El diablo de la guarda de Xavier Velasco

Mayra Herra Monge

DIABLO GUARDIÁN es la novela ganadora del Premio Alfaguara 2003. Escrita por un mexicano poco conocido, compitió con otras 374 obras presentadas a la sexta convocatoria de este importante premio, y le produjo a su autor -según él mismo afirma- "un gran dolor de espalda y mucho sufrimiento, porque la tenía que terminar el 15 de diciembre, fecha límite del premio". Velasco, que ha sido calificado por algunos como "autor maldito", ha publicado el ensayo titulado UNA BANDA NOMBRADA CAIFANES ( 1990), la novela corta CECILIA (1993) y un libro de crónicas nocturnas, LUNA LLENA EN LAS ROCAS (2000).

DIABLO GUARDIÁN es un texto amargo, que nos mete de bruces en los submundos de la cultura urbana: México D.F., Nueva York, Las Vegas... Punk rock, rebeldía, sexo y pornografía, prostitución, drogas y consumismo sin freno, son el mundo de Violetta, la protagonista de esta obra iconoclasta, irreverente y llena de humor negro.

La novela narra el encuentro de dos urbanitas: Pig y Violeta, publicista y escritor fracasado el primero, y prostituta y consumista empedernida la segunda. Ambos salen del infierno y al infierno vuelven, aunque con un saldo a favor: Violetta termina con dos millones de dólares para empezar una nueva vuelta de la montaña rusa que es su vida, y Pig logra escribir la novela, la cual al fin le valdrá a Velasco un importante premio.

El texto se construye como una confesión que Violetta-Rosalba (Rosa del Alba Rosas) ha grabado en unos cassettes antes de su muerte(¿?). En contrapunto con la de Violetta, oímos la voz de Pig que nos ofrece los detalles de su niñez sin padres, vivida bajo la sobreprotección de su abuela, tratando de evadir su soledad e impotencia en la escritura. La vida une a ambos personajes en una oficina de publicidad, donde Pig ha encontrado un trabajo que no quiere y donde Violetta ha terminado siendo la secretaria ejecutiva que no quería ser.

Xavier Velasco está Costa Rica para presentar su obra Diablo guardián, la cual ganó el Premio Alfaguara de Novela 2003.

Su presentación se realizará el miércoles 9 en el Instituto de México, en barrio Los Yoses.

El martes 8, Velasco ofrecerá una firma de libros en la Librería Internacional de barrio Dent de 5:30 p. m. a 7 p. m.

Antes de los capítulos formales, encontramos un texto que narra el principio de la confesión de Violetta a Pig, a quien la joven ha adoptado como su Diablo Guardián. Violetta se describe a sí misma como bruja, prostituta, mentirosa, y manipuladora: sabe que es una persona mala. Por eso, como en un anti-cielo adopta, no un ángel, sino un Diablo de la Guarda que cuente su historia sin concesiones:

"Ya sé que me detestas por decirte mentiras, y más por esconderte las verdades. Por eso ahora me toca contarte la verdad. Enterita, ¿me entiendes? Escríbela, revuélvela, llénala de calumnias, hazle lo que tu quieras. No es más que la verdad, y verdades ya ves que siempre sobran. Señorita Violetta, ¿podría usted contarnos qué tanto hay de verdad en su cochina vida de mentiras?¿Qué hay de cierto en la witch disfrazada de bitch, come on sugar darling let me scratch your itch? [...]

Me acuso de acusar al confesor por mis pecados, y de haberlo nombrado Demonio de Mi Guardia sin siquiera explicarle la clase de alimaña que estaba contrayendo. Porque a mujeres como yo no las conoces: las contraes. Como los matrimonios y las enfermedades y las deudas. Ay, mi Diablo Guardián: Dios te lo pague.". (P. 11-12)

Biografía de Xavier Velasco
Xavier Velasco es nativo de San Ángel, al sur de la Ciudad de México. Desde temprana edad ejerce la escritura como un vicio secreto, que más tarde lo convenció de abandonar las carreras de Ciencias Políticas y Literatura, y así darse a abrazar formas de vida que lo han llevado del motociclismo al paracaidismo, de la escritura rockera a la crónica noctámbula, de la publicidad al Infierno y del Infierno a la novela. Sus narraciones y crónicas han aparecido en diversos periódicos, revistas y suplementos culturales. Ha publicado Una banda nombrada Caifanes (ensayo, 1990), Cecilia (novela, 1994) y Luna llena en las rocas. Crónicas de antronautas y licántropos (2000). Desde 1997 codifica personalmente el sitio web fullmoontonic.com.

Al igual que el personaje de The passenger (la canción de Iggy Pop que sirve de leit motiv), Violetta inicia un viaje para encontrar qué le pertenece ("So let's take a ride and see what's mine...) Doble viaje geográfico y psicológico: Rosa del Alba Rosas, la joven de 15 años que no sabe lo que quiere, pero que está segura de lo que no quiere, roba el dinero que sus padres habían ahorrado (poco más de cien mil dólares que en realidad su madre había robado a la Cruz Roja) y cruza la frontera rumbo Nueva York. En búsqueda de sí misma, cambia su nombre por el de Violetta y emprende una aventura sin retorno para escapar a la miseria del mundo pequeñoburgués y desteñido de su familia:

"... Total me iba a escapar. Yo ya entonces sabía que más tarde o más temprano me iba a ir de mi casa. Tenía muy claro lo que no quería, y eso era ser igual a mis papás o todavía peor: ser como ellos habían decidido que yo fuera: secretaria bilingüe. Prefería ser puta, sin ninguna duda. ¿Hacerme secretaria ejecutiva? ¿Tener un jefe como mi papá que se pasara el día sabroseándome, a cambio de un sueldito de tercera y pinches regaluchos de segunda? Había que ser pendeja." (P. 40-41).

