Entrañable amigo y escritor
Por periodista Juan Alberto Castro“Quiero que no se me recuerde como escritor
Si no como un gran amigo”
Cuando me dirigía a entrar a la sala de sesiones de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), me encontré sentado en una silla a un hombre que entre libros y papeles transmite de lejos la humildad e inteligencia de un ser humano con mucha sabiduría.
Alto, delgado, su pelo ya de color blanco y algunas arrugas como reflejo de su edad son algunos rasgos de la persona que vestía un pantalón negro, camiseta de cuello y una gabardina para evitar el frío que traía la lluvia de ese mediodía.
Muy atento don Eugenio Rodríguez Vega se levantó, me estiró su mano y me la apretó, transmitiéndome la fortaleza de una vida de éxitos y metas.
En la mesa de sesiones ya solo quedaban las tasas de café, que anteriormente habían tomado Don Eugenio y sus compañeros del Consejo Editorial, entre ellos cuando llegue pude saludar a Don Alberto Cañas, quien educadamente se retiro para que yo pudiera conversar muy amenamente con su gran amigo Don Eugenio.
"Eugenio Rodríguez Vega".
Diccionario personal
La vida: un misterio único.
Libertad: uno de los valores supremos del ser humano.
Dios: una fuerza coordinadora del universo.
Detrás de Don Eugenio había una gran ventana, con sus persianas corridas en las que se podía apreciar las gotas de agua y el soplar del viento que había en ese día.
A sus ochenta años Don Eugenio recuerda con perfecta lucidez el lugar que lo vio nacer: San Ramón de Alajuela en 1925, "Era una comunidad que había crecido bastante aislada porque no había carreteras", "Para ir a San Ramón teníamos que ir a caballo por un barrial terrible".
Hijo de Don Virgilio Rodríguez y de Doña Amalia Vega, quienes con sus pobreza hicieron todo lo posible para que su hijo asistiera a la escuela y posteriormente continuara sus estudios de educación superior.
Es así como en 1939 este Ramonense parte de su tierra natal, hacía San José, "Gracias a que tenía unas primas que vivían aquí, me vine para la casa de ellas, ahí estuve primero, segundo y tercer año del Liceo de Costa Rica, entonces ya luego toda la familia nos vinimos para San José".
La familia de Don Eugenio estaba formada por cuatro hermanos más, de los que quedan sólo tres.
Termina sus estudios secundarios en 1943, "No entre directamente a derecho, si no a Ciencias Económicas que acababa de abrirse, yo estuve el primer año en Ciencias Económicas, y entre al segundo año, y en la mitad del segundo año tuve una enfermedad que me impidió seguir asistiendo a Ciencias Económicas, y seguro pensé en la convalecencia que debía de entrar a Derecho, que era lo que mi papa quería que yo estudiara"
Muy propio
Edad: 80 años
Casado: Con doña Norma de Rodríguez
Hijos: Dos hombres y dos mujeres.
Música favorita: clásica.
Su mejor maestro: Walter CambroneroCon una mirada que reflejaba tristeza reveló que su papá quiso estudiar Derecho y no pudo, y su abuelo también había querido estudiar leyes con lo que Don Eugenio consideró que se estaría cumpliendo el deseo de ambos; "Los dos habían trabajado en cuestiones de Derecho, papá en un cargo de notificador en el juzgado de San Ramón y mi abuelo realizaba lo que llamaban entonces actividades derecho, sin ser abogado, les entregaban un título de procurador judicial y se ganó la vida siempre así"
Recordando alguno de sus tantos logros nos cuenta con orgullo, que fue miembro del Centro de Estudio para Problemas Nacionales, que se fundó en 1940, " Para ese entonces yo estaba en el segundo año del Liceo de Costa Rica; lógicamente yo era un chiquillo y no podía aspirar al centro (un cargo), donde estaban personas ya un poco mayores, como ese que se acaba de ir, Don Beto Cañas, él tiene cinco años más. ¿no parece verdad?".
Riéndose con grandes carcajadas nos relató que Don Beto, Daniel Oduber, Rodrigo Facio eran estudiantes de Derecho de los años superiores, "Entonces yo leía las publicaciones del Centro que se hacían en el Diario Costa Rica y la revista Surco que publicaba el Centro de Estudio Para Problemas Nacionales".
Con la inquietud por conocer cual de tantos libros podía ser el más importante para este intelectual nos contó que es "El Quijote". el cual lee sistemáticamente cada cierto tiempo; "Lo leí sin entusiasmo por obligación del Colegio, diez años después hice una lectura sistemática completa y me entusiasmo y diez años después volví a hacer una lectura y me entusiasmo más, y espero dentro de pocos meses iniciar una lectura sistemática, es uno de los libros que más me ha interesado".Por el interés que mostraba este brillante alumno ante tales publicaciones, cuando llegó a cuarto año en el Liceo, dos profesores Carlos Monge e Isaac Felipe Azofeifa decidieron llevarlo al centro, "Yo llegué a ver que era la cosa entonces me afilie al centro y seguí hasta 1945 cuando terminó".
