El país imaginado

Por Heriberto Rodríguez

Libro: "Cuando los angeles juegan a la suiza"
Alfonso Chacón Rodríguez
EUCR, San José, 2003
323 paginas

Las protestas por Alcoa, un político cornudo que llega a la presidencia, Vicuña Andrade la super modelo local con nombre de bestia andina, un hospital capitalino ubicado en una zona de la capital rodeada de travestis, un sacerdote muy televisivo, un poeta megalómano convencido de que la poesía puede enseñarse como quien enseña a coser una enagua, (algo así como el Sistema moderno verona de la poesía), son algunos de los personajes que aparecen en "Cuando los ángeles juegan a la suiza", la novela mosaico de Alfonso Chacón (San José, 1967) que es como una radiografía de la sociedad costarricense tomada en la máquina de rayos X de Gaudí o de Escher.


Ha sido una decisión valiente del autor crear una novela que punza, que decide hurgar desde la patria de la ficción en la patria terrestre, desde el lenguaje barróco y elaborado, desde la estructura cargada de sucesos que nos hacen sonar una campana de familiaridad, a veces demasiada familiaridad. Es cosa seria la sátira. Esta novela se afirma a sí misma a cada instante, como para cerciorarse de que nosotros los lectores estamos aún ahí al frente, contaminándonos impunemente con ella, digiriendo las páginas que contienen sus letras y que conforman la historia en este artilugio que bien puede ser una guillotina o una inyección letal o una lista de lotería navideña que tiene mi número como premio mayor, pero que por ahora es un libro. El autor hizo una elección formal y estética muy concreta y se apega a ella con su convicción militante de miembro con carné del club de amigos del neobarroquismo latinoamericano. Es una historia que discurre rápido avanzando entre los laberintos de esa ciudad que tiene mucho de real. Para contarla el autor utiliza una colección de imágenes y personajes que podrían igualmente ser artificios de la representación de la realidad irreal que recrean los medios de comunicación, se mezclan políticos ambiciosos, curas con diversos interéses, poetas megalómanos que queman con candelas los poemas de los dudosos aspirantes, ah y por supuesto de la esposa de un político que al final es infiel - en los competencias de playboys y gigolós en los veranos de la costa italiana el puntaje más alto lo obtiene el que logra seducir a una esposa de político, distinta cantidad de puntos son otorgados según el oficio de la víctima seducida, algunos oficios muy específicos otorgan la menor cantidad de puntos-.
Quiere el autor que los lectores nos encontremos con abundancia de referencias culturales -más o menos veladas- que provienen de distintas fuentes; por ejemplo, de aquella televisión de tres o cuatro canales que veíamos quienes fuimos niños en la década de los setentas: con menciones a Star Trek, Kimba el león (... Kimba, Kimba es el rey de toda el Africa... cantábamos con el jingle en las tardes de los viernes, 2:00 p.m., canal siete), hasta la inútilmente seminal telenovela costarricense Hay que casar a Marcela, filmada hace mucho tiempo, tanto que Lucho Barahona aparecía como uno de los galanes. Las referencias geográficas tienen su lugar: ... matarife del Casbah argelino, ...senos como minaretes en Estambul. El gusto musical del autor se deja ver en los estrofas de canciones de Iron Maiden, de Rush, banda de culto, apta solo para iniciados. Reconozco que para algunas cosas no tengo buena memoria, pero no recuerdo ninguna otra referencia anterior en la literatura costarricense a las protestas de Alcoa. La erudicción se cuela por entre las hendijas, el autor prefiere no demostrarlo, pero ésta - muy inteligente al fín- encuentra la forma de colarse en el texto. En un giro metaficcional que se extiende por toda la historia aparece un narrador "alquilado" por el autor para que cuente la historia. La voz de alguien que uno piensa que es Xaviera Hollander, la famosa madama, es utilizada como una de las narradores de la parte más erótica de la historia. Así de variado es este mosaico. Y de cautivador. En todo el texto se nota la voluntad de tocar los temas de una manera propia: excesiva, exagerada, procurando que la ficción pueda al fin superar a la realidad. "Cuando los ángeles juegan a la suiza" es una celebración al exceso de perífrasis y una adhesión más que evidente al lenguaje barróco lleno de jábegas, y de inanes, de manos furiosas que tajadean sierpes sobre los talles fundidos, de zaheridas, y de miríficas. Es un estilo sobreactuado inclinado a la exageración, que hace más dramática la historia que cuenta, que la llena más de las sombras esperpénticas que el autor quiere transmitirnos como parte de su decir. En una de las escenas de la novela el sexo interracial es presentado como una agresión, para horror, seguramente, de quienes pugnan por una literatura más políticamente correcta. Horrorizar más a los mismos de siempre, es en mi opinión, una de las tareas inaplazables de la literatura contemporánea costarricense, perturbar a ese establishment literario local, tan, digámoslo de una forma que denote la influencia estilística de Alfonso, inane. Quizá en uno de estos estertores creativos se producirá el rompimiento que integrará por fin la narrativa costarricense a las más finas expresiones literarias latinoamericanas. O quizá no y nada suceda. Por ahora Vicuña Andrade continuará tranquila brincando suiza con su cabellera tan Toby Brown en ese país tan real y tan imaginado.