado de cosas, como los fragmentos que leyera Cardenal de su poema “Canto nacional” en el “Parque de la Poesía” o el grito de “Abajo el imperialismo yanqui”, con que el uruguayo-mexicano Saúl Ybargoyen precedió su lectura en el atrio de la Iglesia de San Francisco. Otra muestra, en ese mismo sentido, se vio en el suplemento LA PRENSA LITERARIA, edición del sábado 5 de febrero, dedicado totalmente al festival y en donde se le dio amplia cobertura, entre otros, a la poesía contestataria del poeta hondureño Roberto Sosa, incluso reproduciéndole el poema “Somoza 80” de su libro “Secreto militar”.

El Parque de la Poesía

Rebautizado con el nombre de “Parque de la Poesía” el jueves 3 de febrero pasado, ya ese día se podían apreciar allí las esculturas, hechas por el austriaco Johannes Kraufss, de los poetas Joaquín Pasos, Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho y Enrique Fernández; así como de Ernesto Cardenal, quien estuvo presente en esa ceremonia.

Las siluetas, con más de dos metros de altura, están trabajadas en láminas de metal negro y con una inclinación en su extremo superior, lo suficiente como para que, al mediodía, su sombra reproduzca el perfil de cada unos de los poetas. En el sector medio de las láminas aparecen fragmentos de poemas célebres de los autores, como el de Joaquín Pasos:

Canto de guerra de las cosas
(fragmento final)

...Asómate a este boquete, a éste que tengo en el pecho,
para ver cielos e infiernos.
Mira mi cabeza hendida por millares de agujeros:
a través brilla un sol blanco, a través un astro negro.
Toca mi mano, esta mano que ayer sostuvo un acero;
puedes pasar en el aire, a través de ella, ¡tus dedos!
He aquí la ausencia del hombro, fuga de carne, de miedo,
días, cosas, almas, fuego.
Todo quedó en el tiempo. Todo se quemó allá lejos.

De acuerdo con el propio Kraufss, otros fragmentos se proyectan inscribir próximamente sobre el pavimento del lugar.

Ubicado en la parte norte de la ciudad, lindante con la “Calle atravesada”, este parque, que últimamente era conocido como el “Parque de la estación”, por estar al frente de la antigua estación del ferrocarril, según las palabras del escultor Krauffs, ha recibido diferentes nombres a lo largo de la historia, de acuerdo con los vaivenes ideológicos del país. Así en un tiempo se le llamó General José Santos Zelaya, en otro General Anastasio Somoza García y más recientemente General Augusto César Sandino; de ahí que el pueblo granadino, con su proverbial sentido del humor, dio en llamarlo “El parque de los generales”. Esta confusión de nombres podrá ser zanjada con el definitivo “Parque de la Poesía”; aunque también podría ser llamado “Parque de los Poetas”, considerando que a las siluetas de los escritores homenajeados, les seguirán las de otros renombrados poetas nicaragüenses.

Las expectativas de los granadinos con “El Parque de la Poesía”, las resumió el poeta Francisco de Asís Fernández al decir que “...este parque será parte de glamour de la cultura de Granada”.

Costa Rica en Granada 2005

La delegación de poetas costarricenses fue numerosa. Muy bien representada estuvo la poesía de Costa Rica con las lecturas, ante numerosos públicos, que hicieron Alfonso Chase, Julieta Dobles, Ana Istarú, Oswaldo Sauma, Mayra Jiménez, José María Zonta, Rodolfo Dada, Adriano Corrales, Norberto Salinas, Marta Royo, Vilma Vargas, Alfredo Trejos, Ana Wajszcsuck y el guanacasteco Florencio Quesada, a quien recientemente Casa de Poesía le había editado su segundo libro que lleva el salobre título de “Zipaquirá”, y donde se encuentra este puñito de sal... para las heridas:

Vanidad:
Duele esta herida
doblega al hombre.
Desgarra al músculo.
Desnuda la máscara.”

Muchas son las manifestaciones de afecto y amistad hacia nuestro país de los nicaragüenses, no solo de personas humildes que muchos veces han estado por acá trabajando, sino también de los intelectuales. Así por ejemplo, cuando le solicité al poeta Ernesto Cardenal que me autografiara un ejemplar de sus Epigramas, y le mencioné el hermoso poema dedicado a Costa Rica, indicándole que “ya no era tan cierto”, él, de inmediato, respondió: “...en que el presidente camina por la calle, sí.” Igual sentimiento de aprecio percibí en el historiador granadino José Joaquín Quadra, quien, en una breve conversación conmigo, se refirió a las “numerosas familias costarricenses” cuyo origen es nicaragüense, especialmente de Granada. Y es que los nicaragüenses, con justicia, se sienten también parte de lo bueno que se ha construido en Costa Rica, eso queda patente cuando el poeta, narrador y dibujante, Fernando Silva en un momento emotivo de la plática que sostuvimos en su casa, para patentizar su visión de nuestro país, afirmó: “Costa Rica es... una Nicaragua lograda...”