Aún después de sesenta años de haber obtenido su bachillerato Don Eugenio cuenta que todavía se reúne con su antigua generación de bachilleres, "Lo celebramos con un almuerzo, unos tragos y ahora desde hace algunos años con las esposas".
Al comentarle a Don Eugenio que sabíamos de la existencia de la gran biblioteca que tenía en su casa, entre risas y muy modestamente nos contestó: "Sí regularcilla"; pero insistimos en conocer cuantos libros tiene en su biblioteca, a lo que nos respondió: "No los he contado, pero es bastante extensa, porque tengo libros ahí que comencé a comprar desde que estaba en el Liceo".
Con la inquietud por conocer cual de tantos libros podía ser el más importante para este intelectual nos contó que es "El Quijote". el cual lee sistemáticamente cada cierto tiempo; "Lo leí sin entusiasmo por obligación del Colegio, diez años después hice una lectura sistemática completa y me entusiasmo y diez años después volví a hacer una lectura y me entusiasmo más, y espero dentro de pocos meses iniciar una lectura sistemática, es uno de los libros que más me ha interesado".
Eugenio Rodriguez ha escrito numerosos artículos en revistas y períodicos del país y los siguientes libros:Apuntes para una sociología costarricense, 1953.
Los días de don Ricardo, 1971.
Biografía de Costa Rica, 1980.
De Calderón a Figueres.
Siete Ensayos Políticos."Pero si me pusieran a decir cual Libro creo yo que es el Libro que llaman de cabecera, el Libro que he leído y releído constantemente, yo diría que son los Ensayos de Miguel de Montaigne".
A parte de su faceta como lector apasionado, este ex rector de la Universidad de Costa Rica (U.C.R.), dedica parte de su tiempo a ver clásicos cinematográficos, como recuerda la película "El Ciudadano", la que vio por primera vez allá por los años cuarenta, "Don Isaac mi profesor de Literatura y Castellano nos habló y tuvimos que irla a ver, talvez en ese momento ni entendimos muchas cosas pero años después la volvimos a ver".
Conforme la plática se ponía más amena y Don Eugenio se interesaba más en la conversación, al tiempo que dejaba de mirar el reloj constantemente manifestó otro de sus pasatiempos que más a disfrutado en su vida: "Desde chiquillo siempre he sido un gran caminante, desde que estaba en el Colegio y la Universidad salía todas las Semanas Santas y nos íbamos a caminar, me bajaba del tren en Orotina y nos íbamos a pie por Coyolar a la desembocadura del Tárcoles, y un año llegamos hasta Jacó apie, duramos dos días durmiendo de camino, porque no había carretera en ese entonces".
"Anduve jovencillo por todas las playas; pero durmiendo en la misma playa, nos íbamos a caminar acompañados con pan y café para matar el hambre y la sed del calor".
...la ingratitud, le parecen el pecado más negro que puede tener el hombre, "eso de contestar mal a la persona que te ha hecho un favor y que te ha tratado bien, eso es lo que más detesto y lo que más mal me cae".Como todo ser humano al gran historiador hay cosas que también le desagradan de sus semejantes, y así lo deja ver cuando nos dice que la prepotencia y sobretodo la ingratitud, le parecen el pecado más negro que puede tener el hombre, "eso de contestar mal a la persona que te ha hecho un favor y que te ha tratado bien, eso es lo que más detesto y lo que más mal me cae".
A pesar de todos sus grandes logros que a acumulado a lo largo de sus ocho décadas Don Eugenio no niega que le hubiera gustado escribir como Borges, o cantar un tango como Andrés Falgás, "me gusta oírlos, me hubiera encantado cantar tango, y desde luego nunca lo pude hacer".
Con sus ojos un poco empañados y su voz quebrada recordó la muerte de su padre, que ha sido uno de los momentos más difíciles de su vida.
"Yo que se, todos somos un amasijo de virtudes y defectos, yo no se si tendré alguna virtud y no es por modesto, si no porque uno en la vida se encuentra con tanta gente valiosa y llena de virtudes que da vergüencilla enorgullecerse por alguna cosa buena que halla hecho".En controversia consigo mismo niega saber cual esa su mayor virtud, al tiempo que afirma:"Yo que se, todos somos un amasijo de virtudes y defectos, yo no se si tendré alguna virtud y no es por modesto, si no porque uno en la vida se encuentra con tanta gente valiosa y llena de virtudes que da vergüencilla enorgullecerse por alguna cosa buena que halla hecho".
Un hombre sencillo.
"Siempre he sido orgánicamente incapaz de hacer dinero, nunca he podido hacer un negocio, pero ese afán de enriquecerse y de tener cosas me molesta profundamente y no por humildad, aunque fuera millonario yo creo que no podría vivir en el lujo porque me desagrada, "si usted va a mi casa, va a ver que es una cabaña de madera, sencilla en San Rafael de Santa Ana, encaramada en un cerro".
