Pinceladas vitales

Por Laura Fuentes Belgrave
laurafuentes@clubdelibros.com

En medio del bullicio capitalino del San José que se nos escapa entre las manos, hicimos un aparte con Floria Herrero Pinto para hablar de ese “río que humedece el aire”: la palabra poética que se hace presente en su reciente libro “Cantar las sombras”, así como para urgar un poco sobre sus paisajes personales.
No es la primera vez que esta Licenciada en Artes Plásticas cambia los pinceles por las letras, pues ya anteriormente había publicado en narrativa: “El duende Bambú”, “El robot enamorado”, “Los pasos del sueño”, “La Peña Bruja”, “El planeta verde”, “No se detiene el tiempo” y “Abuelas que vuelan”, también en poesía tiene publicado “Galope de luces”.

El libro “Cantar las sombras” se puede adquirir en la Librería Internacional y en la Exposición Permanente de libros de la Universidad de Costa Rica.

La fruta madura

De este segundo poemario la autora contó que para ella escribir poesía significa tratar de expresar lo que ve y siente ante el mundo, es una explicación consigo misma de ver la vida. “He ido creciendo con mis libros, al principio escribía libros para niños pequeños, después para niños más grandes, luego para jóvenes y ahora estoy escribiendo esta poesía, que desemboca en un proceso de madurez”.
La literatura es un proceso que se ha dado a través de toda su vida, entre la narrativa y la poesía los hemisferios izquierdo y derecho de su cerebro se han ejercitado en la prosa poética, la síntesis aprendida en la pintura y los juegos con las palabras.
“Mi poesía tiene que ver con mi personalidad, soy una persona muy vital, amo la naturaleza y la vida. Mi poesía es muy corta, algunas son como pinceladas donde se refleja el sello del momento existencial que estoy viviendo”, añadió Herrero.
“Cantar las sombras” fue publicado por la editorial madrileña Torremozas, la posibilidad de publicarlo ahí se dio gracias a una estancia en España en que la autora contó con una beca del Instituto Rafael Alberti.
“Este libro se gestó en España durante año y medio que estuve viviendo y escribiendo allá, donde pude compartir con diferentes grupos de poetas, con gente que iba recitar poesía a los parques, a las escuelas, las universidades y a los lugares donde nos invitaban”.

Sobre el libro “Cantar las sombras” y algunos de los motivos poéticos que aparecen en éste, Floria Herrero manifestó que “cualquier ser humano está constantemente saltando a diferentes mundos, su mundo de niña, de joven o mayor, si una tiene la capacidad de no aferrarse a nada, de estar en el mundo lo suficientemente liviana para poder seguir todos los caminos que se presentan, y seguir un camino que quizás no está bien, una se devuelve y se va por otro, así pasa con las experiencias, a veces son maravillosas y a veces no tanto, pero es un aprendizaje y todo es válido”.

Floria Herrero cuenta en su haber con los premios “Carmen Lyra” (Editorial Costa Rica), “Fundación Gibré” (Buenos Aires, Argentina) y el de “Literatura Juvenil Esperante” (Universidad Northeastern, Illinois), y como casi siempre la han publicado porque ha ganado premios en concurso, esta vez decidió “jugársela” y enviar el poemario a 3 editoriales españolas.
“En diciembre me contestaron de Torremozas que tenían interés en publicarlo, y a los 4 meses me enviaron varias portadas para escoger. Hay ocasiones que se juntan energéticamente, porque en España el libro tuvo buena acogida, se presentó en noviembre del 2003”, expresó la escritora.
Sobre el libro “Cantar las sombras” y algunos de los motivos poéticos que aparecen en éste, Floria Herrero manifestó que “cualquier ser humano está constantemente saltando a diferentes mundos, su mundo de niña, de joven o mayor, si una tiene la capacidad de no aferrarse a nada, de estar en el mundo lo suficientemente liviana para poder seguir todos los caminos que se presentan, y seguir un camino que quizás no está bien, una se devuelve y se va por otro, así pasa con las experiencias, a veces son maravillosas y a veces no tanto, pero es un aprendizaje y todo es válido”.
“Es aprender a saltar sin red. Nunca he sido apegada a las cosas tradicionales, y trato de hacer más constante esa falta de apego, porque es lo que realmente te lleva a tu revelación como ser humano”.
Aclaró también que hay algunos poemas nostálgicos, pero otros son planteados hacia un enojo con el mundo, un poco de denuncia, “hay cosas que están sucediendo que tienen que decirse de alguna forma, y yo tengo mi manera de decirlas, no es evidente ni panfletaria, pero en algunas partes se puede percibir”.