 

Fragmento de la novela "Diablo guardián"

Me siento oscura y luminosa, provinciana y newyorka, violada y violadora; traigo un otro adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared."

Violetta tiene quince años cuando cruza la frontera entre México y los Estados Unidos con más de cien mil dólares robados a sus padres, asimismo excelentes amigos de lo ajeno. Azarosamente desembarcada en Nueva York, sobrevive durante cuatro años a todo tren, gastando varios kilogramos de dinero mal habido. Para mantener ese ritmo, acelerado todavía más por el polvo blanco que introduce por su nariz en cantidades generosas, se enseña a enganchar hombres en lobbies de hoteles lujosos. No sabe, ni le interesa, la cantidad de leyes, límites y preceptos a los que pasa por encima. Tampoco sabe que Nefastófeles, el supuesto rico heredero que la deslumbra, será como una daga clavada en su bella espalda hasta que, ya de vuelta en México, se tope con Pig, y llegue entonces la hora del Diablo Guardián. Pero lo que Violetta sí sabe es que es tiempo de arrojar los dados y cerrar los ojos, casi con ganas de que a todo se lo lleve el diablo; y que, generalmente, eso lo haces sólo cuando crees que ya te va a llevar.

Violetta no conoce límites. Está dispuesta a saltar al vacío para satisfacer la sed insaciable de comprarlo todo (relojes, jeans, hospedaje en hoteles de cinco estrellas, drogas, amor, compasión, olvido, escape), y así encontrarle un sentido al infierno de su vida. Durante varios años vive en los Estados Unidos, en la ilegalidad y la marginación, enganchando en los hoteles de lujo a los que llama "sus mariditos", siempre apostando a ganar, para finalmente venderle su alma a Nefastófeles-Ferreiro, quien la manipula por medio de la cocaína y la violencia. Pero, contrario a Fausto, finalmente Violetta acaba engañando a Satanás. Con la ayuda de su Diablo de la Guarda Pig, a quien manipula para que le ayude a fingir su muerte y sepelio, estafa al Nefas los dos millones de dólares que le permiten (And ride...ride...ride...), empezar una vuelta más de su vida/ruleta rusa:

"Violetta o el amor: Manual para Peleles y otras Bestias, se dice, una vez más sin ganas de reírse. Y recuerda de nuevo las cintas: ni una sola vez lo había llamado Bestia, la muy utilitaria. Y The Passenger truena en las bocinas con el poder de un cañonazo en un panteón. [...] Y Pig lo sabe, puta madre , lo sabe: sin un día quería llegar a escribir su novela, antes tenía que hacer justamente lo que hizo: matarla, desaparecerla, moverla de la escena, condenarla al olvido de los vivos. Le pesa en la conciencia, saber tanto. Saberla lejos, saberse usado, saber que nadie supo lo que él sabe. (Saber: qué verbo amargo.) Y lo sabe tan bien que apenas si repara en el retrovisor, donde desde hace un rato se encienden y se apagan los fanales de un Corvette amarillo." (P. 500)

La abundancia de signos de la sociedad urbana del siglo XXI llama la atención del lector desde el inicio del texto: una tumba en condominio (que parece que es lo que ya casi tendremos que hacer en Costa Rica, según puede adelantarse si se lee la portada de La Nación del domingo 29 de junio), la comparación de la protagonista con un vino tetrapak, el novio Supermán que la joven se consigue apenas cruza la frontera, la magia de los "malles" (o males) con sus tiendas de lujo a las que Violetta es adicta, entre muchos otros, son todos elementos simbólicos de una cultura vertiginosa y de falsa apariencia que esconde el vacío y la soledad de los personajes.

Con un libro lleno de claves de la cultura pop, Velasco logra la ironía hasta en los subtítulos de los capítulos (La parabola del buen postor, Más rápida que Superman, Te jodí, Charlie Brown, Femme Foetale a Mannhattan, Snoopy se llamaba Supermario), los nombre de los personajes, especialmente los masculinos (Supermario, Nefastófeles, Pig, Richie Ranch, etc...) y, desde luego, en el título.

Uno de los aspectos que, según la información publicada, motivó al Jurado a otorgar el Premio a esta novela, es el uso del lenguaje. Y es que la escritura de Velasco en este texto (no conozco los otros), es una equilibrada mezcla de un español extremadamente cuidado con un argot plagado de Espanglich (sic.) y lleno del slang más novedoso. Así, la escritura se vuelve oral y la distancia entre el texto y el lector se hace mínima, según las tendencias más recientes de la literatura latinoamericana.

El recurso del cassette grabado nunca se interpone entre la voz de Violetta y el lector; de ahí que éste llegue a conocer los pensamientos y los sentimientos más íntimos de la protagonista y hasta a simpatizar con ella, a pesar de que sabe "la clase de alimaña" que es. Lo mismo ocurre con las confesiones de Pig: aunque a cargo de un narrador omnisciente, sentimos de cerca sus congojas, nos lastima su nihilismo y su impotencia, nos preocupa su debate entre prostituirse en la publicidad y su necesidad de escribir.

Confieso que al final de la lectura, y al igual que cuando vi Amores Perros, me quedé vacía. Como Pig.