El día para este esposo y padre de familia, quien está casado con Doña Norma de Rodríguez, profesora jubilada de matemáticas, y con quien procreó cuatro hijos, comienza a la s 5:00 a.m., "prendo la radio de la Universidad de Costa Rica, que ahora transmite toda la noche y estoy allí de treinta a cuarenta y cinco minutos, oyendo música clásica, después me levanto y sigo oyéndola mientras desayuno y me hago la barba. Me acuesto temprano y me levanto temprano y ahora tengo dichosamente años de ser un lector de tiempo completo".
"Siempre he sido orgánicamente incapaz de hacer dinero, nunca he podido hacer un negocio, pero ese afán de enriquecerse y de tener cosas me molesta profundamente y no por humildad, aunque fuera millonario yo creo que no podría vivir en el lujo porque me desagrada, "si usted va a mi casa, va a ver que es una cabaña de madera, sencilla en San Rafael de Santa Ana, encaramada en un cerro".Y al continuar la plática preguntándole sobre su comida favorita, su espíritu se lleno de regocijo, quizá porque tuvo que recordar a su madre, Don Eugenio nos dice que no es amante a ninguna comida en especial, que es comedor de cosas bien hechas, frijoles y arroz corrientes, como los hacía su mamá, a lo que no, nos quedamos con la curiosidad de saber como los preparaba, "muy bien hechos, uno no sabe el secreto del ingrediente; pero la gente de antes cocinaba muy bien las cosas, sencillas con ingredientes corrientes, pero ella los hacía rápidamente y quedaban muy ricos".
Época de RectorSu época como Rector de la U.C.R, ha dejado huellas plasmadas en el corazón de este abogado de profesional recordar alguna de esas experiencias vividas nos contó, "muchas, muchas.., talvez la relación tensa que existía entre la Universidad y el gobierno, cualquiera que fuera el gobierno, había una tendencia en al Universidad a creer que debía ser completamente independiente, separados, casi no tenía nexos con el gobierno de al República, se sospechaba siempre que si el gobierno tenía un vínculo con la Universidad era porque quería utilizarla para sus fines y no era así.
"Yo llegué como rector de de la U.C.R y sostuve la tesis que la Universidad no podía estar aislada, tenía que relacionarse con el gobierno y con el mundo económico de los empresarios".
Por lo que a Don Eugenio le parecía ridículo que instituciones públicas que eran financiadas por el gobierno, pretendieran aislarse y no tuvieran relación con el Estado que era el que le daba la plata."Por eso en mi tiempo de Universidad tuve algunos problemas políticos con el gobierno, me tocó el gobierno de José Figueres Ferrer, que también me conocía porque es de San Ramón".
Este hombre recuerda el conflicto que se le armó con José Figueres, dado que unos estudiantes apedrearon y hirieron a unos policías en protesta por una huelga bananera, "Don Pepe se puso muy bravo y me golpeó la mesa, y bueno metieron a la cárcel a algunos estudiantes y entonces yo fui a hablar con él y liberó a todos los estudiantes".Y años después de eso, este hombre recuerda el conflicto que se le armó con José Figueres, dado que unos estudiantes apedrearon y hirieron a unos policías en protesta por una huelga bananera, "Don Pepe se puso muy bravo y me golpeó la mesa, y bueno metieron a la cárcel a algunos estudiantes y entonces yo fui a hablar con él y liberó a todos los estudiantes".
Pero algunos años después, al ilustre ex rector de la Universidad de Costa Rica, no se le olvida la disculpa que Don Pepe le dio por haberle golpeado la mesa, " me encontré a Don Pepe en un acto político hablando, y yo estaba oyendo y dijo don Pepe:"A veces uno comete errores y con el tiempo le duele haber cometido esos errores, hace quince años en la U.C.R. yo tuve una gran reunión con el rector que está aquí presente y yo estaba muy bravo por lo que los estudiantes habían hecho contra los policías y golpie la mesa y el rector se levantó y se fue sin despedirse de mi, y yo siempre me he arrepentido de haber golpeado la mesa y por eso le pido disculpas", Don Pepe se daba por el pecho y decía:"me pesa, me pesa ", por eso a mi no se me olvida nunca".
También Don Eugenio con carisma de educador dice que todos debemos de hacer un esfuerzo por hacer que la educación sea la principal meta en los próximos años.
Su aporte como analista, historiador y escritor ha sido muy significativo y la defensa de valores ligados a la libertad y a la tolerancia han marcadao su acción y su vida.Además recuerda con mucho orgullo su cargo como Contralor General de la República en el año de 1964, "Yo creo que mi principal logro fue hacer de laContraloría una institución respetada por todos".
Ya iba a ser la hora del gran final de la conversación que mantuvimos por un gran rato con el destacado Eugenio Rodríguez Vega, pero antes no dudo en levantarse y buscar una Revista de Cultura para obsequiárnosla.
Después salimos de la sala de sesiones, con pasos muy marcados se escuchaba bajar por las escaleras a Don Eugenio, en donde se nos despidió con su gran sonrisa que sin nos mostraba una vida llena de logros y de mucha juventud. Montándose a su carro en el que lo esperaba su esposa y nietos, se marcharon no sin antes subir su mano y decirnos hasta pronto y gracias por haber conocido un capítulo de los ochenta años del gran "Eugenio Rodríguez Vega".