Juegos de niños

Actualmente no está escribiendo literatura infantil, pues la escribió en una época en la que sus hijos estaban creciendo y su conexión con ese mundo era muy fuerte.
“Cuando uno escribe para niños uno tiene que ser un niño, hay que tener esa capacidad de asombro, esa ternura ante el mundo y ante la vida, pero sin pensar que estás escribiendo para un niño, yo escribo lo que siento en ese momento desde mi yo-niña, y ahí expreso mis deseos. Si un adulto dice: ‘voy a escribir un cuento para niños’, generalmente le sale pésimo, porque es el adulto tratando de darle lecciones, como si el niño fuera inferior o no entendiera, yo respeto profundamente a los niños, creo que tienen más capacidad de entender las cosas y más inteligencia que muchos adultos. Cuando les escribo soy mi yo-niña la que cuenta la experiencia, la aventura o el asombro de un niño ante determinados eventos que le ocurren”, agregó la autora.
Herrero no pertenece a ninguna escuela estilística en particular, ha sido integrante del Círculo de Escritores, y también ha participado en el taller literario del escritor Ricardo Martin, pero ha saltado de un grupo a otro y ha aprendido lo que ha podido, siente predilección por poetas como Pablo Neruda, Vicente Aleixandre y Jorge Luis Borges, que le han marcado el corazón.

En cuanto a la reseña de “Cantar las sombras” aparecida en el suplemento Áncora de La Nación (29/02/04), en la que se aduce que su libro tiene una “adjetivación efectista” y una falsa sensación de trascendencia que “es más de lo mismo”, la autora explicó sus razones para descalificar la crítica hecha por Felipe Granados.
“Noté en esa reseña a una persona llena de odio, no sé hacia quien, pero me sentí como un chivo expiatorio, era como un vómito de odio. Me llamó la atención que terminara su reseña diciendo que él era como un niño abriéndole los ojos a los demás, haciendo referencia al cuento para niños “El traje nuevo del emperador”, porque él no había entendido el cuento, y para mí eso fue una esperanza, si no entendió un cuento para niños menos iba a entender un libro de poemas. No entendió el cuento porque se comparó con ese inocente niño, y él no fue inocente, su crítica estaba llena de una serie de rencores que me tocaron a mí. Lo último que le faltó decir fue que el libro era una sarta de idioteces. Me llamó la atención que dijera que manejaba mucho de técnicas, lo cual es un piropo porque yo no tengo entrenamiento en esto, y siempre me he considerado más bien una escritora intuitiva”.

En cuanto a la reseña de “Cantar las sombras” aparecida en el suplemento Áncora de La Nación (29/02/04), en la que se aduce que su libro tiene una “adjetivación efectista” y una falsa sensación de trascendencia que “es más de lo mismo”, la autora explicó sus razones para descalificar la crítica hecha por Felipe Granados.
“Noté en esa reseña a una persona llena de odio, no sé hacia quien, pero me sentí como un chivo expiatorio, era como un vómito de odio. Me llamó la atención que terminara su reseña diciendo que él era como un niño abriéndole los ojos a los demás, haciendo referencia al cuento para niños “El traje nuevo del emperador”, porque él no había entendido el cuento, y para mí eso fue una esperanza, si no entendió un cuento para niños menos iba a entender un libro de poemas. No entendió el cuento porque se comparó con ese inocente niño, y él no fue inocente, su crítica estaba llena de una serie de rencores que me tocaron a mí. Lo último que le faltó decir fue que el libro era una sarta de idioteces. Me llamó la atención que dijera que manejaba mucho de técnicas, lo cual es un piropo porque yo no tengo entrenamiento en esto, y siempre me he considerado más bien una escritora intuitiva”.
Asimismo, la autora argumentó que era una lástima que la primera vez que le publicaban algo en Áncora apareciera una crítica de ese carácter.
Sin embargo, apuntó que “hasta que uno no crece y tiene la madurez suficiente, se está preocupando por lo que dicen, pero llega un punto en que uno es lo que es, y lo que digan de uno ya no es fundamental para hacer cambios en el pensamiento o en la vida”.

Los lugares verdaderos

Entre sus proyectos actuales se encuentra un libro sobre poesía mística que está escribiendo y no tiene ninguna prisa en publicar. En abril saldrá otro libro suyo de narrativa, titulado: “El verdadero lugar”, es la historia de una joven, y está dedicado a todos aquellos que han sufrido abusos de cualquier tipo, lo escribió hace mucho tiempo, pero lo presentó hace año y medio a la editorial Farben, la cual decidió publicarlo este año.
“Ahora estoy trabajando en una comunidad en San Rafael de Ojo de Agua, donde hicimos una obra de teatro, representada por las mujeres de la comunidad que se llama: “Mi vida es una desgracia”, en la cual ellas cuentan y denuncian todos los abusos que les han hecho sus maridos y cómo algunos se han podido reformar cuando buscan ayuda. Yo escribí la obra y de alguna manera hice la dirección, aunque en mi vida había hecho algo así. Ahora vamos a hacer poesía con los jóvenes, me prometieron trabajar en la comunidad, al menos arreglar el parque, si yo les enseñaba poesía para que pudieran escribirle poemas de amor a sus novias. Y es que trabajan poco en las comunidades, cuesta mucho, sólo trabajan los chiquitos y las mujeres. Empezamos limpiando la comunidad e hicimos una agrupación de mujeres, donde se conversan diferentes temas y ellas se cuentan muchas cosas, tratamos de salir adelante también por intuición, porque no soy psicóloga ni directora de teatro, ni entiendo mucho de nada, pero sé que hay seres humanos que necesitan ayuda y uno tiene que ayudar”, concluyó Floria Herrero.