EL SEXO Y COELHO
Por DORELIA BARAHONA
Para hablar sobre el tema del sexo hay dos caminos. Sobreponerse a la idea de que es un camino difícil, una gran empresa, o bien, y creo que este es el camino de Coelho, sobreponerse a la idea de que es un camino fácil, un tema
que cualquier humano puede entender, porque el sexo fue un premio que Dios
nos dio a todos por igual. De cualquier manera hablar de sexo, después de
sobreponerse, sigue siendo un tema incómodo, así que el riesgo para el autor
¨más vendido del mundo es apreciable. No sólo hace que sus lectores
cambien de un tema espiritual a uno carnal, y este es un trabajo que muchos
lectores no querrán hacer, sino que se arriesga a no ser tan querido por
muchos. El sexo siempre es el sexo.
Pero Coelho insiste y trata de educar, de formar en el tema a sus lectores de una manera lírica: un prostituta y un pintor serán los personajes que nos guiarán a través del torbellino de sus vidas hasta la respuesta esperada: El sexo no es un asunto de estripar botones con manuales, encaramarse en la mesa o doctorarse en yoga mientras nos tomamos galones de espirulina, ginseng o biagras para obtener una erección y una descarga. Tampoco es una puerta que nos conduce hacia el más oscuro de los poderes humanos, el que da la transgresión a la regla, el que rescata la lujuria y las perversiones del calabozo a donde han sido encerradas.
No obstante el sexo también es cultura y arte. Va más allá del enamoramiento hormonal, del llamado de la especie a reproducirse y formar familias. El sexo con los años pasa de un juego amoroso a un juego erótico y este salto es frenado en su mayoría por las buenas costumbres. El desconocimiento en
materia de educación sexual hace que por ello muchas familias se
desintegren. Es imposible que la pareja, esa de la cual se enamoró y es el
padre-madre de sus hijos, sea un personaje de sus maduradas actividades y
fantasías eróticas. Así, que con simplicidad infantil simplemente se dice
que se acabó el amor y hay que cambiar de pareja o tener amantes y mantener
a la pareja con ese amor púber arrinconada junto a los hijos en el sillón
para ver la tele.
El sexo es impulso físico, hormonal, sentimiento amoroso, erotismo y ...
espiritualidad.Coelho nos dice que el sexo va unido a la idea de Dios o quizá es la parte
de Dios que tenemos dormida. Es en esa medida que sabremos disfrutar y
administrar esta gracia. Tarea bastante difícil. No obstante escoje a una
prostituta, (la que ya tiene permiso para dedicarse a investigar a
profundidad el tema) como personaje femenino, y no a una ama de casa
frustrada e ignorante de sus posibilidades trascendentes de Diosa, y en el
personaje masculino, a un pintor evolucionado y sensible que reconoce, por
hartazgo, no estar ya interesado en el sexo, en vez de un burócrata
obsesionado con su automóvil que se burla de los temas espirituales y que
quisiera pellizcarle el trasero a cuanta secretaria se le aproxima.
Supongo que porque quiere educarnos. Pero tendrá que hacer muchos más libros
para que los lectores entendamos que el sexo es un camino hacia Dios ¿
Porque esta idea que tanto le costó entender a la prostituta y al pintor,
cuanto le costará a mi vecina, la que arregla las flores del templo en sus
escasas horas libres y a los mary pepinos, y a los pedófilos y los dueños de
los arenes y a las madres mutiladas que a su vez mutilan a sus niñas en
Africa....etc, etc, entenderla?Pero por algún lugar se tiene que empezar a andar el camino, ese que es para
todos y de todos. No solo para magos, sino también para carniceros.Carne y espíritu. Espíritus encarnados. Manifestaciones inefables del
espíritu cuando llega a desarrollar y comunicar su sexualidad, cuando
desaparece el abismo entre el cuerpo y el alma y la meseta del bien común
nos deja participar de esos once minutos...para empezar.