Ensayos de juventud de Joaquín García Monge

Joaquín García Monge, literato, periodista y educador costarricense (1881-1958) escribiò cientos de ensayos en su vida, pero los de su juventud eran difíciles de encontrarlos, debido que utilizaba seudónimos para escribirlos.
Es por eso que la Editorial Costa Rica se viste de gala al presentarnos su libro “Ensayos de Juventud” de Joaquín Garcìa Monge, recopilados por Fernando Herrera, ya que nos presenta esa faceta interesante de este personaje inolvidable.
García Monge era tildado por los liberales de su época como anarquista y rebelde quedando el estigma de “agitador”. Había grupos interesados en acallar las críticas que el joven escritor dirigía a hombres, instituciones y dioses. No era extraño que se espaldara en seudónimos como Ariel, Hilmar Nils, Alejo Bazaroff, Demetrio Rudine, Jonathan Riedell, Falk, Isaias de Monfort, entre otros.
Critica los concursos de belleza, que los sacerdotes tomen vino durante la ceremonia religiosa, que los costarricenses no seamos puntuales, la ley de vagancia, nuestro mecanismo judicial, el fetichismo político, etc.
Una de las mayores críticas que le hace a la iglesia es la solicitud de limosnas como se puede leer en este párrafo: “La limosna que allí se da, nos contestarán los sumidos en las tinieblas del fanatismo, es una merced que el cielo concede. Se comenta de ese modo el abandono y la pereza, se hace que el hombre sueñe e invoque a la suerte y al dinero, pues no de otro modo podría llamarse un dios que obliga a pagar sus servicios por adelantado.”.
Esta actitud la calificaría Isaac Felipe Azofeifa como “rebelión creadora”.
Escribió una docena de ensayos en la revista “Vida y verdad” hace exactamente 100 años y allí ejerció el periodismo crítico y combativo señalando amargas verdades. En 1904 García Monge había regresado de Chile, graduado en la Universidad de ese país, trayendo un estilo doctrinario que lo llevó a polemizar con ardor e independencia.
Esta lealtad con las ideas predomina en los artículos de este período dotándolo de un agudo sentido de observación y de crítica, cualidades que permanecen posteriormente.
También publicó 18 de estos ensayos en el periódico La Aurora, también en 1904, todos ellos doctrinarios e incendiarios. Por ejemplo en su ensayo “Contra un peligro” menciona una frase que nos parece aún muy familiar a 100 años de distancia, dice “Se ha visto con claridad que los yankis aspiran, francamente, al dominio absoluto sobre el nuevo mundo”.
¿Qué me dicen de éste otro párrafo incluido en su ensayo llamado: “Nuestras cárceles”? No les parece muy actual, a pesar de haber sido escrito hace un siglo: “Casas indecentes e inadecuadas; donde se albergan, en comunidad espantosa, gente de todas edades y condiciones, reunidas por la desgracia o la injusticia, en la más completa vagancia, y gobernadas militarmente; he ahí lo que son las cárceles del país”.
En la revista Paginas Ilustradas publicó nueve en los años 1905 y 1906, la mayoría de ellos artículos de quien opina para liberar las mentes del prejuicio y los estereotipos. La lucha por la igualdad de las mujeres fue uno de sus mayores objetivos, miren este ejemplo: “He pensado mucho cuànta labor buena para el avence y la dicha de los hombres haría una educación razonable de las niñas. Una educación libre de las preocupaciones reinantes, que fuera cultivando inteligencias y corazones femeninos, con amor y buen juicio, a fin de alistar la opinión pública del porvenir. ¡Y sueño con esa opinión pública, en manos de mujeres instruidas, con sentimientos más altos y nobles! Y esto lo escribió en 1905.
El joven poseía sensibilidad, aguda observación y valentía, era natural que se escudara en el seudónimo previendo la reacción que provocaría sus escritos. Le irritaba la servidumbre mental.
Este párrafo ilustra muy bien este aspecto: “Nuestro pueblo no sabe leer, en el sentido de comprender con claridad lo que lee hasta machacarlo y digerirlo. En la escuela primaria sólo se ha ocupado en andar cazando reglas de género, plurales incorrectos, palabras castizas y familias de vocablos. Es también un pobre mecanizador de la lectura.”
No solamente aspectos negativos incluía García Monge en sus ensayos, también nos encontramos con varios sobre el fomento de la lectura como por ejemplo éste: “Pétalos perfumados son los pensamientos; recoged, muchachos, bastantes de ellos para formar la rosa de la cultura del cerebro y del corazón. Leed mucho, en tanto yo escucho lejos el temblor de las fibras de vuestro entusiasmo sobre las cuales caen vibrando las frases hondas y útiles. Leed; acaso al veros otros muchos avergonzados abrirán también el libro de Tolstoi”.
El compilador afirma su objetivo de presentar estos ensayos con estas palabras: “Por eso me propuse conjurarlos del silencio y ofrecerlos a una nueva generación en Costa Rica y en Hispanoamérica, a un nuevo siglo, tal vez a la juventud del siglo XXI, la que tendrá que luchar contra nuevos peligros y ponerse a la obra de salvación con toda la energía posible”.
Ahora la tarea es leer este libro y reflexionar…