Y tú, poeta, ¿has vivido?

Manuel Delgado

Aún no le habían despuntado las primeras barbas, y ya Neruda (un nombre que se había rebuscado en la literatura checa para ocultar a su padre, enemigo de los poetas, su identidad de cantor), y ya Neruda, decimos, había tomado camino del fin del mundo.

Hoy, Balí, Dubai, Burma, están a la vuelta de la esquina. Unas horas de insoportable vuelo (y otras más de insoportable espera en los aeropuertos) y cualquier rincón del mundo se abre como una alfombra bajo nuestros pies.

Pero en aquellos años de comienzos del siglo pasado, ir a esas remotidades era poco menos que echarse al Mar Océano a descubrir la nueva ruta de las Indias.

Y allí va él, irreductible, con varios poemarios a cuestas, ya casi un poeta célebre, hacia los brazos de aquella morena también irreductible. Habrían de pasar muchas horas de sofocantes actos de amor, discusiones a gritos en un idioma que el poeta no entiende y un intento de asesinato, para que el nombre de Jossie Bliss entrara a la inmortalidad en el Tango del viudo.

Del otro lado está su compatriota Gabriela Mistral, maestrita de escuela rural violada a las siete años, incapaz de traspasar las barreras del sexo, escribiendo cartas a un amor que jamás llegaría a realizarse.

O su vecino César Vallejo, casado con una jovencita que se enamoró de él (o de su premonición) a los once años de edad, cargando ese mal humor y esa amargura que lo llevarían a un muerte prematura, en París, "un jueves, como hoy, de invierno".

¿Será cierto que Malena canta con voz de bandeneón en los cabarets de Brasil, o lo habrá inventado la imaginativa popular que siguió a Homero Manzi en cada tarde de tangos?

¿O mienten a los que imaginan a Nahui Olin desnuda, de rodillas, apuntando a su amado con un revólver cargado?

La vida de los poetas está llena de leyenda. Homero ciego; Dante suspirando por una Beatriz que apenas si había visto en la vida; Beaudelaire en los prostíbulos de París suspirando por una mujer de piernas de ébano.

Desentrañar la leyenda tras la verdad histórica (y añadimos desde ya, para volver una vez más a la leyenda, o mejor, a la literatura) es lo que Jorge Boccanera nos ofrece en su libro La pasión de los poetas, una búsqueda de ese amor que sirvió de inspiración para tantos poemas (incluidos, repetimos, letras de tangos, que son y fueron poemas antes que canciones).

La obra recoge retazos de vida de 21 poetas y las hace acompañar con esa creación poética que marcó para siempre sus vidas (y las nuestras).

La obra ha sido publicada por Alfaguara y se ha presentado en Costa Rica a propósito del V Simposio Poesía y Libertad al que Jorge Boccanera, que vivió ocho años en el país, ha asistido como invitado.

Entrevista con Jorge Boccanera

Clubdelibros: Creo que tu libro tiene un encanto especial, que lo comparten otros libros relacionados con estos temas, y es la vida de los escritores, personajes que siempre nos parecen misteriosos e intrigantes.

Jorge Boccanera : Yo creo que es verdad que intriga la vida de los poetas y que a veces se les ve como personajes muy lejanos, muy extraños. Y a mí me parece que mi libro humaniza al escritor, lo acerca al lector, porque le permite verlo a través del amor. Resulta que al final al escritor le pasa lo mismo que a rodos nosotros, que a todo el mundo.

Clubdelibros: En tu libro se relaciona siempre un poema con una experiencia de vida, vale decir, un amor o, a veces, el amor del poeta. ¿Es cierto que existe siempre esa relación poesía-vida?

Jorge Boccanera: Lo que no es cierto es que haya una relación lineal entre la historia de vida y el poema. No es una cosa mecánica que la historia vaya a dar como resultado el poema. En el caso de Neruda, por ejemplo, los 20 poemas de amor no están dedicados a una sola mujer, sino a varias mujeres. Es a través de varios rostros que surge al final ese rostro idealizado. Al fin y al cabo el amor es una construcción, una ficción.

Clubdelibros: ¿Cómo pudiste llegar a momentos tan íntimos?

Jorge Boccanera: Hay mucha investigación y mucho relato, la mayoría muy cercanos a la literatura, pero las historias de vida tienen que ver más bien con una investigación periodística.

En mi caso no me limité a leer las biografías (aunque puede verse que se consultó una extensa bibliografía), sino que también hablé con muchos biógrafos, conversé con familiares y amigos de los escritores y, en algunos casos, conversé con los autores que todavía están vivos.

Todo eso me permitió recrear lo que yo creo que era la atmósfera de ese amor, ver sus peculiaridades. Hay que tener en cuenta que no todos los amores son iguales. Si lo fueran, si todas las relaciones fueran iguales y todas condujeran a un final feliz, no haría falta escribir ningún libro. Pero sucede que hay amores ásperos, los hay plenos; hay grandes soledades, hay grandes encuentros; hay locura y hasta asesinatos y suicidios.

En una palabra, lo que yo creo que logra mi libro es describir no qué y cómo publicó, porque eso está al alcance de todos, sino cómo sentía el poeta, cuál es la historia de amor que se halla detrás del poema. No para explicar el poema, pues los poemas no se pueden explicar, sino para sentir la atmósfera que respiraba el poeta en ese momento determinado.

Clubdelibros: Hay excepciones, pero en general las historias narradas muestran desdichas, desencuentros, amarguras. ¿Existe, en tu opinión, una relación entre la tristeza, la desdicha, y la creación literaria?

Jorge Boccanera: No, no. Yo no creo que ni la poesía ni la literatura en general tenga que ver con la tristeza o con la alegría, ni con el pesimismo ni con el optimismo, sino con la intensidad de la vida, en la que uno llora y ríe al mismo tiempo.

Si por la tristeza fuera, no leeríamos a Vallejo, que nos parece demasiado triste, porque uno no lee por masoquismo.

Lo importante de la literatura es que ella ilumina momentos profundos del ser humano, profundas intensidades. Lo importante es que el poeta, el buen poeta, o el buen escritor, es capaz de captar esa intensidad y trasmitirla.