Un E-mail desde Israel

Manuel Delgado

La comunicación de Shlomó Avayou fue simple y escueta. Su mensaje por correo electrónico dice simplemente:

"Querido Manuel:

"Voy a hacer algo que no lo hago y es mostrarte un poema antes que mis amigos latinoamericanos me hayan dicho que ya está bien hecho. El poema (en hebreo, naturalmente) creo que es de 1989-1990, algo así, pero la versión castellana es de ayer. Si ves algo erróneo, por favor dime como corregirlo. También tengo miedo que los acentos españoles a veces no pasan. etc. O.K??"

Luego venía el poema, al que le introdujimos unas pequeñísimas correcciones ortográficas. El resultado fue el siguiente:

Elegía

Tenía que desahogarme del pasado en Ítaca,
tierra de hombres duros, desafortunadas mujeres.
El balido ovejuno del redil lesiona mi oído
en la calma de esta genesíaca, sagrada hora.

Mas el resplandor plateado del olivo
inspira ánimo para esperar la hora oportuna.

Conocí mujeres y más de una vez me casé,
y a ti, Ariadna, viva Zeus en los cielos,
sólo una semana breve, siete días de felicidad frágil
y sale el alma de Teseo por un rato contigo.

Condenado a envejecer aquí, en Ítaca, paso a paso,
tierna madrugada de dedos rosados, compasiva hermana.

¿En qué idioma tendré que hablarte, poeta?

Decir Shlomó Avayou es decir poesía hebrea contemporánea. Avayou está inserto en el desarrollo de su pueblo porque ha formado parte desde el primer comienzo del resurgir de la nación judía y de su idioma, que conoce a profundidad, cosa rara en el mundo en general y en Israel en particular.

Y es también parte, como soldado, como agricultor, como ciudadano, de una historia de la que ha sido crítico y actor al mismo tiempo.

Avayou, valga decirlo desde en primer momento, es un judío, y con esa calidad cultural y humana enfrenta el mundo. Más aún, a menudo realiza actividades en representación del Estado de Israel.

Pero Avayou es también (¿antes de ser judío?, ¿después de ser judío?, ¿es que hay un antes o un después en una y otra condición?), es también, digo, un humanista, y su poesía, que es auténtica e insobornable, está llena de compromiso humano, pero alejada de cualquier concesión propagandística.

A él le preguntamos si realmente cree que su pueblo es el "elegido", y él responde, con esa voz de sabio: "Sí, lo creo. Soy parte del pueblo elegido. Lo que no comprendo es por qué los demás seres humanos no sienten que su pueblo es también pueblo elegido".

Y desde esa perspectiva es que él enfrenta su mundo, asumiendo su historia personal y la historia colectiva de su pueblo.

"El problema de Israel es que todos ven en él un sitio donde se juegan sus intereses. A los políticos poco les importa en realidad el ser humano. Les importan sus intereses globales. Si no fuera así, ya el conflicto habría sido resuelto", dijo una vez en su visita reciente a San José.

Shlomó Avayou nació en Turquía, en la judería, en 1936. En 1949, cuando él tenía 22 años y su país apenas unos meses, se trasladó a vivir a Israel. Allí hizo su vida académica, principalmente en la Universidad Hebrea de Jerusalén; allí escribió sus libros; allí enseña y aprende.

Como hijo de una familia sefardita, guarda muy hondo su idioma judeo-español o ladino, que ha estudiado a profundidad. Posee también un amplio conocimiento de la poesía en esa lengua, una especie de español antiguo, aunque no cree que ella tenga un futuro en el mundo. Por eso el hebreo ha sido siempre el instrumento de su creación literaria como poeta, narrador y ensayista.

También es un experto en lengua y literatura árabes, un tema al que dedicó muchos años de su vida y muchos escritos.

Actualmente vive en el kibbutz Ga'ash, cerca de Tel Aviv, en una casa frente al mar, y trabaja en la Universidad de Bar Ilán de la capital israelita, donde realiza traducciones de himnos místicos de los Shabtaistas, una secta judeomusulmana.

La poesía

Todo poeta verdadero es una especie de profeta, además de un filósofo, aunque ambos calificativos no son de su gusto. Se siente más identificado con el calificativo de poeta.

Acerca de su poesía, José Luis Najensen ha dicho que "expresa en hebreo su patrimonio judeo-español... ha investigado con tesón y cariño sus raíces, incluido el enorme acervo subyacente en el habla de su infancia.

"Para este poeta-agricultor que incluso puede escribir bellas cánticas en ladino y traducir sus propios poemas del hebreo... no hay lugar para la nostalgia... Sí, en cambio, para la memoria, ya que aquella, a su parecer, es la idealización de esta última.

"En busca de esa memoria cabal, insobornable se ha lanzado la escritura de Avayou, travesía sin duda más azarosa que la mera recuperación del númen sefardí".

Para este autor, su búsqueda lo lleva a encontrar "la impía verdad", "implacable", "sin concesiones".